MLB y su época de vacas gordas

La bonanza de las Mayores continuará en la temporada 2016 debido a los ingresos producto de los contratos televisivos concretados desde 2013

De izquierda a derecha: Zack Greinke, Zimmermann y David Price
De izquierda a derecha: Zack Greinke, Zimmermann y David Price (AP )

Ciudad de México

Y eso que MLB TV sigue siendo un servicio imperfecto, en las repeticiones de los partidos aún no se puede ver el encuentro editado sin el espacio para comerciales (esa cortinilla que indica la pausa mientras se anuncia que el partido volverá en breve), pero son minucias a comparación de la gran expansión que tenido este deporte que a principios de la década pasada sufrió tantos golpes de credibilidad.

Rod Manfred, el comisionado actual y los directivos de las Ligas Mayores pueden estar contentos, pues a pesar de que la Liga ha tenido los conocidos problemas de doping en algunas de sus más queridas superestrellas en los últimos tiempos y básicamente batalló mucho tiempo para adaptarse a los tiempos modernos y lograr vender un deporte que es ante todo tradición y exhala un aire de otros tiempos muy distintos; además de que la duración de sus partidos sigue siendo un tema, según la revista Forbes la Liga goza de una salud impecable y poco a poco se ha ido adaptando a la modernidad y actualmente son una de las Asociaciones más innovadoras de la Unión Americana.

Tan solo en 2014, con la firma de los contratos televisivos con las principales cadenas por los derechos de transmisión, la Liga se acercó a los 9 mil millones de dólares y en 2015 aumentó esa cantidad unos 500 millones más, según Maury Brown de Forbes. Cada una de las 30 franquicias de MLB ha negociado en los últimos años su respectivo contrato televisivo y eso ha llevado a que las finanzas de las franquicias puedan utilizar recursos a manos llenas en codiciados agentes libres que siguen llenando los parques de pelota.

Según datos dados a conocer por Forbes, los servicios de multimedia de MLB, que incluyen MLB TV, la página en internet y la aplicación At Bat para dispositivos móviles, tiene ya 3.5 millones de suscriptores y en especial, At Bat, una app que permite seguir una enorme cantidad de datos sobre los partidos en tiempo real, llegó a 11 millones de descargas en 2014, el crecimiento de 2015 se dará a conocer previo al inicio de la temporada 2016.

El citado servicio es el mejor del mercado de streaming deportivo en cualquiera de las cuatro grandes ligas profesionales de Estados Unidos, y ha hecho que las mismas transmisiones, que durante años fueron muy locales se expandan alrededor del mundo.

Con todos esos flujos de capital directo al desarrollo del deporte no extrañan entonces los cuantiosos contratos que se están pagando en las Grandes Ligas. El de David Price a Boston por 217 millones de dólares por siete años; de Zack Greinke a los Diamondbacks de Arizona por 206 millones, 500 mil dólares por seis años y Jordan Zimmermann por 110 mdd por cinco años a Detroit, por mencionar solo los tres más lucrativos para los pitchers más codiciados en el periodo entre campañas.

En total, como señala la revista Sports Illustrated, dichos equipos gastaron 623 mdd en solo cuatro serpentineros en lo que parece un desperdicio de recursos excesivo.

Sin embargo, dada a la increíble bonanza que disfrutan las Grandes Ligas en la actualidad, aun el precio pagado por ese talento, algunos de los jugadores ya por encima de los 30 años, es menor a lo que los equipos pueden conseguir, no ya en términos de campeonatos y estadísticas, sino en el impacto de la misma cultura del deporte, como el de los Medias Rojas al firmar a Price y llevarlo a ese Sports Town. Es el impacto incuantificable de una cultura del beisbol que se creyó diezmada en algún momento.

Algunos analistas comparan el impacto actual del beisbol profesional de Estados Unidos con el éxito que tuvo en sus inicios el deporte y hasta estos contratos escandalosos, que parecen los mejores que el deporte profesional puede pagar parecen poco luego de ver lo que estas figuras ayudan a vender mercancía a sus respectivas franquicias y tarjetas de beisbol, localidades y souvenirs, aspectos de una cultura muy estadunidense que mantiene a la Liga como una de las mejores y exitosas a pesar del poderío y auge de la NFL como rey absoluto.