Cachorros derrotan a Indios y obligan el sexto juego

Chicago derrotó 3-2 a Cleveland en el quinto juego de la Serie Mundial, que tiene dominio de los de Ohio (3-2)

Chicago superó a Cleveland y se mantienen vivos en la búsqueda del título
Chicago superó a Cleveland y se mantienen vivos en la búsqueda del título (AFP)

CHICAGO, Estados Unidos

El beisbol es de momentos. Cuando tienes el momento a tu favor no importa si juegas de local con el apoyo de más de 41 mil aficionados o eres visitante, las cosas se te van dando. Cleveland ha tenido el momento de los juegos la gran parte de la Serie Mundial y los Cachorros no han podido quitárselos. Y cuando parece que pueden tomar ese aspecto intangible del juego, los Indios se lo quitaban. Pero Cachorros tuvo su momento en la cuarta entrada, anotó tres veces y su pitcheo se encargó de que la victoria no se les escapara.

Con esas tres anotaciones en el cuarto rollo, una buena salida de Jon Lester y una hermética pero sufrida aparición de Aroldis Chapman, el equipo de Chicago se acerca 3-2 en la Serie Mundial y ahora buscará que en Cleveland se complete la magia. Aunque necesita ganar los dos choques en el Estadio Progressive para concretarlo.

Los Cachorros empezaron fuerte cuando Jon Lester ponchó a los tres primeros rivales que enfrentó y sacó el segundo out de la segunda con una mágica jugada. Carlos Santana elevó hacia la caseta de los Indios donde David Ross intentó tomar el batazo pero de rebote se lo llevó Anthony Rizzo. De eso se trata, de que el béisbol te da y eso puede cambiar el desenlace de un juego. Claro, sino es que Cleveland de inmediato evita que eso suceda con un jonrón. José Ramírez se voló la barda y con la misma velocidad con la que salió la pelota al ser golpeada por el bat, así los visitantes se apoderaron otro vez del momento.

La novena de Chicago siguió intentando. Lester pudo controlar a los cañones rivales y la defensiva hizo su aparición con un gran lance de Kris Bryant en la tercera base y con una atrapada de Jayson Heyward pegado a la barda. Pero sus bats seguían perdidos.

Tres entradas y la pizarra y el momento estaban del lado visitante. Hasta que los Cachorros quisieron. Fue una entrada distinta. Fue una entrada donde, por unos turnos, los bats de los Cachorros hicieron su trabajo: batear. Bryant hizo que súbitamente saliera un grito que estuvo guardado en las gargantas de los 41 mil fans cuando desforró la pelota que alcanzó a librar la reja de la tribuna del jardín izquierdo. El juego estaba empatado. Y después se desempató. Así Cachorros anotó en un solo capítulo tres veces luego de que en los anteriores 25 solo habían timbrado dos ocasiones.

Pero como buen juego de béisbol, como buen juego de Serie Mundial, no iba a tener un desenlace tranquilo, debía de continuar con altas dosis de dramatismo, de preocupación, de estrés. Para eso fue necesario que Cleveland descontara una rayita de desventaja en el innings seis, teniendo por delante un último tercio como se conocía en las crónicas de antaño: tinto en sangre.

Después de que Lester salió del juego, Maddon no se la jugó y aunque Carl Edwards sacó un out, de inmediato llamó a su mejor brazo del bullpen: Aroldis Chapman.

Empezó con una curva de 85 millas a José Ramírez y terminó la noche con una recta de 102 para el mismo bateador, pero dos entradas después, y fue un ponche con el que selló la primera victoria de los Cachorros en el Wrigley Field desde el 10 de octubre de 1945.

Ahora ambos equipos van a tener que viajar a Cleveland para que ahí se defina al campeón de las Grandes Ligas, donde el martes los Cachorros mandarán al centro del diamante a Jake Arrieta.

El pitcher ganador fue Jon Lester (seis entradas dos carreras) y el perdedor fue Trevor Bauer (cuatro capítulos con tres anotaciones).