¿Chávez? Tal vez, solo si…

Robert García dijo que fue contactado para integrarse a la esquina del Junior, aunque falta afinar detalles clave


Julio César Chávez Carrasco
Julio César Chávez Carrasco (Imago7)

Ciudad de México

Robert García está dispuesto a hacer a un lado sus antecedentes con Julio César Chávez Carrasco para volver a su esquina y ayudarle en su preparación de cara al duelo del 6 de mayo ante Saúl Álvarez.

Luego de más de cuatro años de especulación, García duró poco más de un mes a cargo de la esquina de Chávez Jr. en 2015 y la relación laboral se fracturó por una ausencia que se extendió 17 meses y porque a su retorno, el sinaloense decidió no volver, y entrenó bajo las órdenes de su tío Rodolfo.

Ahora, ante la pelea que podría regresar a Julio César a los primeros planos, García, multipremiado entrenador que tiene en su haber 10 campeones mundiales, explicó a La Afición que estaría dispuesto a hacer el esfuerzo a acoplar horarios, porque ve posibilidades, pero solo si el de Culiacán se decide a entrenar en cuerpo y alma:

“Lo que necesita son las ganas, es muy diferente una pelea con El Dorado Reyes a una contra El Canelo, no solo por el nombre, también por el orgullo, por el país, por lo que significa el apellido Chávez, por lo que se han dicho y criticado por años. Esta pelea la tiene que tomar en serio, porque Álvarez es bueno, fuerte y tiene también con qué vencerlo; por mi parte, si Julio va bien preparado, como no lo hemos visto últimamente, tiene con qué ganarle”.

Aunque no ha tenido una conversación directa con el peleador, García explicó que ha hablado con Lupe Valencia, abogado de la familia Chávez, y le ha expresado en varias ocasiones el interés por tenerlo en la esquina.

Porque son conscientes que para aspirar a una victoria, Julio tendría que llegar en el mismo nivel de condición física que su adversario, sin problemas en el peso, y con el enfoque a punto, para evitar cualquier tipo de sorpresas.

Sabes lo que es entrenar a Chávez Jr., ¿volverías a tomar esa responsabilidad?

La pelea es complicada, no es una pelea fácil ni para El Canelo, menos para Julio, porque en sus últimas peleas no se le ha visto mucha disciplina; sabe que puede ser su última gran oportunidad, por eso pienso que debe enfocarse como nunca lo ha hecho. Para lograrlo debe tener al menos 10 semanas de trabajo, con un entrenador que le esté corrigiendo errores todo el tiempo y esté estrictamente en el gimnasio, para evitar que se la tomen fácil y comiencen con el “mañana”, y luego llega el día de la pelea y no están preparados.

Julio mencionó la posibilidad de entrenamiento en el Ceremonial Otomí, ¿irías con él a Toluca?

Es una decisión que no puedo tomar solo, lo tengo que platicar con mi equipo, porque hace un mes se hizo campeón Ábner Mares, y sé que quiere pelear este año dos veces, no lo puedo dejar; hasta ahora no tenemos ninguna fecha, pero imagino que podría regresar en junio o julio o un poquito antes.

Y fue más allá, “no podría irme sabiendo que Ábner pelearía por las mismas fechas, sé respetar mi trabajo y a mis peleadores, aunque no generen la misma cantidad de dinero o no sean del mismo nivel. Mares es de mi equipo y tendría que comunicarme con él. Pero si Julio quisiera hacer el campamento en las montañas de Big Bear (en California), tendríamos que trabajar en algo, pero si es allá (en Toluca) tendría que hablar con mi papá, mis hijos y mis asistentes, es un equipo y no puedo tomar la decisión solo”.

Con tu experiencia, ¿qué le generaría mayor beneficio al Junior, ir a California a entrenar, o moverse al Centro Ceremonial Otomí?

En realidad ya estuve en el Otomí una vez, con (Antonio) Margarito y es un lugar que lo toman como un símbolo, como ahí entrenaron grandes campeones como Chávez papá, pero es un lugar solo, no hay ciudades cerca, no hay nada qué hacer, solo estar enfocado en la pelea.

Además, dijo: “es altura, pero en realidad no hay mucha comodidad, es un lugar donde casi estás sufriendo el campamento, la idea de ir allá es como de la vieja escuela del boxeo, donde miran ese tipo de campamento como lo que se debe hacer para llegar bien, ahí aislado por dos o tres meses, no tener contacto con nadie”.

Incluso resaltó que él lo ve diferente, “lo que a mí me ha funcionado y a mis campeones es algo más humano, cuando peleé sufrí el que no me dejaran llamar por teléfono o que no me dejaran recibir visitas, después de estar ahí llega uno frustrado, ya sin ganas de hacerlo”.

García le recomienda a Julio César Chávez Jr. elegir con cuidado la opción que mejor le beneficie, pero antes de hablar sobre regresar a su esquina, quiere cerciorarse que Ábner Mares o su hermano, Mikey García, no tengan una fecha cercana y hablar con todo su equipo para tomar una decisión.

Chávez Carrasco también considera integrar a Freddie Roach a su esquina, pero el hecho que el filipino Manny Pacquiao y el campeón chino Zou Shiming tengan carteleras cercanas, complican el panorama a la hora de pensar en el Otomí para entrenar.