Boston, campeón de la Serie Mundial: 1-6

Boston fue mucho equipo para un San Luis al que le falló el pitcheo y bateo oportuno, y los patirrojos ganaron el título de las Mayores en su casa, luego de hacerlo en 1918 por última vez

Boston campeón
Boston campeón (AP)

BOSTON, Estados Unidos

Adiós a cualquier tipo de fantasma, espíritu o maldición que todavía pudiera haber estado en los aires, vestidores, dugout, tribunas o en el ‘Monstruo Verde’ del Fenway Park, los Medias Rojas de Boston son campeones y lo son en su casa, en su mítico inmueble, un hecho que se presentó por última ocasión hace 95 años, un mes y 20 días, pero otra vez este equipo acabó con una deuda que tenía con sus aficionados.

La última ocasión en que los Medias Rojas fueron campeones en su estadio también fue en un Juego 6, y también fue en un miércoles, pero eso sucedió el 11 de septiembre de 1918. Ahora Boston festejó y festeja en casa otra vez.

Ahora no fueron Amos Strunk, George Whiteman, Stuffy McInnis, Fred Thomas, Harry Hooper o un tal Babe Ruth los que festejaron en su terreno, ahora son Dustin Pedroia, Jacoby Ellsbury, Mike Napoli, Jonny Gomes, Shane Victorino y un tal David Ortiz, los que pusieron de cabeza al Fenway Park... y a Boston.

En el centro del diamante estuvo aquella ocasión Carl Mays (quien tiró toda la ruta) para agenciarse el triunfo para el quinto campeonato del equipo, hoy fue John Lackey el que concretó el triunfo para el título ocho en su historia.

Ataques de tres carreras en la tercera y cuarta tanda cavaron la tumba de los Cardenales y elevaron a la locura a esta ciudad. Gran parte de los 38 mil 447 aficionados que atiborraron el Fenway Park no pudieron ver el juego sentados, lo sufrieron y disfrutaron de pie, gritando y bailando con todas las canciones que sonaron en las 3:13 horas que duró la ansiada espera por ser campeones otra vez, pero quizá, ninguna de las otras dos que han festejado en los últimos 10 años, fue como esta.

Shane Victorino fue el héroe ofensivo de la noche después de haberse ido de 10-0, empujando cuatro de las seis carreras del equipo.

“Nos enfocamos a ser el mejor equipo posible en todos momento y lo hemos logrado, y ahora somos campeones”, dijo un emocionado Victorino. “Disfruten el momento Boston, es nuestro, festejen”.

INICIÓ PAREJO, PERO PRONTO DESPEGARON

Lackey empezó sólidamente el juego, justo como querían los Medias Rojas y sus apasionados aficionados. Pero Wacha empezó de la misma manera. El abridor local retiró el primer inning en tres rivales, el visitante enfrentó a cuatro enemigos, pero ponchó a dos de ellos.

Después de que se las arreglaron para colgar un cero en la segunda, llegó una tercera entrada que movió el rumbo del encuentro hacia el lado de los dueños del estadio.

Jacoby Ellsbury (hit), David Ortiz (base por bolas intencional) y Jonny Gomes (golpe) se embasaron y llenaron la casa. Sabían que era el momento de hacer daño, de aprovechar el descontrol que tenía el novato. Y qué momento escogió Shane Victorino para romper con su sequía (iba de 10-0). El hawaiano, con un solo swing, causó que el público local explotara porque su doblete fue suficiente para que sus tres compañeros en base llegaran al plato. Un swing, tres carreras, a seis innings del título.

A la fiesta local se le agregó otro que estaba batallando con el bat: Stephen Drew. El octavo en el orden (que es el bat menos poderos de un line up) abrió el cuarto inning, el del estacazo final para los Cardenales, mandando a descansar a ‘Doña Blanca’ al bullpen de su equipo, empezando una fiesta que también fue de tres rayitas. Mike Napoli y Victorino fueron los que empujaron las otras dos anotaciones.

CAYERON MÁS CEROS Y CAYÓ EL TELÓN

A pesar de tener todavía que sacar 18 outs para concretar la victoria, era demasiado el dominio de Lackey en la lomita y la falta de bateo oportuno de los Cardenales lo que hicieron que todo pareciera un trámite en cuanto se escribió el 6-0.

¿Qué hizo la gente en esa larga espera para dar el grito definitivo que estuvo guardado por 34 mil 749 días?

Cantar, ver el juego de pie y corear a cada rato: “Papi, Papi”, “MVP, MVP”, “Let’s go Red Sox”, “Victorino, Victorino” o “Lackey, Lackey”.

Y casi lo fue, de no ser por la séptima tanda, donde los Cardenales anotaron una ocasión, y pudieron ser más, pero otra vez, el batazo oportuno nunca llegó. Así terminaron la noche con nueve compañeros olvidados en los cojines, para sumar 43 en la Serie Mundial.

La octava llegó y se fue con el “Sweet Caroline” entonado como nunca antes, porque era una noche de festejo. La novena igual llegó y se fue en el brazo del estelar cerrador del equipo: Koji Uehara. Y el out 27 así se dio: Koji frente a Matt Carpenter y en el séptimo pitcheo llegó el splitter que abanicó el bateador para poncharse. Así, con una rola al short de Carpenter empezó el Clásico de Otoño 2013, y con un ponche a Carpenter terminó, para que Boston cantara, celebrara y levantara el título 2013 de las Ligas Mayores.