El desplome del Cruz Azul

La Máquina está cerca de consumar un nuevo fracaso y quedarse por cuarto torneo seguido sin clasificar a la Liguilla; los números de Tomás Boy están por debajo de las expectativas 

La Máquina ha estado en 10 de las 15 jornadas en puestos de Liguilla
La Máquina ha estado en 10 de las 15 jornadas en puestos de Liguilla (La Afición )

CIUDAD DE MÉXICO

Durante varias semanas, la afición de Cruz Azul se dio el permiso de volverse a ilusionar. El equipo de Tomás Boy poco a poco iba borrando las frustraciones de los últimos tres semestres en los que se quedó sin Liguilla y renovaba la esperanza de que La Máquina volviera al protagonismo.

Sin embargo, algo se quebró justo en la recta final de la competencia, al grado de tenerlo contra las cuerdas y al borde de un nuevo fracaso.

El Cruz Azul del Jefe se fue transformando poco a poco en esta temporada: inició con dudas, luego avanzó con paso firme, pero justo en el momento crucial se volvió vulnerable y decepcionante.

De una cara agradable, esta Máquina regresó al rostro que lo ha representado en los últimos años. Hoy, el conjunto celeste no depende de sí mismo. Necesita ganar forzosamente sus últimos dos partidos (Toluca y Tigres) y esperar resultados para meterse —aunque sea de rebote— a la fase final.

Con sus 19 puntos está en el lugar 10 de la tabla, cuando hace dos semanas estaba en el sexto. La caída fue alarmante y destructiva.

En este momento parecen muy lejanos los buenos comentarios que este Cruz Azul acumuló en sus primeros partidos. Aquellas loas que valoraban el renacido coraje de un conjunto al que históricamente se le ha tachado de frío.

Es cierto, en esos juegos La Máquina no sumó los puntos que tal vez merecía, pero su juego invitaba a creer que recuperaría terreno a lo largo del campeonato.

Era un animador, de eso no había duda. Sin embargo, llegó la fecha FIFA de finales de marzo, las lesiones de jugadores clave, sobre todo sus goleadores Jorge Benítez y Christian Giménez, la caída en la Copa Mx y la tormentosa racha de abril.

Sí, porque en ese mes de los 12 puntos que disputó el equipo cruzazulino solo pudo rescatar uno, y ahora carga una losa de tres derrotas consecutivas. Parece que La Máquina está en una espiral descendente que no se detendrá hasta que lo haga fracasar una vez más.

En pocas palabras, se repite la misma historia de siempre.

TOMÁS, CON 44% DE EFECTIVIDAD

Sí, hubo un momento en el que nadie dudaba que Tomás Boy era el entrenador ideal para Cruz Azul. Su temperamento y carácter se notaban sobre el campo. La Máquina en muchos partidos de la temporada fue el equipo que mejor trato le dio al balón y el que mayor agresividad ofensiva mostrada.

Pero nunca hubo consistencia. Eso el mismo Jefe lo avisaba en las conferencias de prensa cuando advertía que su Máquina estaba puntos debajo de lo planeado que faltaban pulir detalles.

Y sí, Cruz Azul se volvió un equipo de buen juego, pero muy intermitente. Una semana ganaba y a la otra empataba, de ahí la racha prolongada de 15 partidos sin derrota que acumuló entre Liga y Copa.

Eso ocultó que La Máquina estaba por debajo de 50 por ciento de efectividad, que solo tenía un triunfo de visita y que nunca había logrado dos victorias consecutivas.

Los números son claros y contundentes: el equipo de Tomás Boy tiene 19 puntos de 45 disputados, para 42 por ciento de efectividad en esta temporada; ahora, si sumamos el desempeño desde que llegó el Jefe (Jornada 12 del Apertura 2015), La Máquina solo ha sumado 28 unidades, de 63 posibles, para 44 por ciento de productividad.

Una cifra muy baja para un proyecto que en teoría le regresaría el protagonismo al conjunto de La Noria. En los siguientes dos fines de semana, Cruz Azul se juega la vida en este Clausura 2016. Hace un mes nadie hubiera dudado que el equipo estaría en la Liguilla y que sería un contendiente al título; ahora la moneda se ha volteado, y lo que prevalece es el pesimismo y los malos augurios.

Tomás Boy renovó la cara de La Máquina, pero solo le duró tres meses; en abril, el mayor temor de los aficionados cruzazulinos se hizo realidad, ese de enfrentarse nuevamente al verdadero rostro de su equipo, ese que se ha acostumbrado a fracasar.