Rafael Díaz, de la gloria al olvido

Díaz Covarrubias se distingue por haber formado figuras del boxeo nacional e internacional, a quienes llevó con su dedicación y conocimiento por el camino del triunfo.

Torreón, Coahuila

La historia de Rafael Díaz Covarrubias se distingue por haber formado figuras del boxeo nacional e internacional, a quienes llevó con su dedicación y conocimiento por el camino del triunfo. Algunos llegaron a pisar los más grandes escenarios del pugilismo, otros prefirieron seguir la escuela de entrenador.

Pero hoy día, parece estar olvidado por aquellos que triunfaron cuando pudo ofrecerles los mejores momentos de su vida.

Nacido en Gómez Palacio, en 1968 comenzó con el box amateur bajo la tutela de su padre, José Sacramento Díaz, quien fue manejador profesional durante muchos años. Creció en el ambiente y conoció a fondo sobre este deporte. Fue el único de tres hermanos que se interesó en esta disciplina, pues Manuel se dedicó a la arquitectura y su hermana Guadalupe es odontóloga.

Siendo niño, a diario acudía al gimnasio a ver trabajar a su padre, quien le dio la oportunidad de ser boxeador de salón, sin llegar a incursionar en el área amateur ni profesional.

No obstante, aprendió todo sobre el boxeo, de la A a la Z, así que optó por convertirse en entrenador, labor que lo llevó a sobresalir de inmediato, pues acudió a 20 campeonatos nacionales amateur.

En 1968 acudió a un Campeonato Nacional Infantil a Pachuca, Hidalgo, que fue su primera salida, donde consiguió el primer lugar nacional, mejor boxeador campeón y mejor boxeador de todo el evento.

En 1968 comenzó con el box amateur bajo la tutela de su padre, José Sacramento Díaz, quien fue manejador profesional.

Su participación constante en campeonatos nacionales le valió para ser nombrado Manager del Año. A diferencia de muchos entrenadores, él nunca sostuvo una pelea profesional como boxeador. Incluso, cuando en 1965 fue programado para combatir, para conformar la selección Laguna que iría al Campeonato Nacional de Box Amateur, su rival no apareció y ganó por default.

Muy temprano decidió que ser manager era lo suyo, así como su padre. En 1982 tomó su camino sólo como entrenador, inaugurando su propio gimnasio, "El Barrio Azul", por el rumbo donde vivía, para luego mudarse al Gimnasio Fundación por el mismo rumbo.

Luego tuvo un andar de nueva cuenta en el "Luis L. Vargas" y la "Olímpico Laguna", siempre en Gómez Palacio. Pero en 1991 se estableció en Torreón. Primero fue en el "Prince", luego el Gimnasio "Rocky", "Boxeo Life" y finalmente en el "Boxeo de Oro".

Su primer boxeador que tuvo en el profesionalismo fue Jesús 'Tigre' Chong, quien se convirtió en campeón del mundo en dos ocasiones, uno lo consiguió en Tailandia y el otro en Las Vegas, Nevada, además de ser campeón nacional, campeón de Norte América, Campeón de las Américas. Logró ocho títulos nacionales e internacionales.

El 31 de mayo de 1997, Jesús Chong, en apenas dos rounds, en el Caesars Palace de Las Vegas, Nevada, noqueó y retiró al zurdo norteamericano Eric Griffin, para proclamarse campeón mundial de peso minimosca de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).

A partir de esa figura fue preparando a más talentos que resaltaron más su trabajo. Su primer lugar de entrenamiento fue la parte alta del Gimnasio Luis L. Vargas, donde preparaba a los hermanos Refugio y José Rojas, José Luis Rojas, Ignacio Arellano, Vicente Mijares, el 'Toro' Medina, entre otros que llegaron a convertirse en figuras nacionales e internacionales.

Los más recientes fueron: Rubén 'Cloroformo' Padilla, quien fue campeón nacional, Marco Antonio Veneno Rubio, Jorge 'Mapimí' Rodríguez, Alberto 'Contador' Soto, Daniel 'Chato' Noriega, Yazmín 'La Rusita' Rivas y su hermano Abel 'Ruso' Rivas.

El mejor momento como manager lo tuvo con los hermanos Ulises y Jesús Chong, fueron los peleadores que le dieron a probar la gloria y una mejora económica. Ulises en peso pluma llegó a convertirse en el número uno de todo el país, con el 'Tigre' fueron los campeonatos del mundo, con una trayectoria impecable que lo llevó a la mayoría de las arenas de Estados Unidos.

"Era un boxeador con un estilo no muy bonito, pero muy efectivo, pegaba muy fuerte y era muy valiente, casi todas sus peleas las ganabas por nocaut".

Eso le permitió estar en diferentes países del mundo, como Estados Unidos, en Moscú, Ucrania, Tailandia, Uruguay, Puerto Rico, República Dominicana, entre muchas otras, algunas de las cuales visitó repetidamente por la buena impresión que dejaban sus peleadores.

Fueron grandes satisfacciones que tenían también sus sacrificios, el mayor de ellos fue dejar a su familia durante largos periodos, en ocasiones hasta 20 días, aunque siempre a su regreso era grandes recibimientos por las buenas noticias que solía traer consigo.

Los momentos más críticos que ha vivido, según recuerda, fue cuando dos de sus peleadores fueron noqueados, con el riesgo de perder la vida.

En la actualidad, Rafael Díaz vive con su madre Margarita de 90 años, con quien comparte el gusto por el deporte. Su enfermedad le impide dejar su hogar, que se ubica en el tradicional Barrio Azul, ahí es visitado por amigos y vecinos que gustan de escuchar sus experiencias dentro del boxeo, los viajes, añoranzas y sus sentimientos.

"Yo nací aquí en el Barrio Azul, muy popular porque en este lugar surgieron grandes futbolistas profesionales, beisbolistas, basquetbolistas y no se diga boxeadores.

El barrio ya no es el mismo, pero yo sigo siendo el mismo". Los momentos más críticos que ha vivido en su vida, según recuerda, fueron cuando dos de sus peleadores fueron noqueados, con el riesgo de perder la vida. Fue en Ciudad Juárez, donde su peleador de nombre Bruno Sifuentes duró tres días en coma.

"No sabía si vivía o moría. Se siente uno como manager muy mal. Esa vez conocí esa ciudad en ambulancia, al lado de él hasta que volvió en sí y con masajes en la cabeza lograron recuperarlo, se salvó y ya no volvió a pelear. Hoy es un hombre que tiene familia y recuerda con lágrimas aquellos momentos, me dice que le salvé la vida, pero no fui yo, fue el Señor".

Otra situación similar vivió en su gimnasio entrenando a Refugio 'Cuate' Rojas, quien se dio un fuerte golpe en el piso. Estuvo conmocionado y tuvo que ser atendido por paramédicos de la Cruz Roja.

Sin embargo, hay un paréntesis en todo esto, porque el 8 de noviembre del 2002 en Ciudad Acuña, el Jesús "Tigre" Chong, noqueó en 9 rounds al tapatío Jaime Parga, quien falleció luego de tres días, debido a un derrame cerebral.

Con el mismo Chong en 1995, ya había sucedido algo similar, aunque sin consecuencias fatales. Fue hasta Tailandia para masacrar a lo largo de 12 rounds al local Jakkrit LG-Gym, quien increíblemente ganó la pelea, pero el asiático tuvo que salir en camilla y estuvo por espacio de 7 meses en coma.

EL ACCIDENTE

Durante uno de los entrenamientos que realizaba con Marco Antonio Rubio para pelear en Las Vegas con Hammeda, corriendo por una vereda sintió que algo lo perseguía y por voltear pisó mal y sufrió una caída. Se lastimó la columna vertebral, tres vértebras se desviaron y desde entonces ha visitado a varios especialistas en busca de una solución a su problema.

Hasta el momento no ha tenido éxito en los tratamientos, por lo que es muy probable que sea intervenido. Han sido 44 años dentro del boxeo profesional, pero ese accidente interrumpió su labor de manager, lo que algunas personas aprovecharon para

'robarle' peleadores y hacerlo a un lado. Un problema en la médula espinal lo obligó a hacer una pausa, a la espera de que una operación pueda solucionar su problema de vértebras.

"Quiero caminar bien, ahora tengo que valerme de un andador y por eso he tenido que dejar de entrenar. En una ocasión en la Arena México sufrí una caída porque las piernas no me respondieron al bajar del ring". Su escuela de boxeo tuvo una desbandada, algunos manejadores se aprovecharon de la situación para llevarse a sus peleadores sin darle alguna compensación como lo establece el reglamento del boxeo internacional.

"Está bien, yo no me enojo, ojala el cambio sea para bien de ellos, no voy a decir nombres, pero ellos saben que se fueron y ni las gracias me dieron. Qué bueno que les vaya bien, es muy desagradable una situación, pero no me hago fuera de la razón, yo no puedo y alguien los tiene que llevar. De mi escuela de boxeo me tocó la suerte que varios ya sean entrenadores y tengan su propio gimnasio".

LA RELACIÓN CON EL 'VENENO' SE VINO ABAJO

Luego de ser manager de Marco Antonio Rubio, poco a poco lo fueron haciendo a un lado, se aparecieron personas que pretendieron hacer su trabajo sin tener la más mínima idea de cómo llevarlo a cabo. Incluso, el promotor Héctor Sánchez fue ocupando el lugar de manager y a Rafael Díaz los desaires lo llevaron a terminar esa relación.

Tras su enfermedad, perdió contacto con el 'Veneno' y demás gente con la que trabajó, ninguno se preocupó siquiera por su salud, cuando en su momento fue él quien entregó su vida para que sus peleadores sobresalieran.

Su situación económica es complicada, pues ha requerido de tratamientos de alto costo y constantes visitas al médico, lo que ha llevado a vender parte de su equipo para entrenamiento e incluso ha estado tentado a deshacerse de ese ring donde entrenó a todas esas figuras.

Hoy está a la espera de que se realice esa operación, quiere volver a tener su escuela de peleadores y mantenerse en este ambiente que ha sido su vida.