Diablos Rojos mueve todas sus piezas

Los escarlatas han tenido que sacudir su roster varias veces para mantenerse en la zona para buscar un pase a playoffs, ya que ha sido lastimado por lesiones

Ortiz y Gamboa están fuera por lesión, no así Urías y Ávila (derecha), así ha sido el año de Diablos
Ortiz y Gamboa están fuera por lesión, no así Urías y Ávila (derecha), así ha sido el año de Diablos (Cortesía Diablos Rojos)

Ciudad de México

El 2017 ha puesto a prueba la solidez de la historia y de la estructura de los Diablos Rojos y el equipo está en el campo de batalla aguantando, moviendo todas sus piezas para soportar la interminable lluvia de lesiones que les han caído justo en el año en que rompieron esquemas y costumbres al solo jugar con peloteros mexicanos. Y llegando a julio se mantienen en la zona para pelear un pase a playoffs.

No es como en otros años donde su nombre estaba entre los líderes de la zona, no fue así la temporada anterior y tampoco lo ha sido esta, ahora han navegado entre los lugares 4 al 6, justo en la frontera de donde se dará el último boleto a la postemporada. Y es llegar a ese lugar 4 donde tienen la mira en este momento.

Acaba de comenzar el cuarto mes de la temporada regular y los fríos números presentan que su marca es de 41-36, a 1.5 juegos del lugar 4, Aguascalientes. Si el calendario regular hubiera terminado, tendrían una última oportunidad para buscar su entrada a la postemporada. No es el sitio que hubieran querido pero es el lugar al cual han podido llegar tras ser maltratado por el odioso fantasma de las lesiones.

“El balance hasta ahora es positivo”, explicó Miguel Ojeda, manager de los Diablos. “Tenemos récord ganador pero se nos ha hecho muy difícil agarrar una racha ganadora porque hemos tenido muchos altibajos. Tenemos tiempo suficiente para subir algunos lugares en el standing y esperamos que las cosas se nos den y que las lesiones se mantengan lejos de nosotros, ya que esa es una de las cosas que nos ha golpeado fuerte este año”.


"Esperamos que las cosas se nos den y que las lesiones se mantengan lejos”

Desglosando el análisis del manejador colorado no es difícil darse cuenta que tiene razón, porque después de 77 juegos su marca es ganadora, cinco juegos arriba del .500. ¿Cómo entenderlo como algo positivo si están a 12.5 juegos del líder y a 10 del segundo? Hay que ver el panorama completo: el béisbol no les ha abierto la puerta de una racha ganadora porque la ausencia de peloteros les ha hecho mover sus piezas a cada instante, sin muchos de sus titulares, no hay balance y sin balance no hay triunfos en cascada.

“Cuando te caen una o dos lesiones no te afectan tanto pero cuando son seis o siete peloteros que en teoría los tenías contemplados para ser titulares, sí te golpea. Los muchachos mantienen la mentalidad fuerte, están concentrados y eso lo ves desde que llegan temprano cada día a entrenar. Yo trato de mantenerlos conscientes de la calidad que tienen y que no se caigan por las cosas que pasan como las lesiones”, continuó Ojeda.

¿Qué tan malo ha sido? Su roster ha visto desfilar a 47 peloteros en lo que va de la temporada, 25 jugadores de campo y 22 lanzadores. ¿Son muchos o son pocos? La temporada anterior tuvieron a 51 jugadores en toda la temporada, así que con poco más de un mes de acción, ese número podría ser superado.

Al conjunto le llovió desde el principio del calendario. En el primer choque de la temporada, Luis Alfonso García (quien llegó como refuerzo) fue golpeado en la mano por un batazo de foul mientras estaba en el dugout, y aunque estuvo fuera y volvió, la lesión le siguió y no ha jugado desde el 5 de mayo. Después siguió la mala racha: Juan Carlos Gamboa se fracturó la mano, Alejandro Ortiz un pie (ambos no regresarán esta temporada) y Jorge Chato  Vázquez  (quien también llegó como refuerzo) decidió retirarse después de que un problema en la espalda no lo dejó seguir.

Pero eso no ha sido todo, otros jugadores como Emmanuel Ávila, Jesús Fabela, José Augusto Figueroa y Yousamot Cota también han estado fuera de acción en algún momento. Y en el pitcheo la historia no es muy distinta.

Ante eso, Ojeda y su cuerpo de coaches han tenido que crear fórmulas para cubrir los huecos que se fueron abriendo, y así han puesto a Ramón Urías en el short o a Carlos Figueroa en la segunda y a Iván Terrazas en la inicial. Entonces han aparecido nombres como el de José Carlos Ureña, Ricardo Valenzuela para cubrir. Como no ha sido suficiente, buscaron en el mercado y trajeron de regreso a Rolando Acosta. Entre ese mar de malas noticias, les llegó una buena, Jesús López se recuperó después de estar fuera desde el 14 de agosto de 2015. Un pequeño respiro que el veterano infielder les da.

A la par de ese golpe anímico de ver caer a compañeros durante la batalla, están los altibajos que han tenido en el pitcheo. Desde los abridores hasta los relevos y el cerrador, todos pasaron por momento grises. Aun así, Octavio Acosta (10-1), David Reyes (7-6) y Arturo López (6-3) han sido los abridores más sólidos. Una historia dura es la de Nathanael Santiago, su taponero, quien tiene 14 rescates pero cuatro derrotas.

Todo este vaivén ha llevado al equipo a no tener balance: mientras su bateo ha encontrado la forma de hacer su trabajo con su .307 de porcentaje, el segundo mejor de la LMB, su pitcheo ha dejado como registro un 5.07 de PCL. La comparativa queda así: anotan en promedio 5.4 carreras por duelo pero les hacen 5.0.

“A nuestros lanzadores les ha pasado igual que a todos, también hemos tenido altibajos”, explicó Ojeda. “Cada uno sabe el papel que tienen y tratamos de que mentalmente estén listos para las situaciones que va a enfrentar cada uno, pero desafortunadamente por ese mismo paso que hemos tenido hay días que resuelven las situaciones y hay momento que no, pero es parte del beisbol. No podemos juzgar a uno o criticar a otro porque a veces le va mal”.

De esta manera Ojeda y sus coaches han tenido que invertir horas extras para hacer que el barco no solo esté a flote sino que vaya río arriba, y es que a todo lo que han experimentado hay que sumarle la carga emotiva de que el año pasado vieron cortada su racha de 33 temporadas consecutivas calificando a playoffs.

“Es una motivación extra lo que vamos a enfrentar por lo que vivió el equipo el año pasado donde o se calificó a playoff s”,  sentenció  el estratega. “Ser parte del récord negativo nunca es agradable entonces la mentalidad es que eso ya quedó atrás”.