Del bullying a los cuadriláteros

El bullying lo llevó a un gimnasio de boxeo... siete años después, su temperamento festivo lo hizo darse a conocer

Pantera Saguilán
Pantera Saguilán (Promociones del pueblo )

Ciudad de México

Don Epifanio Saguilán estaba cansado de que cada vez que su hijo Nery regresaba a casa después de la escuela lo hacía con un ojo morado, con sangre en la nariz o a veces con alguna costilla rota. Era malo para defenderse de sus compañeros.

A tirones y jalones, no solo consiguió que la madre le diera permiso de llevarlo a un gimnasio de boxeo, también logró que Nery se inscribiera en una escuela donde aprendiera a meter las manos. Ahora, siete años después de aquella decisión, Nery Saguilán no puede ni quiere dejar el boxeo y aspira a conquistar este fin de semana la vacante corona internacional superpluma del Consejo Mundial de Boxeo, cuando enfrente al japonés Seiichi Okada, en Ixtapa-Zihuatanejo, Guerrero.

"Negrito Sandía, Negrito Cucurumbé, así me decían en la escuela y me intentaba defender, pero eran más que yo y siempre terminaba en el suelo a patadas. Me molestaron mucho en ese tiempo", comentó, en entrevista con La Afición el peleador capitalino que tiene una foja profesional de 29 victorias, 10 de ellas por la vía corta, cuatro derrotas y un empate.

¿Alguna vez imaginaste que llegaría el momento en que disputarías un título?

La verdad no, el bullying me trajo a este deporte, esta bonita disciplina, pero jamás pensé que me dedicaría por completo a él. Solo quería defenderme, pues en donde vivía tenían la mano pesada, pero ahora que estoy aquí me siento contento, no me imagino haciendo otra cosa.

Pantera Saguilán... ¿por qué te apodaron así?

Carlos Saldívar (entrenador de boxeo) fue el que me puso así y fue por el color de mi piel, las panteras son negras y yo también.

Al fin y al cabo no dejan de hablar del color de tu piel...

Sí, pero así es diferente, esto transmite respeto, porque una pantera causa temor y yo también; ahora me respetan y aunque me cambié de barrio, ya nadie me molesta.

¿En qué momento de tu carrera llegaron la máscara y los bailes como parte de tu presentación?

La máscara llegó cuando se la compré a una luchadora llamada La Pantera, que quería ayudar a un colega. Cuando me di cuenta de que la gente me ubicaba y se divertía con mis bailes, yo era alguien por quien nadie apostaba, pero aun así llegaron los promotores y mi carrera empezó a caminar hacia adelante.

Mucha gente dice que quieres copiar el estilo de Jorge Maromero Páez o de Héctor Macho Camacho...

Mucha gente me reconoce y respeta por ser boxeador, pero sé que soy como el Club América, a mí me quieren o me odian. Soy de esos boxeadores que todavía se preparan para disputar hasta 15 rounds, he entrenado mucho, pues no solo quiero dar buen show, también ofrecer buenas peleas.

Este sábado tienes una pelea complicada ante Seiichi Okada, pues además de tener la resistencia de un oriental, tiene pegada y hambre.

Para mí es muy importante esta oportunidad, me han robado y todo, pero ahora eso es pasado, me siento maduro, tanto física como mentalmente, estoy seguro de que esta pelea me la llevo con un nocaut. Okada no puede ser mejor que yo ni en técnica, ni en fortaleza y mucho menos en espectáculo.