Revive la Fernandomanía

El "Toro" Valenzuela fue homenajeado por los Charros de Jalisco y se retiró el número 34.

Homenaje a Fernando Valenzuela
Homenaje a Fernando Valenzuela (Alejandro Acosta)

Guadalajara

Con el retiro del número 34 del roster de los Charros de Jalisco, se rindió un merecido homenaje al mejor pitcher mexicano de todos los tiempos, Fernando el Toro Valenzuela, cerrando con ello una gran página en la historia del beisbol estatal y nacional.

La llamada Fernandomanía ha revivido este fin de semana en el Estadio Panamericano de Zapopan, donde el famoso Toro de Etchohuaquila fue objeto ayer de un emotivo reconocimiento por parte del club Charros, para el que jugó en las temporadas 1992 y 1994.

Entre juegos pirotécnicos, porras y aplausos al Toro, al término de la sexta entrada cayó la manta en el jardín izquierdo con lema Valenzuela Bienvenido a Casa y el emblemático número 34 de Charros, que jamás volverá a ser usado en el equipo.

Más de 11 mil 500 personas se dieron cita en el estadio, que registró casi un lleno para despedir la camiseta de quien ha sido el jugador más representativo del béisbol mexicano en las Grandes Ligas, como jugador de los Dodgers de Los Ángeles, equipo con el que fue campeón de la Serie Mundial en 1981, año en que fue reconocido como Mejor novato del año en la Gran carpa y con el premio Cy Young.

Previo al partido, Fernando Valenzuela recibió reconocimiento durante la sesión de cabildo del Ayuntamiento de Zapopan y a su llegada al estadio, repartió autógrafos y se tomó fotos con los aficionados.

Ya en el campo, para abrir la séptima entrada, el Toro lanzó simbólicamente la bola pero no lo hizo a home, sino a la primera base, donde ya se encontraba listo su hijo, el Torito, quien atrapó la pelota y sonriente se la regresó para el lanzamiento oficial.

Fernando Valenzuela presenció el juego y vio la actuación de su hijo, quien se fue parte de la alineación titular y se fue de 3-0 al bat, pero se lució con una atrapada en la octava entrada, que evitó el empate de los Tomateros. Y al final, el Toro decidió donar todas las ganancias de los artículos vendidos con el nombre de Fernando Valenzuela, al Organismo de nutrición infantil AC.