La Zona Norte le pega 4-3 al Sur en el Juego de Estrellas

Jesús Castillo pegó jonrón de tres carreras con el que se definió el duelo, donde los pitchers dominaron desde la cuarta tanda

La Zona Norte repitió como la campeona en el Juego de Estrellas de la Liga Mexicana de Beisbol
La Zona Norte repitió como la campeona en el Juego de Estrellas de la Liga Mexicana de Beisbol (Enrique Gutiérrez / LMB)

Campeche

Hubo de todo en el Juego de Estrellas: siete carreras en el primer tercio y pitcheo desde la cuarta hasta la novena, así que el jonrón de Jesús Castillo en el cuarto rollo fue lo que definió el Juego de Estrellas en Campeche, en el que la Zona Norte ganó por segundo año consecutivo.

El cañonazo de Castillo fue con dos compañeros a bordo y eso representó la voltereta y el premio de MVP para el pelotero de los Rieleros.

Francisco Campos empezó la fiesta en su casa colgando un cero ante la amenaza de Justin Greene, quien se quedó estacionado en la inicial. El Norte dejó pasar la oportunidad, el Sur no.

Había hombres en posición de anotar para Balbino Fuenmayor y el pelotero de los Rojos del Águila dio el imparable con el que los locales timbraron dos veces en los spikes de Carlos Gastelum y Ronnie Mustellier. 0-2 para los de casa.

El Norte se quitó rápido el cero. En la segunda Alex Liddi se desprendió hasta el Pentágono gracias a sencillo de Zoilo Almonte, así, por la vía Tijuana-Monterrey los de la Zona Norte recortó una carrera, pero el Sur no quiso darle el gusto a la visita y volvió a anotar gracias a que el poder de los Piratas se dejó sentir cuando CJ Retherford sacó espectacular línea que terminó en el estacionamiento que está detrás de la barda del jardín izquierdo. Pum, jonrón de una carrera para el 1-3 después de dos capítulos.

Pero no solo el Sur tenía poder, la dinamita del Norte también se hizo sentir. Jesús Castillo pegó tres jonrones en el Derby del sábado pero guardó un poco para el Juego de Estrellas, ya que en la tercera tanda, su batazo voló 328 pies, lo suficiente para superar los 327 de la barda del derecho. Ese fue un bombazo de tres carreras con el que anotaron Greene, Ramón Urías y Castillo. De esta manera, con un swing la delantera ya era del Norte.

El balance después de tres entradas de juego: siete carreras.

Después de un ajetreado arranque, con un bombardeo digno de un barco pirata, llegó el momento de calma. Y los pitchers que empezaron a desfilar en cada capítulo cumplieron con su labor: sacar outs.

Ocho ceros consecutivos se colgaron, lo que también fue del agrado de los aficionados. Y la tensión se sentía con todo, aunque era una tensión distinta a otras ocasiones porque era un duelo espectáculo sin una consecuencia que se refleje en el standing o en la ventaja de localía para la Serie del Rey.