Kansas City inclinó la Serie Mundial a su favor: 3-2

Sólo hubo dos descuidos de parte del pitcheo de San Francisco y fueron aprovechados por la ofensiva de Kansas City, quien se apuntó su segundo triunfo en el Clásico de Otoño, en un duelo de pitcheo en el parque AT&T

Reales pegó en San Francisco
Reales pegó en San Francisco (AP)

San Francisco, California

Los fundamentos son indispensables. Así es como los Reales de Kansas City vencieron a los Gigantes de San Francisco en el tercer duelo del Clásico de Otoño, ejecutando a la perfección los principios del beisbol: buen pitcheo (abridor y relevista), bateo oportuno y defensiva excelsa.

Su abridor Jeremy Guthrie les tiró cinco entradas con dos carreras admitidas, y sus relevistas Kelvin Herrera, Brandon Finnegan, Wade Davis y Greg Holland se encargaron de sacar cuatro tandas en blanco. Al bat, Alcides Escobar fue una pesadilla para los Gigantes al anotar en dos ocasiones; mientras el segundo, tercero y cuarto en el orden respondieron al empujar una anotación cada uno. A la defensiva todos ejecutaron a la perfección sus tareas siendo con rolas o con flyes.

Esa combinación resultó letal para unos Gigantes que, aunque no tuvieron un mal juego, sí les faltó aprovechar las contadas ocasiones que pudieron poner gente en las bases, sobre todo en la sexta entrada, donde dejaron la carrera del empate estancada en la antesala.

Así se escribió la historia del tercer juego del Clásico de Otoño, un encuentro que terminó 3-2 y que deja a San Francisco con la presión de tener que sacar el choque de este sábado con Ryan Vogelsong en el centro del diamante.

La ofensiva de Kansas City no perdió la intensidad que alcanzaron en su casa, porque en cuanto arrancó el juego tuvieron hombre en base. Alcides Escobar convirtió el primer pitcheo de Tim Hudson en doblete por el izquierdo, llegó a tercera con rola a la inicial de Alex Gordon y anotó con rodado de Lorenzo Caín. Tres hombres desfilaron al plato y los Reales tomaron la delantera: 1-0.

Entonces, el duelo se enfrascó en una demostración de pitcheo y buena defensiva. Tim Hudson colgó ceros en la segunda, tercera, cuarta y quinta tanda con dos ponches y ayuda de sus jardineros (especialmente Hunter Pence) y de su infield, quien sacó ocho outs, uno de ellos, doble play.

Del otro lado, Jeremy Guthrie también se dedicó a poner ceros en la pizarra, gracias a su gran serpentina y a otra espectacular noche de su defensiva. Después de cuatro rollos solo había admitido dos hits.

Pero entonces llegó la sexta tanda. Ahí las cosas volvieron a moverse cuando los Reales confirmaron que saben batear, correr y anotar. Alcides Escobar, con un out, dio sencillo y anotaría el 2-0 gracias al doblete de Alex Gordon. Un turno después sería el final de la labor de Tim Hudson en el centro del diamante, dejando su lugar a Javy López. El zurdo se enfrascó en un buen duelo con Eric Hosmer, pero el primera base de los Reales le ganó el enfrentamiento y, con un imparable al central, timbraron el 3-0.

San Francisco no quiso que el frío que se sentía en el parque AT&T apagara a sus aficionados y dos carreras fueron las que prendieron al público. Brandon Crawford y Michael Morse batearon y pusieron el 3-2, aunque los Gigantes dejaron la carrera del empate en la antesala.

Después de ese titubeo de ambos cuerpos de lanzadores, la tensión se mantuvo con un duelo de una sola carrera de diferencia, pero ambos bullpens se mantuvieron a la altura del compromiso y volvieron a hacer que los ceros se iluminaran en la pizarra, dejándole a Greg Holland la responsabilidad de sacar los tres últimos outs del duelo, cosa que cumplió como cerrador que es.

El pitcher ganador fue Jeremy Guthrie, el perdedor Tim Hudson, con salvamento para Holland.