José Sulaimán, polémicos 12 rounds de boxeo

Presidente del Consejo Mundial de Boxeo desde 1975, José Sulaimán marcó un antes y un después en el mundo del boxeo

Carlos Slim y José Sulaimán (Q.E.P.D)
Falleció José Sulaimán (Q.E.P.D) (Archivo La Afición / Mexsport)

Ciudad de México

El 5 de diciembre de 1975 fue el inicio de una nueva era en el mundo del boxeo. Después de una votación durante la convención del Consejo Mundial de Boxeo en Túnez, Sulaimán Chagnón fue elegido de forma unánime como nuevo presidente, con lo que arrancó una de las gestiones deportivas más longevas y prolíficas, aunque también polémicas en el mundo.

José Sulaimán Chagnón nació el 30 de mayo de 1931 en Ciudad Victoria, Tamaulipas, y desde temprana edad sintió atracción por los deportes, aunque el boxeo fue el que se llevó su corazón.

Su acercamiento a esta disciplina lo puso en el centro de la vida del boxeo: arriba del ring. Sulaimán fue pugilista  amateur de joven, pero su andar en el mundo del pugilismo no iba a ser calzando los guantes.

José probó otras actividades en el deporte de los puños, como ser entrenador; además de réferi, juez y promotor.

Pero la función que lo llevaría a marcar el antes y el después en el boxeo tuvo su primera campanada el 5 de diciembre de 1975. Tras haberse unido al CMB en 1968, se fue involucrando poco a poco en distintas áreas, aumentando sus responsabilidades, hasta que llegó al punto más alto en ese diciembre de 1975.

A partir de ahí, vinieron los 38 años de un boxeo que es muy distinto.

Admirador de Muhammad Ali y del César, J. C. Chávez, Sulaimán Chagnón modificó no solo la forma en cómo se veía este deporte desde abajo del ring, sino como se desarrollaba arriba de éste. La protección del atleta fue la base y eso ayudó a que el boxeo se convirtiera en el deporte-negocio que es actualmente.

El cambio con más impacto fue el de disminuir de 15 a 12 rounds las peleas tras una convención en 1983. Esto se dio luego de que Duk Koo Kim murió por las lesiones sufridas durante una pelea contra Ray Boom Boom Mancini en Noviembre 13 de 1982.

Pero las cosas no solo pararon ahí. También obligó a que se diera una certificación de guantes, dejando de lado los de seis onzas; se creó un pesaje 24 horas antes de la función, se aumentó de tres a cuatro cuerdas para delimitar el cuadrilátero, desarrolló programas para el bienestar de boxeadores y exboxeadores y ayudó a la creación de divisiones intermedias, lo que permitió que los boxeadores se pudieran acomodar en niveles más cercanos a sus pesos.

Pero su nombre no solo estuvo presente cuando había alguna función o estaba involucrado algún púgil. José Sulaimán impactó a varias escalas. Políticos mexicanos y mundiales; líderes religiosos y espirituales, actores, actrices, músicos, cantantes, deportistas de otras disciplinas crearon una amistad con él que se extendió y mantuvo a lo largo de los años.

Pero su posición siempre lo tuvo rodeado de polémica. Acusaciones y reclamos de estar involucrado en temas de corrupción y de arreglo de peleas, o que privilegió a algunos promotores o boxeadores, vivieron siempre junto a él.

Pero el señor tiempo no lo perdonó. Sonó la última campanada, del último round en su vida.

Su estado de salud lo llevó varias ocasiones a tener que ser hospitalizado o intervenido, la última de ellas se dio septiembre.

En ese mes, el propio José Sulaimán utilizó su cuenta de Twitter para comunicar lo que venía en su vida: "Estaré fuera de acción durante algún tiempo para atenderme médicamente de algo que pospuse por mucho tiempo. Todo está bien, saludos".

Sulaimán pasó más de 100 días internado en el hospital de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), tras haber pasado por una operación a corazón abierto. Su edad avanzada y los problemas propios de la diabetes que sufría provocaron que no pudiera recuperarse del todo. En las últimas semanas, su condición se complicó. Su propio hijo, Mauricio, durante un evento, comentó: "la recuperación va muy lenta, han salido otras cosas (...) mi papá va en el décimo round".

Y aunque la vida de José Sulaimán cumplió con los 12 rounds, su huella nunca se irá por lo que hizo en sus 38 años como presidente del CMB y menos luego de que en 2007 fue inducido al Salón de la Fama del Boxeo Internacional.