"Sé que no puedo perder" ante 'Canelo': Chávez Jr.

Inicia la cuenta regresiva. Chávez Jr. seguirá con su entrenamiento para llegar en plenitud. Su meta es arrebatarle reflectores a Saúl Álvarez.

Temoaya, Estado de México

Julio César Chávez Jr. sabía lo que significaba abandonar todo e irse a las montañas de Centro Ceremonial Otomí, en el Estado de México. Pero el sacrificio, sabe, valdrá la pena. En 30 días, el hijo de la leyenda mexicana subirá al ring del TMobile en Las Vegas para jugarse no sólo su futuro, también para poner sobre la línea su nombre, ese apellido que todo boxeador sueña con tener entre su lista de rivales vencidos.

"Esta es una pelea bien importante para mí, para mi familia. El nombre Chávez en el boxeo es muy conocido y reconocido. Sé que no puedo perder y por eso estoy entrenando con mucha fuerza, no estoy dejando nada para después. Hoy es el momento y creo que se refleja. Me siento muy bien y más en este peso que hace tres o cuatro años no marcaba", dijo en entrevista con La afición el peleador sinaloense, quien ve en el Canelo la oportunidad de recobrar el camino que perdió después de manchar su récord.

Acompañado por su hija, Julia, su esposa Frida, su hermano Omar y el resto de su equipo, Julio César encuentra día a día una inspiración para levantarse y seguir entrenando a pesar de que vivir en las montañas, lejos de teléfonos celulares e internet, cuesta trabajo.

"Me siento orgulloso del trabajo que he hecho hasta ahora, de cómo va el campamento. Mi cuerpo responde muy bien y no me siento mal por los sacrificios que se hacen. Esta victoria es lo que quiero, pero yo sé que las palabras no sirven de nada, mejor esa noche le demostraré a Canelo y a los demás que soy mejor que cualquier otro rival que haya enfrentado", sentenció el que llegará con una foja profesional de 50-2-1 con 32 nocauts.

Aún queda un mes de trabajo, pero pareciera que Julio César absorbió la calma del lugar y no muestra deseos de adelantar el tiempo como en antaño, cuando a estas alturas comenzaba a sentir los efectos de la deshidratación y el deseo de que llegara el momento de cumplir con el pesaje y poder reponerse.

Esta vez, su físico es diferente, se ve marcado, casi sin grasa, y eso que aún le restan por rebajar cerca de cinco kilogramos.

"La verdad es que no me siento como antes. Mal y desgastado. Al contrario. Pero fue un trabajo que iniciamos gradual. Desde mi última pelea en diciembre hemos mantenido el trabajo y ha resultado sencillo a comparación a otras veces. Pero eso me llena de confianza para llegar bien, fuerte a la pelea. Verán cómo será diferente", sentenció.

Julio mantiene sus horarios sobre todo pasado el medio día, para evitar el frío que parece arrancar la ropa por la mañana mientras sale a correr, de cuatro horas de descanso, después de su primer sesión, regresa al gimnasio para seguir delineando junto a Nacho Beristain las estrategias que le puedan servir para la noche del duelo. Tres veces por semana las sesiones de ejercicios con Memo Heredia le ayudan a finar algunos detalles que más tarde ayudarán a Beristain a poder subir la exigencia al momento del entrenamiento de boxeo.

"Nunca di un paso atrás peleando y no lo haré ahora. Me estoy preparando a fondo como pocas veces lo hice en el pasado. Sé que a muchos les fallé y lo que diga no será suficiente, por eso digo que las palabras no sirven de nada, quiero que me vean. Que vean que maduré y soy un peleador diferente. Sólo espero que cuando le gane a Canelo no digan que era un peleador inflado", dijo entre risas Chávez Jr., quien después de sus entrenamientos juega con su hija, quien aprende a andar en bicicleta.

Julio se mantendrá en las alturas del Otomí hasta un par de semanas antes de su cita en Las Vegas, a donde se trasladará para terminar con la promoción del duelo que califica como la pelea que marcará su futuro por lo que no detendrá el paso:

"Quiero esta victoria más que nada. Esta pelea va por mí, no por mi papá, no por Don Nacho Beristain. Ésta es mi historia, lo que siempre he buscado, no puedo fallar", finalizó.