Por la puerta de atrás

Luego de años de logros en el boxeo profesional, dos derrotas consecutivas le valieron el retiro a los mexicanos Érik Morales y Daniel Ponce de León

Ciudad de México

Luego de años de batallas es complicado reconocer que el cuerpo ya no responde de la misma manera, aunque el corazón que los llevó a convertirse en multimonarcas mundiales siga latiendo en su pecho.

Después de décadas dedicadas al boxeo, los mexicanos Érik Morales y Daniel Ponce de León contemplaron cómo, con dos batallas perdidas, las reacciones no eran las mismas. Morales, con 21 años usando guantes, decidió dejar el deporte que considera el amor de su vida y que lo llevó a alturas insospechadas.

"Quiero volver a pelear porque mi hijo también es deportista y no quiero que se quede con una mala imagen de que uno se puede rendir fácil después de una derrota", confesó a La Afición el tijuanense poco después de haber sido noqueado por Danny García en cuatro rounds.

Sin embargo, el impulso duró poco, al principio cuestiones promocionales se interpusieron a su regreso, y después llegaron las lesiones.

"Me voy satisfecho del ring, ya que la gente recordará mis peleas con gusto. Siempre fueron emocionantes y es lo que me llevo", dijo al anunciar su retiro el tijuanense, quien dejó los guantes con 37 años y una foja de 52 victorias, 36 nocauts y nueve derrotas.

Ya con una ausencia de más de 20 meses y con la noticia de que volverá a ser papá, Morales no vio problema en decir adiós.

"Es triste y cuesta trabajo, pero ya no era lo mismo", dijo El Terrible que en su última contienda fue noqueado en cuatro rounds por el multicampeón puertorriqueño Danny García.

Por su parte, con 13 años en el deporte de los puños, y otros más como peleador amateur, Ponce de León decidió dejar atrás el deporte que lo sacó de la Sierra Tarahumara y que le dio la posibilidad de darle a su familia un nuevo porvenir.

Daniel había pasado momentos complicados en su carrera luego de haber sido noqueado por el monarca tapatío Ábner Mares en Las Vegas, en 2013.

Ponce de León recuperó camino y en un intento por reconquistar la diadema pluma del Consejo Mundial aceptó un encuentro ante su compatriota Miguel Román, quien terminó noqueándolo en nueve episodios.

"Fue complicado llegar a esa conclusión, pero llegó el momento. La derrota ante Román fue algo doloroso y llegó la hora de enfocarnos en otras cosas, de ver al futuro", comentó el tarahumara, quien durante 13 años como profesional se destacó por el poder de su pegada y los nocauts que repartió durante ese tiempo.

Ponce de León dijo adiós con 33 años de edad y dejó una marca de 45 victorias, 35 nocauts, y siete derrotas.