División Challenger, beisbol para discapacitados

La división Challenger en la Ciudad de México se ha convertido en una nueva forma de vida para las personas que tienen alguna discapacidad y que al mismo tiempo buscan ser más integrados en la sociedad

CIUDAD DE MÉXICO

Cada deporte tiene su grado de dificultad para practicarlo, la atención y el desgate que se genera en la práctica ha llegado a que algunos piensen que no cualquiera puede realizar alguna actividad física y/o deportiva, especialmente podría resultar complicado para personas que tienen alguna discapacidad.

En la Ciudad de México, se ha manifestado un proceso que, día a día, ha ido creciendo en la parte deportiva. En diferentes sectores de la capital, los niños y personas adultas con cierta discapacidad, motriz o intelectual, se han visto beneficiados con la integración a otros ámbitos, donde antes no se pensaba que podrían llegar.

En el norte de la Ciudad de México, dentro del Deportivo 18 de marzo, se encuentra instalada la Liga Petrolera de Beisbol donde en conjunto con WilliamSport crearon una división especial para personas con alguna discapacidad.

La división Challenger fue creada en 1989 en Estados Unidos, cualquier niño que no puede competir o estar en las divisiones de las Ligas Pequeñas, tuvo espacio para permitirles disfrutar de uno de los deportes más antiguos en Norteamérica.

En México, este proyecto llegó desde hace cinco años por la iniciativa de Guillermo Alvarado, representante de Ligas Pequeñas en México y quien desde diciembre del pasado año inició con el proceso de incorporación de personas de cualquier edad con alguna discapacidad.

"Yo soy director de esta área del país de las Ligas Pequeñas de William Sport, hace como cinco años yo vi que había béisbol con niños con discapacidad, y aquí nunca se pensó algo así, por lo que me di a la responsabilidad de hacerlo", comentó para La Afición.

La edad y las discapacidades no son limitantes

En este equipo todas las discapacidades motrices e intelectuales son recibidas, no hay quien se quede fuera de forma parte de la novena, que a pesar de estar iniciando y no cuenta con mayor apoyo, busca la forma en que trabajen y disfruten un domingo con su familia.

Cada domingo, a partir de las dos de la tarde, los que forman parte de la escuadra Challenger llegan acompañados de sus papás, tíos, hermanos o abuelos, quienes durante la práctica y el juego están con ellos.

La edad física y la edad mental dejan de ser factor, niños desde 8 años hasta personas de 40 conviven en un mismo equipo.

"Los clasificaremos por su madurez y aptitudes físicas, la intención es tener 7 u 8 integrantes por cada edad. En el equipo está Jaime, quien tiene 40 años y creemos que gente como él también debe de tener la oportunidad".

Desde que se empezó con la idea de crear este grupo, Guillermo buscó apoyos, pero durante el scouting descubrió que la economía podría resultar un factor adverso. Cree que cobrar una cuota por participar en esta liga, alejaría a los jugadores y sus familias: "la gente no viene si se les cobra alguna cuota, resulta a veces caro este tipo de personas para sus familias", afirmó Guillermo.

Esta nueva forma de integración ha sido vista por otros grupos en el interior de la República, los cuales se han interesado y al mismo tiempo se han complementado para que así se puedan crear torneos donde se den a conocer y la gente vea que la discapacidad no es limitante para la práctica del béisbol o de algún otro deporte.