Jake Gyllenhaal , del ring a la pantalla grande

Jake Gyllenhaal dio vida a Billy Hope, un boxeador que se jugó todo por volver a la cima; se inspiró en Cotto.


Jake Gyllenhaal, personificando Billy Hope, un boxeador que se jugó todo por volver a la cima, en la película 'Southpaw'.
Jake Gyllenhaal, personificando Billy Hope, un boxeador que se jugó todo por volver a la cima, en la película 'Southpaw'. (The Weinstein Company )

Ciudad de México

Jake Gyllenhaal pensaba que el boxeo era agresividad pura y pegar hasta demoler al rival. Luego se encontró con la historia de Billy Hope, se sumergió en ella, y tras cinco meses de intensas jornadas, ahora califica a este deporte como uno de los juegos mentales más fuertes y apasionantes.

Casi como el ajedrez, pero con muchos más riesgos. El actor estadunidense destaca por meterse en el personaje, encarnarlo hasta las últimas consecuencias, y en Southpaw no fue la excepción.

Se convirtió en un boxeador de tiempo completo para caracterizar a un padre desesperado por recuperar a su hija, un peleador que tocó el fondo y se abrió camino a puño limpio para recuperar la gloria en el deporte que le dio todo “Ponerme unos guantes, sentir un golpe y saber lo que se siente estar ahí cambió la perspectiva que tenía del boxeo, es algo complicado, profundo y apasionante.

Es un juego mental muy fuerte, crecí viendo a Mike Tyson y perdiendo todas las peleas en las que me vi involucrado de joven.

“Miguel Cotto me inspiró por todo lo que ha pasado, de donde viene y en donde está ahora” JAKE GYLLENHAAL  Actor estadunidense.


En un principio me interesó el papel por el tema de la familia, la unión y la batalla de un padre, el boxeo era secundario”, dijo al programa First Take, de la cadena ESPN, el actor que en los últimos años ha participado en películas como Secreto en la montaña (2005), Sin tregua (2012), El hombre duplicado (2013) y Nightcrawler (2014).

El papel que estaba destinado para el rapero estadunidense Eminem terminó en las manos de Gyllenhaal, gracias a que el director Antoine Fuqua vio algo en él que nadie había notado. “Al principio pensé que eran estupideces, solo un gancho, pero ahora veo lo mismo, este personaje me llevó a otro nivel”, reveló entre risas en una entrevista para YouTube el actor de 34 años.

Fuqua, quien estaba resuelto a hacer una película de boxeo diferente, estuvo en contra de los dobles para las escenas de peleas y por eso mandó a Jake con el entrenador Terry Claybon, quien preparó a Denzel Washington para su papel en el filme The Hurricane, y tras un par de golpes descubrió que no tenía idea de lo que era el boxeo.


“Jake dejó su vida de lado para ser un peleador de tiempo completo, con muchos sacrificios, incluso cortó con su novia porque estaba demasiado tiempo en el ring, siguió un castigado régimen en el que entrenó en varios gimnasios, incluido el de Floyd Mayweather en Las Vegas, analizó videos y fue a ver la Manny Pacquiao-Timothy Bradley, ahora lo veo y sé que puede pelear como un profesional, porque entrenó como una bestia”, reconoció el director a la revista Esquire.

Pero la inspiración tiene un nombre para Gyllenhaal: el del boricua Miguel Ángel Cotto por el amor que demuestra éste a su familia y la lección de humildad que dio al reconocer que necesitaba cambiar de entrenador para mantenerse vigente; mientras que las habilidades defensivas las tomó de Floyd Mayweather.

“Miguel Cotto me inspiró por todo lo que ha pasado, de donde viene y donde está ahora, cómo demuestra a su familia sus sentimientos y cómo ha cambiado trabajando al lado del entrenador Freddie Roach, cómo demostró humildad para decir ‘necesito aprender, cambiar mi estilo’.

Cotto pudo reconocer que le faltaba alguien con la experiencia de su nuevo coach, el entrenador del peleador que más duro le ha pegado; en cuanto a Floyd, él tiene todo mi respeto, es brillante, pero también un poco frustrante”, finalizó Gyllenhaal.