Tijuana, solidez desde la loma

Toros tuvo el mejor staff de pitcheo de la LMB en PCL y su éxito se basó en la fortaleza y constancia que mostraron al final del calendario y en estos playoffs

Sergio Mitre, pitcher de Toros de Tijuana
Sergio Mitre, pitcher de Toros de Tijuana (Imago7)

Tijuana

El éxito o el fracaso de un equipo se escriben desde el centro del diamante. Aunque es un trabajo en equipo e igual se necesita anotar carreras para ganar, si el pitcheo no te da vas a sufrir mucho y llegar a los playoffs para trascender se vuelve muy difícil. Y Toros de Tijuana es un ejemplo: fue el mejor equipo de la temporada con marca de 76-34 que terminó con un 3.52 de PCL, el líder de la Liga Mexicana.

"El trabajo es en conjunto, de abridores y relevistas que han tenido un enfoque a lo que se les dice antes de cada juego. Sus números son claros, fuimos el mejor pitcheo de la Liga Mexicana y eso se logra teniendo una gran unión, trabajando en equipo y hablando entre ellos y con nosotros", explicó Roberto Espinoza, coach de pitcheo de la novena fronteriza.

El conjunto terminó con la mejor marca de la temporada en toda la LMB y aunque muchos pusieron su vista en el poderoso line up que se presentaba con Corey Brown, Dustin Martin, Jorge Cantú, Alex Liddi y Roberto López, entre otros, el pitcheo fue más allá de lo que hizo en 2016 y se convirtió en la base del andar del club.

El club presentó un staff en el que estaban Miguel Peña, Manny Barreda, Danny Gutiérrez, Horacio Ramírez, Alex Sanabia como abridores y a Derrick Miramontes, Juan Sandoval, Mark Serrano, Jesús García, Sergio Alvarado, Jason Urquidez, como los principales brazos viniendo desde el bullpen, lanzadores que fueron construyendo los cimientos para levantar la fortaleza con la que controlaron a los rivales.

"Se hizo el trabajo que se tenía que hacer con el material que nos dieron, tanto los abridores como en los relevos", continuó el coach venezolano, quien también explicó que para llegar al resultado final, tuvieron que pasar por momentos complicados. "Tuvimos altibajos en el inicio de la temporada por algunas molestias que se nos presentaron, algunos se nos enfermaron, y de ahí tuvimos que trabajar para poco a poco ir encontrando el balance".

Con los brazos con los que arrancó su promedio de carreras limpias fue de 3.58 al terminar el primer mes, llegó a subir a 3.62 en junio para bajar .10 puntos al final. Espinoza explica lo que sucedió en esa parte del calendario, específicamente con dos de sus lanzadores abridores.

"A la mitad de la temporada tuvimos una recaída con Alex Sanabia y Horacio Ramírez, a quienes les dimos el tiempo para recuperarse, sin prisas ni acelerando las cosas para llegar saludables a los playoffs, que era lo más importante, y los resultados se nos dieron", continuó.

Basado en el trabajo desde el centro del diamante, su bateo hizo lo que necesitaba para seguir acumulando triunfos, al anotar un promedio de 5.72 carreras por duelo, una sana diferencia de dos anotaciones más de las que permitían. Con eso se pudo contrarrestar un poco el alto número de ponches que les cantaron, que fue de 812, el más grande entre todos los equipos.

Una de las razones por las que están obteniendo estos resultados desde la lomita es el trabajo que hacen desde la oficina. El club tiene a Jorge Campillo como gerente deportivo, quien en su tiempo como jugador lanzó cinco temporadas en Grandes Ligas, después de haberse convertido en profesional en el 2000 con los Tigres de Quintana Roo, con quienes se retiró en el 2012. A eso hay que sumarle el trabajo del staff de coacheo encabezado por el manager Pedro Meré y sostenido por Espinoza, quien ha trabajado tanto en Venezuela como en México.

"Estos resultados a uno le dan mucha alegría, es lo más satisfactorio que uno puede tener, el resultado cuando uno tiene la oportunidad de compartir su experiencia con alguien más y ver que les ayuda y eso nos llega de orgullo", sentenció.

Después de sortear dos series de seis juegos en los playoffs, contra Rieleros de Aguascalientes y Sultanes de Monterrey, con cuatro días de descanso previos al arranque de la Serie del Rey, el staff decidió mantener el orden de sus abridores e ir utilizando a sus lanzadores de acuerdo a las situaciones del juego.

Así, le dieron la bola para el Juego 1 de la Serie del Rey a Miguel Peña, asignando para el duelo 2 a Alex Sanabia. En cuanto al relevo, tras la labor de su inicialista, llamaron desde el bullpen a uno de sus brazos fuertes y más usados, Mark Serrano (50 juegos en la temporada y seis en los playoffs), para después irse con Jo-Jo Reyes (41 en la campaña y tres en postemporada). Cuando el juego pasó de un 2-2 a un 8-2 con el rally de la sexta, se fueron con dos brazos que no tuvieron tanta acción como Carlos Hernández y Pedro Villarreal, cerrando con Edwin Quirarte.

"Estamos llevando la secuencia de pitcheo de acuerdo a como terminamos el segundo playoff, y de ahí es como armamos en este orden, donde tenemos una secuencia de zurdo-derecho y zurdo-derecho", explicó el venezolano.

Tras pasar los dos primeros choques en Tijuana, los Toros mandarán al centro del diamante a Horacio Ramírez para el choque 3, que será el viernes y a Sergio Mitre para el duelo cuatro, el sábado, ambos en el Estadio Hermanos Serdán de Puebla.

Solo como un dato anecdótico, los Toros jugaron tres veces esta temporada en la casa de los Pericos, admitiendo seis carreras en esa confrontación en la que lograron la barrida.