Ser taponero otra vez

Joakim Soria ha vuelto a ser cerrador de grandes ligas después de más de dos años y medio de no poder salvar en MLB, ya que se sometió a su segunda operación Tommy John en el codo


Joakim Soria
Joakim Soria (Reuters)

Ciudad de México

Ser el pitcher mexicano con más salvamentos en la historia en Grandes Ligas no lo alejó de  tener que demostrar que realmente es un cerrador ligamayorista. Hoy es el Joakim Soria que todos conocían, con seis salvamentos en la temporada con los Rangers de Texas, cinco seguidos, sin admitir hit y con cinco ponches, pero meses atrás estaba muy lejos siquiera de poder lanzar la pelota.

Los 160 salvamentos en su récord y sus dos nominaciones al Juego de Estrellas fueron una muestra de lo que era capaz de hacer arriba del montículo, pero había más pruebas que solo enfrentar a bateadores buscando mantener la ventaja de su equipo en la novena entrada.

Tras cinco exitosas campañas con los Reales de Kansas City, con quienes se convirtió en un taponero de elite, llegó un nuevo reto en marzo de 2012. Soria se lesionó el codo derecho en pretemporada y una operación Tommy John era necesaria, la segunda para él en su carrera luego de que pasó por la misma intervención en 2002 siendo un prospecto de los Dodgers de Los Ángeles. Operarse, rehabilitarse por un año, volver a las Mayores con un nuevo equipo como relevista intermedio fueron los pasos.

Esa fue la primera parte del reto, la otra era volver a ganarse el título de cerrador de Grandes Ligas que con rectas de 93 millas y cambios criminales de hasta 67 millas se había ganado. Empezó el Spring Training del 2014 peleando el lugar de apagafuegos de los Rangers y lo ganó. Hoy ya tiene seis salvamentos bajo el mismo desempeño que tenía con Kansas City.

“Fueron años difíciles en cuestión de salud, pero ya estoy de nuevo saludable esperando que lo que venga en este 2014 sea mucho mejor de lo que me ha tocado vivir”, explicó Soria en entrevista con La Afición. “Si me detengo y veo hacia atrás me da un gran sentimiento de satisfacción por lo que he hecho. He tenido muchos éxitos en estos años que me ha dado Dios en Grandes Ligas, he disfrutado de muchas cosas en el mejor beisbol del mundo. Estar aquí es algo que valoro mucho por las cosas por las he pasado y ahora que regreso me siento muy contento”.

El pitcher mexicano nunca pensó que el 11 de septiembre del 2011 frente a Seattle iba a ser el principio de una sequía de salvamentos que duraría dos años, seis meses y 27 días. El 6 de abril de este año su casillero de salvamentos en MLB que estuvo sin movimiento por 939 días, volvió a funcionar cuando sacó los tres últimos outs del triunfo de Texas sobre Tampa Bay.

-¿Qué diferencias notables hubo entre esta rehabilitación y la del 2003, cuando apenas eras un prospecto?

“La parte de la madurez fue la clave, porque al haber sido mi primera operación tengo muy claro todas las cosas por las que pasé, todas las cosas que viví y lo que tuve que hacer para regresar y fue una de las claves para haber atravesado esta última experiencia. Uno de los puntos más importantes en esta recuperación fue tener muy claro que el día que te sientes mejor es cuando debes de tener más cuidado cuando vienes de regreso de una Tommy John, porque son los días en que uno excede el trabajo y todo se puede complicar, realmente no es necesario hacerlo. Siempre debes de seguir con la rutina que traes porque el tiempo para recuperarse y volver a jugar no cambia, sigue siendo de un año o un poco más”.

-Además del trabajo de trainers, ¿en qué basaste tu rehabilitación mental y emocional?

“Soy muy afortunado porque siempre tengo el apoyo de mi familia, de mi esposa y mis padres, y nunca perdí la fe en Dios porque tenía confianza de que me iba a dar otra oportunidad de volver a mi nivel y de que tendría un propósito mi regreso”.

-¿En algún momento flaqueaste tras la lesión del 2012?

“Nunca flaquee porque siempre tuve en mente que iba a regresar a las Grandes Ligas y por eso logré pasar por ese proceso que es muy complicado”.

-¿Hubo alguna cosa que te sorprendiera o que no te hubiera tocado vivir en todo ese proceso?

“Realmente no hubo nada, ya conocía las cosas que iba a pasar, lo que sí fue diferente fue la forma en que volví físicamente porque logré ponerme en un gran nivel otra vez”.

-¿Qué recuerdas del juego donde volviste a salvar en Grandes Ligas después de tanto tiempo de no haberlo hecho?

“Ese juego de vuelta fue muy emocionante, muchas cosas especiales pasaron por mi mente en ese encuentro de cuando regresé a Grandes Ligas. Recuerdo que tiré un inning relativamente tranquilo por el que pasé, no me dieron hit ni nada”.

-Ahora eres un cerrador de Grandes Ligas otra vez, ¿cómo se viven esos momentos en la novena entrada?

“Mucha gente cree que la novena entrada es una entrada resuelta, pero no lo es. Hay presión que tienes que enfrentar, pero divirtiéndote y disfrutando el momento. Lo importante es no pensar qué entrada es, pero si soy el cerrador sé que tengo que mantener la ventaja para que mi equipo gane”.

-Te detuviste mucho tiempo en 160 salvamentos y ese número sigue aumentando, lo que hace más grande tu legado como el mexicano con más salvamentos en la historia en MLB, ¿qué sientes o piensas al saber esto?

“Llegar a Grandes Ligas es un gran logro, pero al alcanzar este nivel también quieres dejar una huella grande e importante para ser un buen representante de México. Ser el lanzador mexicano con más salvamentos en la historia es una gran satisfacción, es algo que cargo con orgullo porque ha sido resultado de mucho trabajo y por eso espero incrementar ese número para que dure por muchos años más”.