Fábrica urbana de campeones

En la delegación Iztacalco un ring es de utilidad para alejar a los jóvenes del vicio y si quieren llegar todavía más lejos, a forjarse como peleadores profesionales del boxeo 

Un día común en el gimnasio de boxeo de los Picos de Iztacalco
Un día común en el gimnasio de boxeo de los Picos de Iztacalco (Miguel Ángel Espinoza)

CIUDAD DE MÉXICO

Es temprano cuando en un deportivo de la delegación iztacalco, ubicado entre avenida Tezontle y prolongación Estudios Churubusco, empiezan los sonidos de actividad deportiva.

Un predio abandonado que antes era lugar para comprar droga ahora sirve para practicar deporte.

"Esta escuelita de boxeo surgió como un plan de aprovechar un predio abandonado", cuenta el entrenador y aprendiz de mánager, como él se describe, Mario

Antonio Pascual Orozco. El gimnasio entra dentro de un programa de recuperación de espacios para la actividad deportiva de dicha demarcación, donde se pretende formar a boxeadores, y mánagers profesionales, pero también brindar opciones de desarrollo a la juventud.

"Pretendemos que los chavos se alejen del vicio, fomentar el deporte como una unión familiar y aparte, como un aliciente para que ellos puedan ocupar su tiempo en evitar los problemas de la drogadicción, pues estamos en un entorno muy rudo, muy hostil", comentó el coach.

"Tenemos niños desde 5 años practicando con una cooperación de 10 pesos por sesión, no se cobra inscripción, no se cobra mensualidad, se les presta todo el equipo".

Mientras el coach Pascual habla, a sus espaldas niños y adolescentes, hombres y mujeres, practican los fundamentos del boxeo con las peras y equipo adecuado. Entretanto, afuera del ring, algunos otros saltan la cuerda o dan vueltas a la cancha de futbol rápido y basquetbol, como parte de la rutina.

"Estaba pasado de peso, pero ya estoy bajando", comenta Óscar Montes, uno de los aprendices de boxeador. "A parte como que sacas todas las cosas que tienes dentro, le pegas al costal con más fuerza, para desestresarme".

Es una rutina la que practican Óscar y los demás, 10 vueltas a las canchas, cuerda y luego llanta, se vendan y van al costal, y después la pera, luego el muñeco y al finalizar el sombreo, que parecen katas de Karate Kid impuestas por un señor Miyagi calvo, "nada más me aviento una hora de entrenamiento", sonríe Óscar.

"Me llama la atención como para unas cinco peleas, pero verme como boxeador profesional, como que no", resumió. En el DF hay un programa de escuelas de kickboxing organizadas por el ex boxeador Johnny Boy Zarate, pero el programa de rings de boxeo no es común, aunque se espera que sea contemplado este tipo de instalaciones dentro de la iniciativa de gimnasios al aire libre que recibirá una inversión de 30 millones de pesos.

"Nosotros no vemos el boxeo como un negocio, sino como una salida del entorno hostil en el que nos encontramos" dijo Pascual Orozco, pero detalló que la escuela de boxeo a su cargo también se dedica a buscar y a preparar talento profesional.

"Tenemos a jovencitos que están próximos a entrar a torneos como Los Guantes de Oro, en el box profesional tenemos a tres que debutaron en el Cinturón de Oro y hay una oferta para una pelea en Canadá para un joven de 16 años en peso completo".

"Aquí es cuna de boxeadores, de Iztacalco salió Pulgarcito Ramos, un campeonazo como Marco Antonio Barrera. Mi hijo Luis Pascual ha participado en torneos como Los Guantes de

Oro", contó.

"Una de las claves que nosotros vemos es que el boxeo es un deporte muy bueno para desestresarse, para liberar la tensión, bajar la adrenalina y te defiendes del entorno, tú te subes a un microbús y ves gente robando. Esto no es para pelear, es para defenderse", apuntó Pascual, que fue claro al invitar a los interesados en sus sesiones de entrenamiento.