A punta de batazos

Esteban Quiroz debutó en una Serie del Rey y lo hizo pegando un jonrón y produciendo la del triunfo, dejando en el terreno a los Acereros en una noche donde hubo 23 hits

TIgres celebra uno de los cuadrangulares de Jorge Cantú
TIgres celebra uno de los cuadrangulares de Jorge Cantú (LMB)

QUINTANA ROO, México

Una noche de bateo tenía que terminar con bateo. Y el héroe fue un debutante. Esteban Quiroz pegó jonrón en la séptima para tomar ventaja de 8-7 y luego dio el batazo con el que los Tigres vencieron 9-8 a los Acereros de Monclova, para tomar ventaja de 1-0 en la Serie del Rey.

Tigres se había puesto a tres outs del triunfo gracias a ese estacazo de Quiroz, pero el cerrador Ramón Ramírez no pudo sacar la novena tanda sin daño, ya que Carlos Peñuelas conectó el sexto jonrón del juego, por lo que los locales todavía tuvieron que pasar a batear. Brandon Villarreal llegó a la inicial con sencillo para que viniera Quiroz al plato. En el tercer pitcheo que vio de Juan Ramón Noriega llegó el batazo que se fue al fondo del derecho, distancia suficiente para que el joven Villarreal alcanzara el plato para anotar el 9-8 del triunfo.

"Estaba nervioso en mi primer turno porque es mi primera Serie del Rey y sí terminó teniendo influencia en mi. No me acomodaba en mis primeros dos turnos pero después me relajé y me acomodé al batear", comentó Quiroz tras el triunfo. "No pensaba en dar jonrón en ese turno, solo dejé ir mis manos y vino un contacto muy sólido. Me estuvieron trabajando afuera antes y se repitió ese pitcheo que aproveché para el jonrón y para el hit con el que ganamos".

El primer choque de la Serie del Rey resultó una fiesta ofensiva, donde se sumaron 23 imparables, seis de ellos de jonrón, con 17 carreras, una noche donde desfilaron 16 lanzadores, ocho por bando.

Jorge Cantú tuvo que esperar dos años para jugar una final en la Liga Mexicana y la espera valió la pena. El cañonero pegó dos jonrones, produjo tres anotaciones, se fue de 3-2 con par de anotadas y cargó con la ofensiva de la escuadra felina para ganar el primer juego de la Serie del Rey.

Los movimientos en el orden de aparición de sus lanzadores en la Serie de Campeonato provocó que para el choque inicial estuvieran Pablo Ortega y Enrique Lechuga, quienes no tuvieron decisión ya que el duelo se determinó por el trabajo del relevo.

Los brazos sufrieron y los bats explotaron. Después de vivir agónicas y extenuantes series de campeonatos, el primer juego de la Serie del Rey no fue la noche para que los lanzadores se lucieran, el inicio de la lucha por el título del circuito de verano estaba destinado para los cañoneros.

Durante la temporada regular el parque Beto Ávila vio cómo se timbraron 434 carreras, para un promedio de ocho por duelo, cifra que aumentó en los playoffs a nueve por encuentro. Y ayer se empezó con 17.

Y en la celebración de la Serie del Rey el batazo estelar, el cuadrangular, fue uno de los invitados principales. Tres jonrones de los monclovenses y tres de los locales volaron por el cielo cancunense para terminar como souvenir para los aficionados, quedándose a uno del récord en un juego de playoffs.

Los abridores no llegan lejos

Fueron 14 juegos de playoffs los que jugaron, teniendo que luchar hasta el último instante para sobrevivir y apenas tuvieron un día para descansar, reponerse de esa despiadada lucha a muerte y prepararse para iniciar la confrontación por el título de la Liga Mexicana. Y eso se reflejó en la pizarra.

Los cinco meses de juego de la temporada regular y series de playoffs que se fueron a siete juegos pasaron factura. El desgaste físico a lo largo de toda la campaña se reflejó en el trabajo de Pablo Ortega en la lomita, que solo fue de 2.2 entradas, espacio en el que le pegaron con bats de acero al hacerle cinco carreras. Ortega venía de perder sus cuatro últimas aperturas aunque ayer se fue sin decisión.

El manager de los monclovenses, Homar Rojas, decidió mandar un line up con cinco zurdos para enfrentar la serpentina de Ortega y ese movimiento le dio tres imparables, con dos anotadas y una producida en esas 2.2 tandas. Enrique Lechuga terminó con cuatro tandas de labor, con cuatro hits y dos carreras admitidas.