Se acabó el respeto: Jessie Vargas

La principal motivación del Campeón Mundial es que sabe que una victoria sobre Manny Pacquiao es la llave que necesitaría para la siguiente etapa de su carrera. Por eso, no se confía por el Nocaut

Jessie Vargas
Jessie Vargas (Mexsport)

Ciudad de México

Lo aprendió a la mala. Jessie Vargas perdió el invicto confiando en que los jueces serían justos con su trabajo, pero una decisión polémica puso en peligro su futuro al caer ante Timothy Bradley. Ahora, a 16 meses de ese trago amargo, de nuevo como campeón, va por la pelea más importante de su carrera y no pretende depositar la confianza en terceras personas.

Por esa razón, este 5 de noviembre en Las Vegas, el campeón de origen mexicano y dueño de la diadema welter de la Organización Mundial de Boxeo no subirá sumiso a enfrentar a una leyenda, al contrario, peleará para abrirse camino como el mejor de su división.

"No me dejo impresionar. En realidad, Manny Pacquiao es un peleador más. Tiene dos brazos, tiene dos piernas y no tiene más de lo que yo tengo. Ese respeto que yo le tenía se salió por la ventana. Yo estoy listo para encararlo. Así lo veo", dijo en entrevista con La Afición el peleador que dará la bienvenida a Manny Pacquiao luego de un corto retiro.

"No lo miro como el nombre o la leyenda, lo veo como el rival que tengo que vencer, mi meta es derrotarlo. Sé lo que tengo que hacer y ejecutaré mi plan de ataque. Yo me miraba en esta posición desde hace tiempo y ahora solo tengo que trabajar sin fijarme en el nombre, récord o su historia. Es un peleador más".

Estás a 15 días de enfrentar a Pacquiao, ¿cómo va tu campo de entrenamiento y qué cambios importantes hiciste?

Me siento muy contento, a gusto con el trabajo, por cómo va. Vamos llegando al final del campamento. Me siento como nunca, muy fuerte, muy rápido, muy seguro y con bastante experiencia. Me siento un boxeador muy completo con un gran trabajo detrás y todavía tengo dos semanas más para afinar, pero todo va excelente.

Pacquiao experimentó un cambio importante en su estilo de pelea a raíz de su apego a la religión, ahora ya sin tanta agresividad, ¿qué podrás explotar a la hora de la pelea que te beneficie?

Yo me estoy preparando en ese Manny Pacquiao que enfrentó a Óscar de la Hoya, a Juan Manuel Márquez o Tim Bradley. O sea, estoy esperando al mejor que se pueda presentar. Yo voy a estar listo para cómo se venga. Lo que él tire, yo podré contraatacarlo de manera muy precisa e inteligente. No tengo duda, yo voy a tener el mando, a mí no me importa si regresa el Manny de hace cinco años, de uno, de tres o de 20 años. El que quiera presentarse, mi trabajo será vencerlo. Uno como peleador no puede apegarse a un cierto estilo solamente, uno tiene que saber qué puede cambiar y tenemos que saber cuando llegue a pasar eso. Para eso me preparo.

Algo que no ha cambiado en Pacquiao es la velocidad y explosividad, ¿qué tipo de trabajo estás haciendo para compensar esa parte?

Nuestro objetivo, el mío y el de mi equipo, ha sido aumentar la rapidez para tener la misma velocidad que él para no darle ventaja en nada. También estamos trabajando la fuerza para que se complemente con la velocidad que estoy ganando. La combinaré y con manejo de ritmos buscaré romper sus tiempos.

Desde 2014 has ido incrementando el ritmo de peleas e importancia de rivales, ¿consideras que Manny Pacquiao es el estirón definitivo a tu carrera?

Así es, veo a esta pelea como la oportunidad de mostrarme como el mejor welter y ganar el reconocimiento del mundo entero. Sé que voy a darles una sorpresa y me pondrán como el mejor de mi peso. Bradley dejó una huella en ti.

Hablas de nocaut, cuando nunca antes lo habías hecho con otro rival, ¿buscarás evitar que esa noche los jueces trabajen?

Claro. Eso me llenó de experiencia y coraje. Ese coraje sigue aquí y durante el campamento me ha impulsado a hacer más. No dejaré a ninguna persona que quiera tomar decisiones por mí, sin saber cómo me siento. Ya no seré tan humilde y tan buena gente, porque este deporte es muy fuerte y muy duro.