Diablos vence 11-1 a Sultanes al abrir Final del Norte

Con buen pitcheo, gran defensiva y ataque explosivo, los capitalinos toman ventaja al abrir serie. Juan Carlos Gamboa brilló con seis producidas

Gamboa guió la victoria de Diablos
Gamboa guió la victoria de Diablos (Foto LMB )

CIUDAD DE MÉXICO

Cuando un equipo tiene una noche perfecta de béisbol, la victoria es la recompensa. Pitcheo sólido de Arturo López y del relevo, bateo oportuno y defensiva impecable es lo que tuvieron los Diablos para iniciar la Final de la Zona Norte con un triunfo de 11-1 sobre Sultanes.

Los aficionados escarlatas fueron testigos del pitcheo dominante de Arturo López en seis tandas, y aunque al iniciar el inning siete titubeo, también hubo una buena noche del relevo en 2.2 rollos. Detrás de ellos estuvo una defensiva inspirada en el infield y en el outfield, elementos que dejaron fuera del juego a los regiomontanos.

Con pitcheo y defensiva ya solo necesitaban bateo, y aunque tardó un poco en descifrar los pitcheos de Marco Tovar, llegó con dos rallies de tres, uno en la cuarta y la sexta, para unirse a la fiesta escarlata. De hecho, los locales sólo se fueron en blanco en la primera y tercera entrada.

Aunque John Lindsey, Iván Terrazas, Emmanuel Ávila y dieron dos imparables y anotaron, Juan Carlos Gamboa fue el bat más dañino para Sultanes al terminar el duelo con seis producidas, luego de batear sencillo, doble y cuadrangular.

El cero se rompió
Tras un primer inning sin daño, y donde ambos conjuntos se quitaron los nervios, la segunda entrada fue para romper el cero. Con dos hombres fuera Gabriel Gutiérrez es estacionó en la inicial con pasaporte y le dio la oportunidad a Ivan Terrazas de pasar al plato, oportunidad que no desperdició al batear a banda contraria una línea que se estrelló de un bote en la barda del izquierdo, un rebote mal juzgado por el defensivo le abrió la puerta a Gutiérrez para que siguiera su camino hasta home para anotar el 0-1.

El pitcheo de Arturo López lucio porque detrás de él la defensiva estuvo fina. Emmanuel Ávila fue una muralla en la antesala, Juan Carlos Gamboa no solo aspiró bien las rolas que salieron sino que sus tiros fueron perfectos a la inicial, donde Sergio Gastelum, cuando fue necesario, levantó todo lo que le llegó. Pero no sólo en el infield se apagó a la ofensiva regia, ya que los jardineros corrieron muy bien los batazos y supieron reaccionar a los cambios de dirección de la bola por el fuerte aire que soplaba.

Con pitcheo y defensiva tuvieron a raya al ataque sultán, y con bateo sumaron a su causa. Con Ávila en tercera base, Terrazas en segunda y Ramón Urias en primera, Juan Carlos Gamboa prendió un lanzamiento afuera de Tovar para mandarlo al fondo del callejón del izquierdo con el que él llegó a la antesala y con el que sus compañeros timbraron el 0-2, 0-3 y 0-4.

Más pitcheo y más carreras
López cumplió las cinco entradas requeridas para aspirar al triunfo con sólo tres hits admitidos, sin pasaportes y un ponche, todo en 69 pitcheos. Tovar, por su parte, sacó cinco entradas pero después de que fue raspado por el tolete de John Lindsey, quién desapareció a Doña Blanca en el negro cielo que cobijó al Foro Sol para hacer que la pizarra se moviera a un 0-5.

Ya con Tovar fuera del juego, el relevo visitante también fue dañado, y otra vez, con un batazo que eligió pegarse a la línea de foul para hacer daño. Con hombres en primera y segunda se paró al plato Ramón Urias y chocó la bola hacia el jardín derecho, picando dentro y mandando a Gabriel Gutiérrez a home con el 0-6. Gamboa siguió la fiesta con sencillo al izquierdo que se encargaría del 0-7 y de poner en sus estadísticas su cuarta producida de la noche. La cuenta en la sexta se cerró con una más.

Sultanes terminó la blanqueada en la séptima cuando Ricky Álvarez dio sencillo con el que anotó Luis Alfonso García, en un inning donde se acabó el trabajo de López, cerrando su cuenta en 6.1 innings de seis hits, una carrera y un ponche.

Emmanuel Ávila se unió a la fiesta roja al pegar home run al derecho, bueno para pintar el 1-9.

La pizarra final se concretó cuando Gamboa se voló la barda en la octava baja, con un compañero a bordo.