El legendario Nacho Trelles

Un personaje mítico y singular del futbol mexicano llega hoy a 100 años de vida; con sus 15 títulos, es el entrenador más ganador en la historia

CIUDAD DE MÉXICO

Desde hace mucho tiempo Ignacio Trelles Campos se convirtió en una figura legendaria del futbol mexicano. Hoy, Don Nacho cumple 100 años de edad, en una vida que ha estado consagrada al balompié desde que tenía 18.

Fue en 1991 cuando dirigió por última vez. Un 15 de junio, en la semifinal de vuelta de esa temporada en el Puebla, equipo que dirigía, sucumbió por la mínima diferencia ante Pumas. Ahí dejó las canchas de manera oficial, pero nunca se ha alejado del futbol.

Es más, Don Nacho aún es un asiduo asistente a los entrenamientos de Cruz Azul en las instalaciones de La Noria. Pasa varios minutos observando la práctica del primer equipo, tal vez evocando los tiempos en los que él era el encargado de hacer las correcciones y lanzar los gritos. Esos ademanes y gesticulaciones que lo inmortalizaron.

Su físico y silueta han mermado por el irremediable paso de los años. Este siglo de existencia ha provocado que necesite una andadera, e incluso una silla de ruedas para poder trasladarse. Pero está lúcido. En sus últimas charlas aún recuerda varios sucesos que marcaron su carrera profesional. De a poco los detalles se le han ido difuminando, pero los hechos concretos se han anclado en su memoria.

UN SIGLO DE VIVENCIAS

En 1916, cuando vio la primera luz –el 31 de julio para ser exactos–, ni siquiera existía la Federación Mexicana de Futbol. Solo estaba la Liga Mexicana que seis años después (1922) desapareció por completo para darle origen al organismo que actualmente rige el balompié nacional.

"La playera del Cruz Azul pesa igual que un bulto de cemento"


Don Nacho (oriundo de Guadalajara, Jalisco) siempre fue muy atlético y aunque en su niñez práctico otros deportes, el futbol era el que le tenía un sitio reservado para la inmortalidad.

A los 18 años debutó con el Necaxa, equipo en el que permaneció nueve años, conquistando tres Ligas (1935, 1937 y 1938), así como una Copa de México en 1935. Después estuvo tres años en América (de 1943 a 1946); pasó por Monterrey y en 1948 se dirigió a Estados Unidos, específicamente a Chicago para jugar con los Vikings.

Ese mismo año regresó al Atlante, solo para que el Pulques León (portero del Marte) le rompiera la tibia y el peroné de la pierna derecha, retirándolo de las canchas como jugador.

Pero para Don Nacho Trelles esa desgracia fue el comienzo de su gran historia. En 1951 se hizo cargo de sus añorables Cañeros de Zacatepec en la Segunda División. Ese mismo año logró el ascenso, luego pasó un año con el Marte donde por primera vez se consagró campeón de la Primera División, para luego regresar a Zacatepec, haciendo un equipo ganador.

Con detalles pintorescos, como el que mandara a regar la cancha del Coruco Díaz para que a la hora del partido los rivales no pudieran con la humedad.

Toluca, Cruz Azul, incluso Atlante ya en 1983, ganaron títulos con Don Nacho o el Cachuchas, como se le apodó en algún momento de su dilatada carrera. En total fueron 15 títulos que lo han convertido en el entrenador más ganador de todos los tiempos.

"Los clásicos se juegan con la cabeza fría y los pies bien calientes"


Con la selección tuvo un paso nada efímero, por cierto, fiel a la costumbre de Trelles. Auxiliar en el Mundial de 1958, disfrutó con el primer punto del Tricolor en una Copa del Mundo, y luego en Chile 1962, llegó el momento cumbre cuando logró la primera victoria de un combinado nacional. Dirigió en total 117 juegos.

Personaje polémico y singular. Hoy ha llegado a los cien años de vida, y con el gran legado que ha dejado este decano del futbol mexicano, tal vez tengan que pasar otros cien años para que alguien pueda emular al ya legendario Don Nacho Trelles.