Manny Pacquiao: Un barril de pólvora

Manny Pacquiao se ha caracterizado por dar peleas emocionantes, ahora, sin importar el resultado, el peleador filipino buscará revivir a ese boxeador agresivo que lo llevó a conquistar la cima del boxeo mundial

Manny Pacquiao
Manny Pacquiao (Reuters)

Las Vegas

Explosividad, agresividad y rapidez son algunas de las características que Manny Pacquiao ha demostrado a lo largo de 10 años en la élite del boxeo, y este fin de semana buscará hacer gala de esas aptitudes para recobrar la corona welter de la Organización Mundial de Boxeo, que tiene el estadunidense Timothy Bradley.

Con el aval de seis divisiones conquistadas —cosa que solo habían logrado Sugar Ray Leonard y Óscar de la Hoya—, el peleador Flipino de 33 años subirá al ring del Grand Garden Arena del MGM con miras a vengar la derrota que sufrió en 2012 ante La Tormenta del Desierto.

“En el boxeo lo he logrado todo, pero estoy aquí porque quiero cerrar mi legado con fuerza. Esta es una pelea que quiero y que buscaba. Mostraré hambre y, sobre todo, a ese ‘viejo Manny’ que dicen ya no está”, dijo a La Afición el peleador, que al principio de su carrera los rivales mexicanos fueron su principal fuente de victorias.

Hace 13 años, cuando Pacquiao hizo su debut en América, nadie imaginó que el pequeño peleador (1.69 m), que militaba en la división supergallo, fuera a obtener victorias sobre grandes nombres del boxeo internacional como los ex campeoneas Agapito Sánchez, Marco Antonio Barrera, Juan Manuel Márquez, Érik Morales,Ricky Hatton, Miguel Cotto y Shane Mosley, sin olvidar el triunfo sobre Óscar de la Hoya.

Al principio, un boxeo desordenado lleno de intensidad aunado a una pegada de respeto, le agenciaron victorias rápidas que lo llevaron a una posición de privilegio. Pero su carrera dio el estirón cuando llegó a su esquina el entrenador estadunidense Freddie Roach.

 Roach, a quien Manny lo llama cariñosamente Amo, logró corregir errores que arrastraba desde su debut en el boxeo de paga, además de que le enseñó a utilizar los espacios en el ring y a aprovechar los tiempos. “Manny es lo mejor que me ha pasado en mi carrera como entrenador.

Ese pequeño peleador que llegó un día a tocar la puerta de mi gimnasio para pedir ayuda logró todo lo que se da con base de mucho esfuerzo y dedicación. Jamás he visto entrenar a nadie de la forma en la que él lo hace”, explicó a La Afición el multipremiado entrenador, quien en su tiempo de peleador logró tener un modesto récord de 40 victorias, 13 derrotas, con 15 nocauts.

Para el duelo de revancha ante Bradley, Roach sabe que su peleador deberá no solo demostrar que la fortaleza y rapidez siguen presentes como sus principales herramientas, si no también probar que aquel golpe demoledor que sufrió en 2012, a manos de Juan Manuel Márquez, no acabó con sus reflejos y su carrera.

Manny aspira a mostrar que el trabajo de gimnasio fue el adecuado para este compromiso y que a pesar de la movilidad  capacidad de Bradley de salir de aprietos, tiene aún los elementos para volverse a coronar como el mejor de esta división.

“El entrenamiento fue muy duro, no hubo descanso ni nada que generara distracciones. La estrategia que tanto Manny como yo determinamos que sería efectiva, es la de no dejar pensar a Bradley, evitar que pueda tomar el tiempo para agarrar distancia de reaccionar”, explicó Roach.

Golpes con ángulos incómodos, además de velocidad en piernas y manos, serán elementos que el equipo de Manny Pacquiao explotará el día de la contienda, pues sabe que Bradley podrá ser sorprendido tal y como los otros campeones que uno a uno fueron cayendo.