Una hazaña difícil de superar

Hace 30 años, Derek Bryant se convirtió en el primer jugador en la historia en pegar cuatro jonrones en un encuentro, y ese récord que no ha sido mejorado, se dio de forma inesperada


Ciudad de México

Derek Bryant estaba predestinado a hacer historia el 14 de mayo de 1985 y el beisbol le echó una mano para que lo lograra. El toletero defendía el uniforme de los Astros de Tamaulipas y esa noche en Aguascalientes su bat explotó de una forma nunca antes vista en los 60 años de existencia que tenía la Liga Mexicana, cuatro veces estalló con su máximo poder, fueron cuatro cuadrangulares en ese juego, cuatro jonrones que lo hicieron el primer pelotero en la LMB en tener esa actuación.

“La principal lección que me dejó ese juego fue que la esencia del beisbol siempre está presente: nunca dar por terminado un juego sino hasta que caiga el último out”, recordó Bryant sobre lo vivido en ese encuentro.

El capítulo escrito ese día en el parque Alberto Romo Chávez fue doblemente peculiar, ya que la hazaña del aquel entonces jardinero se escribió hasta el último momento posible, cuando parecía que el juego solo iba a quedarse en tres cuadrangulares.

“En otras ocasiones ya había pegado tres jonrones en un juego pero ese día en Aguascalientes las cosas fueron más allá. En ese encuentro íbamos perdiendo 11-5, tres de esas carreras que teníamos fueron precisamente con los tres jonrones que tenía, cuando llegó la que era nuestra última oportunidad para batear”, revivió el estadunidense.

Los Astros tomaron ventaja de 1-0 en la tanda inicial gracias al primer jonrón de la jornada de Bryant, pero los Rieleros respondieron con seis carreras en ese capítulo y con tres más en la segunda. Abajo 10- 1, Derek pegó su segundo palo de largometraje en el quinto capítulo, aunque otra vez fue sin gente en base. En la séptima entrada, los Astros hicieron tres anotaciones, una de ellas llegó con el tercer cañonazo del estadunidense, aunque la pizarra estaba 11-5. Eran seis carreras de diferencia las que había en la octava y Bryant tuvo otro turno al bat.

“En esa entrada di un batazo que pegó contra la barda y terminó siendo un triple y en mi mente ahí terminaba mi actuación del día, porque perdíamos por muchas carreras y todo parecía defi nido”, continuó Derek, quien todavía tenía más líneas que narrar con lo que sucedió. “Entonces armamos un rally con el que empatamos, y eso me daba la oportunidad de batear otra vez”.

Ese rally fue de seis anotaciones, con lo que las cosas cambiaron, pero aún había más magia por contar. Rieleros tomó otra vez la delantera en la parte baja del octavo acto y estaban a tres outs de llevarse ese extraño juego, pero Bryant todavía tenía la última palabra.

“Volví a batear en la novena y llegó ahí que tuve la oportunidad de alcanzar la marca. Bateé en la novena y llegó el cuarto jonrón del día para mí”, ahondó. Pero a diferencia de los tres jonrones previos, éste sí fue con gente en base, un compañero, y su batazo de dos carreras puso a los Astros arriba 13-12, el que finalmente fue la pizarra final.

Antes de ese duelo había 30 peloteros que volaron la barda en tres ocasiones, récord que implantó en 1937 Alfonso Nieto del equipo Agricultura, pero esos quedaron atrás a partir de ese 14 de mayo.

“Es algo muy satisfactorio el poder ser parte de esa historia de la Liga Mexicana, que me ha dado mucho. Estoy muy agradecido con toda la gente que se encarga de armar equipos, los que forman parte del beisbol mexicano y uno disfruta mucho el saber que ha puesto su granito de arena”, ahondó Bryant.

Justo en el año en el que la LMB festeja el 90 aniversario, Derek celebra los 30 años de la actuación que lo tiene en los libros de los récords compartiendo espacio con Roy Johnson, Miguel Ojeda, Ricardo Sáenz y Jorge Vázquez, quienes temporadas después tuvieron la misma dinamita en el bat.

“Es algo que siento que hubiera pasado ayer y es muy satisfactorio recordarlo porque tenemos una pasión por el beisbol, el amor a este deporte que te muestra que aquí no puedes dejar de pelear, que hasta que no caiga el último out tienes vida y puedes lograr cualquier cosa. Esa también es una lección de vida, de que no debes de perder la esperanza, seguir adelante siempre porque nunca sabes cuándo puede llegar una bendición”, sentenció el estadunidense, quien tras esa explosiva e inolvidable noche, llegó a 24 jonrones y 67 producidas en esa temporada.

ASÍ LO PUBLICÓ LA AFICIÓN

Derek Bryant, el cañonero de ébano de los Astros de Tamaulipas, conectó cuatro jonrones en el juego en que su equipo venció 13-12 a los Rieleros de Aguascalientes, para así romper la marca de tres jonrones en un juego de nueve innings establecida desde 1937 en la Liga Mexicana. Bryant logró sus cuatro cuadrangulares en la primera, en la quinta, en la séptima y en la novena entradas, y solo el último fue con un compañero a bordo.

En total, Bryant bateó de 6-5; fue ponchado una ocasión y su quinto imparable fue un triple. El ganador del encuentro fue Martín Rivas, quien entró en la octava por Martín Antúnez, que había lanzado desde el primer capítulo por el abridor Ismael Aguilar. El derrotado fue Nelson Matus en relevo y con acción de una y dos tercios.

Además de Bryant, que impulsó siete carreras, dieron vuelta entera Luis Alfonso Cruz, en la séptima, y por Aguascalientes, Leo Guerrero, en la primera entrada; Jhon Evans, en la misma, con dos, y Juan Reyes en la octava, con uno.