Faltan púgiles de nuestro país

Entrenador desde hace 13 años, Robert García ha preparado a varios boxeadores en EU, pero pocos han sido mexicanos.

Ciudad de México

Robert García reconoce que dejó de boxear, pues la vieja escuela lo tenía un poco harto, pero no pudo estar muy lejos del deporte y por eso decidió convertirse en entrenador con sólo 26 años de edad.

A 13 años de tomar esa decisión, y luego de un largo camino, el mexicoamericano –quien ahora tiene un gimnasio propio– asegura todo ha valido la pena, pero ahora lo que le falta ya es una meta personal: coronar a su primer campeón mundial 100 por ciento mexicano.

“Es un gusto que todo el trabajo que he realizado sea reconocido por boxeadores de varios países como Rusia, República Dominicana o Argentina, quienes viajan hasta Oxnard buscando que los entrene. Pero si soy sincero, me gustaría tener más mexicanos”, dijo quien fuera exaltado como el mejor entrenador del 2012 y quien como boxeador activo logró ser campeón mundial del peso pluma de la Federación Internacional de Boxeo.

Robert, quien fue apodado El Abuelo, basa todos sus conocimientos en lo que aprendió durante su estancia como profesional al lado de su padre, Eduardo García, quien ahora colabora como asesor en su equipo de trabajo y que en su momento lo ayudó a mantener una foja de 34 triunfos, 25 por la vía rápida, y tres derrotas.

“El hecho de que esté en Oxnard, pueblo de mexicanos, y que tenga más rusos que peleadores nacidos en México, me pone un poco triste, pero yo sigo trabajando, pues los peleadores que tengo tienen compromisos importantes a corto plazo y no me puedo desconcentrar. Me siento muy afortunado por tener a figuras bajo mi tutela, pero tengo fe en que en algún momento llegará ese peleador nacido en México, que es lo que me falta”, continuó el preparador que ha estado en esquinas de peleadores como los campeones Mikey García, Fernando Vargas, Nonito Donaire, Kelly Pavlik o Antonio Margarito.

García Cortez, quien ahora cuenta con 39 años de edad, asegura que una de las principales ventajas sobre la escuela de boxeo que está dirigiendo es que aún cuenta con la energía suficiente para seguir trabajando para formar boxeadores de calidad, en lugar de sólo obtener grandes sumas de dinero y vivir de su fama.

“Los entrenadores que más nombre tienen ahora son personas grandes. Está Nacho Beristain de 74 años, Freddie Roach de 54 o Virgil Hunter con más de 50. Mi ventaja es que como entrenador tengo la energía de seguirle el paso a mis boxeadores, de llevarlos por más”, abundó.

Aunque reconoce que por el momento está complicado tener a ese campeón 100 por ciento mexicano que busca para completar sus metas, García asegura que seguirá con el mismo ritmo de trabajo que ha mantenido hasta ahora, pues no puede perder de vista otro reto que tiene en puerta: plantear la estrategia correcta que le permita convertirse en el primer entrenador en llevar a un boxeador a vencer a Floyd Mayweather.