¿Qué le pasó a esta defensa?

En el Apertura 2014 y el Clausura 2015, Cruz Azul tuvo el mejor aparato defensivo; ahora es una de sus debilidades

Tomás Boy
Tomás Boy (Mexsport)

Ciudad de México

E n estos torneos de crisis (tres de manera consecutiva en las que no ha llegado a la Liguilla), Cruz Azul solo tuvo algo digno de presumir: su defensa. Durante el Apertura 2014 y el Clausura 2015, el aparato defensivo de La Máquina había sido el mejor del futbol mexicano, recibiendo 15 y 14 goles, respectivamente, en cada temporada, es decir 29 tantos en 34 partidos de Liga.

Sin embargo, esta virtud se rompió desde el Apertura 2015, cuando el “muro celeste” se quebró por completo. El semestre pasado el conjunto capitalino recibió 25 anotaciones en 17 partidos y ahora, en el comienzo del Clausura 2016, La Máquina ya lleva seis tantos recibidos en apenas tres juegos, convirtiéndose en estos momentos en la peor defensa del torneo junto con la de Veracruz.

En pocas palabras, en este año futbolístico, al Cruz Azul ya le han marcado 31 goles en 20 encuentros. De un año (2014-15) en el que promediaba un gol cada 105 minutos en la Liga (menos de un tanto por juego), ahora en estas últimas dos temporadas promedia una anotación cada 58 minutos. Su efectividad defensiva cayó casi a la mitad.

 En el Clausura 2016 lleva ya seis anotaciones recibidas (un promedio de dos tantos por juego); además, es uno de los equipos que más remates en contra le han hecho en este arranque de temporada, con 41 en total, mientras que los envíos que van directamente a su portería han sido 16. A los rivales les toma 6.8 remates para poder marcarle un tanto a La Máquina, de acuerdo con las estadísticas de la Liga MX.

El equipo de Tomás Boy se vuelve más vulnerable durante los segundos tiempos. Del minuto 61 al 75 ha recibido cuatro de los seis tantos que lleva, mientras que del 1 al 15 y del 16 al 30 le han marcado un tanto, respectivamente. Todos los goles que le han marcado a La Máquina han sido dentro del área, tres con la cabeza, mientras que los restantes han sido remates.

Los factores del declive 

La buena racha de Cruz Azul en defensa comenzó en el Apertura 2014, justo con la llegada de Francisco Javier Rodríguez a la zaga central, sustituyendo al colombiano Luis Amaranto Perea quien nunca se pudo recuperar de una lesión en la rodilla.

En sus dos primeros torneos, el Maza formó una mancuerna con Julio César Domínguez casi impenetrable, complementados por Jesús Corona en la portería, Fausto Pinto por la lateral izquierda, así como Rogelio Chávez por derecha en el Apertura 2014 y Gerardo Flores en el Clausura 2015.

Todos ellos, ya con varios torneos en el equipo capitalino. En ese año futbolístico hubo mucha regularidad en esta línea defensiva. Fueron pocos los partidos en los que alguno de los titulares faltó, y si el equipo no calificó en ese lapso fue por la mediocre cosecha de goles a favor que tuvo, la cual no estuvo a la altura del trabajo en el sector de atrás.

Para el Apertura 2015 las cosas cambiaron, de las 11 incorporaciones que tuvo Cruz Azul en ese semestre ninguna fue para reforzar la zaga, ya que la directiva creyó que la regularidad del Maza y del Cata se mantendría como el año anterior, pero no fue así. Lo que sí reforzaron fueron las laterales  con las llegadas del brasileño Fabio Santos y Richard Ruiz.

Al final, los cálculos fallaron. Rodríguez y Domínguez padecieron lesiones, lo que obligó a que jugara Loeschbor —éste también se lesionó—, que debutara Juan García Sancho, e incluso que se improvisara al canterano Omar Mendoza como zaguero.

El desastre se matizó con la baja de nivel de Jesús Corona, quien tuvo fallos que pocas veces se le habían visto en su dilatada trayectoria, de hecho, una lesión en el hombro lo marginó de los últimos duelos, dejando su lugar a Guillermo Allison.

Los 25 goles que recibió Cruz Azul no fueron obra de la casualidad, sino de la mala planeación. En este Clausura 2016, las cosas han iniciado en ese mismo tenor. Pese a que se le está dando continuidad a una línea formada por Allison/Corona, Maza, Cata, Santos y Mendoza, las cosas no han salido como se esperaba.

De nueva cuenta, la directiva no reforzó la zaga central, es más, dejó ir a Loeschbor, confiando en García Sancho como relevo, así como el paraguayo naturalizado mexicano Silvio Borjas. Con estos elementos, Cruz Azul intenta ser ese equipo sólido de antaño. Tomás Boy espera que la continuidad le dé a esta línea esencial ese sello que la distinguió hace tiempo.