OPINIÓN: Cruz Azul o nada

Cruz Azul fue eliminado por Toluca en cuartos de final y es probable que sea el último encuentro de Guillermo Vázquez al frente de La Máquina

Chaco anotó el único gol de Cruz Azul
Chaco anotó el único gol de Cruz Azul (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

Hoy, el entrenador Guillermo Vázquez y sus dirigidos fracasaron, así hayan ganado la Copa MX en el primer semestre de este año (Clausura 2013); Memo los ha dirigido en tres torneos (61 juegos), en todos entró a la Liguilla, nada que no hicieran sus predecesores, así que no fue para eso que lo firmó la directiva, sino para hacerlos campeones, así de grande es el reto de dirigir desde ese banquillo, que lo sepa quien se siente ahí, quien llegue y todos.

Pasa con cualquier equipo, en cualquier deporte, que por lo general obtienes en el marcador según lo que hayas puesto en el campo de batalla y Cruz Azul apostó siempre en el Apertura 2013 a poco, juzgue usted a Mauro Formica, Sergio Nápoles, Jerónimo Amione, Mariano Pavone, Achille Emaná... unos tan inconsistentes y otros tan fuera de la forma idónea, tan avanzado el torneo, todos hombres importantes para intentar hacer los goles en la cita clave, cuando en 17 fechas no los ensayaste, menos de local.

Mermado de a poco por las lesiones de Pablo Barrera –J10 - y Gerardo Flores -J4, por él jugó en la lateral Israel Castro, un contención rústico-, Memo quedó a merced de la buenaventura, que esta vez sólo le regaló un gol en la serie ante Toluca en el Estadio Azul, donde se firmó el mal estado en que llegaron a las finales ante un peso pesado que le clavó cuatro goles en 180 minutos.

Cruz Azul se confirmó como un equipo sin corazón, y su afición como la apática que persiste en ser, la razón principal por la que hace 16 años no ganan nada importante, la razón por la que perdieron la Final del torneo pasado ante un América lleno de vitalidad, de amor propio, cobijado por su afición, y mientras así siga el equipo que administra Billy Álvarez, que continúe el regocijo de llegar siempre a puerto sin salvavidas, aliviados del descenso, pero quedándose cada que se puede con las ganas de besar a la novia que sólo le coquetea desde la orilla.