El catalizador que necesitaba la Novena Naranja

Sencillo, carismático, algo religioso y un excelente chocador de pelota, ese es el dominicano quinto al orden de Vaqueros Laguna, Ángel Berroa, el revulsivo que necesitaba el qeuipo a la hora de producir carreras.


Torreón, Coahuila

Su bateo oportuno ha decidido partidos a favor de Vaqueros.

"Decirle a la afición que nos siga apoyando, tenemos mucho que darles"

Es por hoy uno de los jugadores consentidos de la noble afición lagunera, que tienen en él y en Santiago González, a dos buenos elementos que han dado múltiples satisfacciones a una afición que durante muchos años ha estado lastimada por la ausencia de postemporadas y más de 50 años sin festejar un título en la Liga Mexicana de Beisbol.

Esa situación pude y debe cambiar, según Berroa, quien le apuesta a sus compañeros.

Manifestó que esta temporada Vaqueros llegará lejos, cree en su trabajo y en el que está haciendo el cuerpo técnico encabezado por Lino Rivera, quien repite para esta temporada 2015.

¿A tu llegada, te imaginabas este inicio de Vaqueros?

"Claro que sí, yo lo venía viendo en los entrenamientos, yo veía que el equipo trabajaba muy bien y sabía que íbamos a dar fuerte la pelea, a algunos de los muchachos ya los conocía, hemos trabajado en conjunto y formamos un buen grupo".

¿Crees que esté Vaqueros para llegar lejos?

"No lo creo, por supuesto que vamos a llegar lejos, nosotros estamos aquí por un propósito y lo venimos sintiendo desde el entrenamiento, tu sabes que en el beisbol no hay nada escrito, pero lo vemos dentro del campo, sólo pedirle a Dios que nos mantenga saludables y a darle para adelante".

¿Tú desde fuera, antes de llegar a Torreón, qué percepción tenías de Vaqueros?

"Cuando vienes por tres días no es posible dar un juicio exacto, pero yo lo vi bien, incluso el año pasado tuvieron un inicio flojo, pero tuvieron una buena segunda mitad. Yo veía diferente al equipo, ahora que soy parte dé, yo me incorporé rápido y hay un excelente vestidor".

¿Tu apodo, el "Caballero de la Noche", de dónde salió?

"Eso surgió el año pasado en Puebla, donde también tuve una buena temporada, siempre salía en los periódicos y cuando salía, en los encabezados decía "El Caballero de la Noche fue Berroa" y después el cronista empezó a decirme "El Caballero de la Noche" y se me quedó eso".

"Cuando llegue aquí los muchachos del sonido local me preguntaron si me podían anunciar así y yo dije ¿por qué no?, es algo que ya es mío".

¡La afición de a poco te está conociendo y tu trabajo te respalda, ya consolidado como uno de los favoritos de la gente!

"El propósito de nosotros es ese también, ganarnos a la afición produciendo carreras, ayudando a que el equipo gane, dar lo mejor de uno, yo siempre he hecho eso no creo que vaya a cambiar, siempre voy a estar al cien ya dar lo mejor de mí. Cuando entro a jugar siempre quiero ganar y creo que eso no es un delito".

¿Para qué está este equipo?

"En esto no hay nada escrito, pero la afición puede estar tranquila, puede venir a disfrutar el juego, porque tenemos muchas cosas bonitas para ellos, el equipo que se conformó es excelente, pedirle a Dios que nos dé salud para seguir haciendo las cosas bien".

¿Te has puesto a pensar, qué hubieras sido de no ser pelotero?

"No, yo creo que esto es para mí, yo vengo de familia beisbolera, en mi país no hay mucho deporte como para elegir otro, el beisbol es lo máximo allá, yo mismo dejé los estudios por seguir en el beisbol y gracias a Dios todo salió bien".

"Estamos para llegar lejos, no creo y lo siento, tenemos equipo para cosas importantes"

¿Qué rol juega la familia en el pelotero?

"Después de Dios es lo primordial, son la gente que está contigo en las buenas y en las malas, si te fue mal o bien, la familia siempre está ahí. Siempre esa llamada de consolación estará ahí si las cosas te salen mal. Es muy importante, cuando uno entra a jugar, está ahí por Dios y por la familia".

¿Cómo es el ambiente en el vestidor?

"En la pretemporada tuvimos un mes para conocernos todos y desde ahí hicimos buen ambiente, también en el terreno de juego y en el vestidor".