Washington quiere acabar con el invicto de Wilder

Aunque su físico no lo delata, el Gallo Negro se siente muy mexicano, y en un español fluido habló sobre el reto más grande de su carrera: destronar al Bronze Bomber

Gerald Washington
Gerald Washington (Cortesía)

Ciudad de México

Gerald Washington nunca pensó que iba a estar feliz por un doping, pero cuando se enteró que el contendiente polaco Andrzej Wawrzyk falló el examen y él sería el siguiente retador al título de Deontay Wilder, rey de los pesos completos, su vida cambio.

Ni en sus sueños más alocados El Gallo Negro -peleador afromexicano que vive en California- pensó que la oportunidad mundialista nacería así: gracias a un examen antidoping y la urgencia de conseguir un rival de reemplazo. Ahora, la fecha y el lugar están puestos. El 25 de febrero retará en Alabama al dueño del campeonato del Consejo Mundial de Boxeo.

“No se me ocurrió. Creo que tengo que agradecerle a los esteroides, sin ellos no hubiera tenido oportunidad. En verdad creo que es muy malo que el doping esté en el boxeo, que si de por sí ya es muy peligroso, ahora hay que sumarle ese elemento extra de peligro sobre nuestras vidas. Pero por hoy le doy las gracias”, dijo entre risas el peleador hijo de mexicana que buscará lograr lo que otros no han podido concretar.

-Tu camino no ha sido sencillo: veterano de marina, jugador de futbol colegial y ahora contendiente por un título mundial. “Ha sido un largo camino para mí. Crecí con mi madre que es de San Juan de los Lagos, Jalisco, junto a mis tíos y abuela. Vivía en un rancho donde teníamos animales y yo me hacía cargo, fui a la escuela y teníamos un restaurante. Al llegar a la prepa fue cuando decidí entrar a la milicia y luego brinqué al futbol americano en la universidad. De ahí regresé al boxeo, yo lo practiqué un poco de pequeño. Fue mi primer amor y pasión, así que cuando pude regresar fui muy feliz”.

Con su 1.98 metros de estatura, 111.82 kilogramos, cuatro años en el terreno profesional y una pegada de respeto, Washington no solo se impuso la meta de salir esa noche con la mano en alto, también el mandar un mensaje claro para buscar una solución a la “situación tan difícil que vive Estados Unidos”.

“Siendo un peleador de sangre mexicana me siento imparable, quiero dar un gran ejemplo. Esta oportunidad me genera muchos sentimientos. Me siento feliz, pues encuentro inspiración en mi hermano, mi familia, mi madre -la peleadora más dura que conozco, por eso le dicen La Pantera Negra, porque tenemos el fuego dentro- pero también en la imagen que quiero dar. Para mí es muy importante ser un modelo a seguir, saber que cuando me volteen a ver, vean amor y amabilidad. Alguien que quiere ayudar a la gente y ser bueno. No me gusta lo que está pasando en el país”, sentenció el peleador que mantiene una foja de 18-0-1 y 12 KOs.

Aunque sabe que la pelea ante el último medallista olímpico en peso completo de Estados Unidos y ahora campeón del Consejo Mundial de Boxeo definirá su futuro, Gerard muestra seguridad y confianza en sus cualidades, entre las que él destaca la inteligencia.

“Mi mamá está muy emocionada, tanto que ya prendió la veladora y reza diario. Me dice que no puede dormir, pero le digo que tenga calma, pues yo no estoy preocupado por su poder o sus golpes. Estoy ocupado trabajando en mi juego. Y sé que si mi plan es bueno, no tendré de qué preocuparme. Sé que Deontay es grande y fuerte, que tiene gran pegada y porque lo sé puedo prepararme para eso y lo que sea que tenga planeado. Lo he estudiado mucho”, abundó el peleador de 34 años de edad.

Admirador de Julio César Chávez, Mike Tyson y Lennox Lewis, Washington quiere poner el freno de mano en la carrera del Bronze Bomber, pues sabe que una victoria y el campeonato sería la cereza del pastel para todo lo que le ha tocado vivir. “Si yo gano será la cosa más grande. Sueño con poner mi nombre donde está Mike Tyson, donde está Muhammad Ali, Joe Louis y Lennox Lewis. ¡Boom! Sería una gran bendición y por eso agradezco a Dios que me abriera la oportunidad... ahora todo está en mis manos para abrirme camino, pues este tipo de chances se da solo una vez en la vida”, finalizó.