Playoffs MLB 2016: El juego de las probabilidades

¿Por qué le llueven las críticas al manager de Orioles, Buck Showalter?

Ubaldo Jiménez
Ubaldo Jiménez (AP)

Ciudad de México

La decisión de mandar al relevo en la entrada 11 a un pitcher que normalmente funge como abridor está causando una lluvia de críticas al manager de Orioles, Buck Showalter, pero como la mayoría de elecciones que hacen, hay un mundo de probabilidades a favor y en contra.

Es sabido que la responsabilidad de los abridores y relevos es distinta y requiere actuaciones específicas.

El inicialista: se prepara para actuar cinco, seis o siete entradas, alrededor de 100 pitcheos, por lo que la manera de trabajar a cada bateador en cada entrada es distinta, tienen más margen de manejar las cuentas y su repertorio de lanzamientos. Una, dos o tres carreras al inicio no es algo grave.

El cerrador: a excepción de un relevo largo, ellos llegan para trabajar desde un bateador a concluir solo una entrada, quizá dos, por lo que la forma de lanzar es más agresiva, buscando sacar outs pronto con muy poco margen de error. Una, dos o tres carreras es algo fatal porque con eso pueden perder el juego.

Basados en los números, lo que jugaba a favor de Showalter eran las probabilidades. Es común que algún abridor empiece lento y no sea tan efectivo en la primera entrada, quizá acepte hits o hasta carreras, pero después aprieta el brazo luce dominante. Ese era el riesgo que corrían con llamar a Ubaldo Jiménez en la tanda 11, algo que finalmente sucedió, porque le pegaron tres hits al hilo (dos sencillos y un jonrón) y ahí se acabó el Juego de Comodín.

Pero los números jugaban a favor del manejador. Ubaldo no empezó tan lento los juegos y no le hicieron tanto daño al empezar su actuación. La peor entrada para el derecho fue la quinta (24 carreras admitidas en la temporada 2016), seguido de la tercera y cuarta, donde permitió 16 en cada una. Entonces aparece el primer inning, donde le anotaron 11 veces en 29 juegos.

Así que en los planes podía estar que Jiménez tuviera dos o tres entradas de trabajo sin daño antes de ser removido para no arriesgarse a que le anotaran en la cuarta o quinta tanda de labor, donde aumentaban las posibilidades de que fallara.