Necaxa echó a Cruz Azul y jugará la Final de Copa MX

Los Rayos vencieron tres a dos como visitante a una Máquina que contó con su cuadro alternativo; el duelo por el título será ante los Tiburones Rojos de Veracruz

Ciudad de México

El estadio Azul se impregnó de nueva cuenta con el aroma del fracaso. Y es que el Cruz Azul de Tomás Boy tuvo su primer descalabro serio del semestre al haber quedado eliminado en la semifinal de la Copa MX ante un Necaxa con mucho corazón y orgullo (2-3).

Cuando parecía que el historial de decepciones cruzazulinas podían tener fecha de caducidad con el equipo del Jefe, la realidad dictó lo contrario, se puede decir que lo de siempre. La Máquina, tan acostumbrada a la frustración, al menos en esta Copa debe lidiar de nuevo con ello. Porque no bastó ni el favoritismo, ni la localía, ni la diferencia de planteles entre Primera yAscenso, ni la racha de 15 juegos sin derrota. Anoche nada de eso valió. Solo la consumación de un fracaso más.

Sí, a los Rayos les corresponde de manera merecida toda la gloria, porque ellos se plantaron con personalidad ante un Cruz Azul que, de entrada, no le dio el mismo valor a este juego pues no fue con lo mejor que tenía. Se reservó jugadores, más la lista de lesionados importantes que tiene. Quiso pasar como en otras rondas y en ese afán pagó cara la apuesta.

Anoche sirvió para despertar la nostalgia necaxista en la capital. El pueblo rojiblanco acudió en masa para ver a su equipo y se equiparó en número a los celestes, haciendo del estadio Azul su casa también.

Y en la cancha su Necaxa no desentonó. Al contrario, salió a ser protagonista y no comparsa. Desde el primer minuto le disputó el balón a Cruz Azul y avisó de su peligrosidad con los trazos largos. Necaxa venía por todo, imprimiendo intensidad y amor propio en cada jugada. Así el conjunto de Aguascalientes borró aquellas diferencias que pudieran existir entre un equipo de Primera y uno del Ascenso.

A los 16 minutos vino el premio para la osadía del visitante. En un tiro de esquina Rodrigo Prieto se alzó solo en el área y remató a placer con la cabeza para marcar el tanto necaxista. Euforia para la fanaticada rojiblanca y desazón para el público cementero.

Fue entonces que Cruz Azul entendió la importancia del partido, pero aún le llevó tiempo entrar en éste. La Máquina intentaba encontrar profundidad con Richard Ruiz y Fabio Santos, pero se volvió predecible con los centros que una y otra vez buscaban a Joffre Guerrón y Matías Vuoso.

En la primera jugada que tuvo por el centro, La Máquina estuvo a punto de encontrar el empate, pero la barrida salvadora de Carlos Ramos evitó que Kevyn Montaño pudiera fusilar a Roberto Salcedo.

Era indudable que Cruz Azul ya se había enchufado al partido y encontró el empate al 28' en una jugada de táctica fija en la que Torrado colgó un centro que llegó hasta Guerrón, quien con la cabeza la mandó a guardar. 1-1 y había mucho juego por delante.

Después del tanto cruzazulino las fuerzas se nivelaron de nueva cuenta. Necaxa era peligroso en desdobles rápidos, mientras que La Máquina poseía la pelota aunque sin tanta profundidad. Parecía que el medio tiempo llegaría con los cartones igualados hasta que vino un grave error en la zaga celeste.

Al 44' Jesús Corona sacó en corto para Francisco Javier Rodríguez, el Maza quiso abrir a la izquierda para Fausto Pinto, pero su pase fue tan suave que Jesús Isijara se avivó, llegó antes y sacó un derechazo que clareó a Chuy. Otra vez Necaxa estaba al frente.

En el complemento La Máquina salió por todo. Avisó primero con un par de disparos de Guerrón y Montaño, pero la jugada que cambió totalmente el rumbo fue el penal que sancionó el árbitro Eduardo Galván por una supuesta mano de Erik Vera, una acción muy apretada y reclamada por los necaxistas. Joffre, desde el manchón penal, igualó los cartones al 57', alargando el desenlace de esta vibrante semifinal.

Y es que nada estaba escrito. Este Necaxa tenía mucho amor propio y nunca se dio por vencido. Era el espíritu de un grande revitalizado por su pueblo. Con mucho empuje y corazón una vez más se fue adelante en el marcador. Ahora fue Jesús Isijara el que desbordó por derecha, librándose de Pinto, para colgar un centro que remató Kevin Chaurand en el corazón del área y la mandó a las redes.

Sí, el corazón necaxista resultó más poderoso que el plantel cruzazulino. Ya no hubo empate, solo drama y decepción en la afición cruzazulina que debió envidiar la euforia de los necaxistas que recordaron, al menos por esta noche, los buenos tiempos.