Indios vence 1-0 a Cachorros y les echa a perder la fiesta

Con beisbol de la Liga Nacional, Cleveland anotó la única carrera del Juego 3 para doblegar a Chicago en el regreso de la Serie Mundial al Wrigley Field

Indios apagó la fiesta en Chicago
Indios apagó la fiesta en Chicago (AP)

CHICAGO, Estados Unidos

Es el campeón de la Liga Americana pero jugó y ganó con beisbol estilo Liga Nacional. Los Indios de Cleveland llegaron al Wrigley Field para echarle a perder la fiesta a unos Cachorros que esperaron 71 años para realizarla, pero cerraron la noche con un amargo pero entretenido 1-0 para los visitantes.

El viernes fue un día de fiesta en Chicago y en los alrededores del Wrigley Field todo se inundó con un especial sabor. Era historia, melancolía, emoción y la extraña y desconocida experiencia de ser anfitriones de una Serie Mundial. Y es que contadas fueron las personas que habían nacido cuando los Cachorros jugaron su último Clásico de Otoño, ya que debían tener al menos 71 años de edad.

Ante eso, prácticamente nadie sabía lo que era ver a los Cachorros en estas instancias, por ello, la fiesta fue en grande. Un recibimiento explosivo y lleno de energía se dio en cuando los jugadores salieron a calentar. Cada turno al bat de los Cachorros tuvo un apoyo peculiar. El 'Let's go Cubbies' se escuchó constantemente. Lo mala noticia es que el grito de ver a su equipo anotar, el grito de ver a sus amados Cachorros ganar, se tendrá que guardar. La pregunta es: ¿hasta cuándo?

El choque se enfrascó en un interesante choque de lanzadores de "poca" velocidad pero mucho movimiento. Kyle Hendricks y Josh Tomlin repartieron pitcheos estilo montaña rusa, que se movían para todos lados. Aun así, fue la ofensiva de los Indios la que más amenazó y la que, a final de cuentas, logró anotar. Y lo hizo con un beisbol estilo Liga Nacional.

No importa que durante la campaña su forma de jugar sea con un toque de su circuito, ayer Terry Francona mostró que saben ajustarse a las circunstancias. Primero mandó tocar a su pitcher, luego un doble cambio en la quinta, sacó a su jardinero izquierdo y en su lugar entró el pitcher de relevo (quedándose como primero en el line up), mientras que Rajai Davis cubrió la pradera y ocupó el noveno peldaño a la hora de batear.

Ese movimiento (tener a un bateador emergente por el pitcher como primero en el orden) le resultó en el séptimo inning.

Los Indios lo habían intentado tres veces pero fue hasta la cuarta que lograron hacer que el corredor que se embasó, llegara al plato. En la séptima Roberto Pérez abrió con hit y Tyler Naquin lo llegó a segunda con toque de sacrificio y avanzó a tercera con wild pitch. Rajai Davis negoció pasaporte para tener hombres en las esquinas para que viniera Coco Crisp, quien pegó el hit con el que, después de ver 12 ceros en la pizarra, se colocó el primer y único cero de la noche.

Mientras el orden al bat se las ingenió para tomar la delantera, el pitcheo de relevo no tuvo compasión, aunque en la novena sufrieron. Anthony Rizzo abrió con sencillo, llegó a segunda en una bola ocupada y, Chris Coghlan (emergente) se estacionó en la tercera cuando Jayson Heyward rodó y el primera base pifió. Después de que Heyward se fue a la segunda, Javier Baez pasó a batear, pero el cañonero puertorriqueño fue ponchado y se terminó el duelo.

Tres relevos de los Indios (Andrew Miller, Bryan Shaw y Cody Allen) trabajaron 4.1 entradas en las que solo les dieron tres hits, con siete ponches. El pitcher ganador fue Miller y el salvamento se lo acreditó Allen.

Ahora, los Indios tienen ventaja de 2-1 en el Clásico de Otoño y, en el peor de los casos, han asegurado volver a casa (si llegaran a perder este sábado y domingo), mientras que los Cachorros no van a poder ser campeones en el Wrigley Field.