Derrota en el ring podría ser triunfo político de Pacquiao

En un país donde las elecciones también tienen un componente de entretenimiento y el programa político parece secundario, a menudo los candidatos ganan por su fama y su dinero.

Manny Pacquiao en su presentación previo a la pelea contra Floyd Mayweather
Manny Pacquiao en su presentación previo a la pelea contra Floyd Mayweather (AFP )

MANILA, Filipinas

Manny Pacquiao perdió su pelea más importante en el cuadrilátero, pero eso no le impedirá preparar un regreso más grande, en la arena política.

En un país donde las elecciones también tienen un componente de entretenimiento y el programa político parece secundario, a menudo los candidatos ganan por su fama y su dinero.

Pacquiao, que ganó más de 100 millones de dólares pese a perder la Pelea del Siglo contra Floyd Mayweather Jr. la semana pasada, desde luego tiene ambas cosas.

Pero, ¿podrá el boxeador superar su pobre historial como congresista, su origen humilde y su falta de experiencia política para lograr un escaño en el Senado, o incluso un cargo mayor?

Después de establecerse como político local, el camino natural para Pacquiao, de 36 años, sería el Senado de 24 escaños, un puesto nacional que otros han empleado como plataforma para llegar a presidente o vicepresidente. Sus defensores más fieles dicen que podría presidir el país en el futuro.

El devoto boxeador, que según la ley no puede optar a la presidencia hasta los 40 años, ha dicho que sus "pensamientos sobre la presidencia (...) son meramente aspiracionales". De decidirse, su primera carrera presidencial llegaría en 2022.

Eso podría ser más difícil que derrotar a Mayweather, pero puede consolarse en el hecho de que a los filipinos les encanta apostar por el jugador menos favorito. Su historia de superación, de cómo se alzó desde la pobreza extrema para convertirse en el congresista más adinerado del país, ha cautivado la imaginación de millones de personas en este país del sureste asiático.

Esa imagen de menos favorito tuvo un buen recibimiento en casa cuando se supo que incluso con una lesión en el hombro, peleó de forma agresiva contra Mayweather, señaló el analista político y profesor de Administraciones Públicas Prospero de Vera.

La forma en la que perdió el combate, señaló el analista, "de hecho mejora sus posibilidades políticas" y podría ayudarle a ganar las elecciones al Senado el año que viene.

Pero cuánto más quiera ascender Pacquiao, más dura será la competencia y a más escrutinio se le someterá.

En los últimos 30 años, dos deportistas han llegado a senadores. Uno había servido antes en un consejo municipal, el otro era empresario y deportista antes de aspirar a la cámara alta. Los dos trabajaban a tiempo completo como legisladores, a diferencia de Pacquiao.

Pero ganar las elecciones, señaló De Vera, "la mayoría de las veces no guarda relación con estar preparado para el puesto".

Por ahora, Pacquiao no tiene muchos logros en su haber como uno de los 292 congresistas de la cámara baja. No ha defendido con éxito ninguna ley y se ha ausentado con mucha frecuencia de las sesiones en los últimos cinco años.

Muchos filipinos ven la derrota de Pacquiao como una señal para que se retire del boxeo. Para ellos, Pacquiao ya ha sellado su legado no sólo como uno de los mejores boxeadores del mundo, sino también como una fuente de orgullo nacional. Otros quieren que también se retire de la política y disfrute de las ganancias de sus 20 años de carrera de boxeo.

Sin embargo, algunos no creen que vaya a retirarse próximamente del boxeo ni de la política. Para empezar, las ganancias del boxeo son demasiado grandes como para ignorarlas.

Pacquiao, que según Forbes tenía una fortuna de 82 millones de dólares antes de la última pelea, suele recibir solicitudes de apoyo financiero de votantes individuales e incluso pueblos enteros, que le piden desde una pista de baloncesto comunitaria a financiamiento para fiestas o becas escolares. También carga con los gastos de un gran séquito de parientes, amigos y demás acompañantes.

"Creo que no está listo para retirarse", dijo Raúl Martínez, alcalde de la localidad natal del púgil, Kiamba, que fue padrino de su boda. "No todo está en su lugar aún. Tiene tantos compromisos, que si sumas, no será suficiente".

Construir una red clientelar y ofrecer beneficios resulta clave para un político filipino.

Pacquiao da al menos 50.000 pesos (1.525 dólares) a cada uno de los 144 pueblos de su empobrecida provincia de Sarangani, y otros 500.000 pesos (11.285 dólares) anuales a cada una de sus siete municipalidades sólo para las fiestas. También paga comisiones para los personajes de la industria del entretenimiento a los que invita a sus fiestas, señaló Martínez.

Martínez dijo que intentará convencer a Pacquiao para que se presente a gobernador el año que viene en lugar de a senador por motivos prácticos: lo más probable es que no tenga rival, y podrá ahorrar mucho más dinero en unas elecciones locales que en una campaña nacional para un escaño en el congreso, donde además se espera que contribuya a las campañas de gobernadores provinciales y de los miles de cargos municipales cuyo apoyo tendrá que ganarse para conseguir votos.

Algunos aficionados siguen queriendo una nueva pelea porque se sintieron engañados por el deslucido combate Pacquiao-Mayweather, que el analista de boxeo Ed Tolentino describió como "El fiasco del siglo".

Sin embargo, Tolentino señaló que Pacquiao aún podría retirarse sin empañar su carrera. "No creo que su legado se vea definido por el rendimiento en el combate con Mayweather", dijo.