No soporto las quejas porque conducen al fracaso: Pau Gasol

El respeto que tiene por su cuerpo y el hambre por hacer las cosas bien le permiten, a sus 35 años, ser un referente en la NBA

Pau Gasol
Pau Gasol (Reuters )

MILENIO/ELMundo

Consigue mantener el equilibrio a 2,13 metros de altura con la ayuda de la meditación y la fe en que una actitud positiva anota más puntos que un triple.

El respeto que tiene por su cuerpo y el hambre por hacer las cosas bien le permiten, a sus 35 años, ser un referente en la NBA y ganar campeonatos en Europa con sobredosis de corazón.

Que sus padres le obligaran, a sus hermanos y a él, a comerse todo lo del plato, también tiene mucho que ver con su éxito. Pau Gasol es como el buen vino, y los secretos de su gran reserva los desvela aquí.

P.- ¿Qué te mantiene con los pies en el suelo, motivado y concentrado?

R.- Diferentes cosas, pero sobre todo la palabra clave creo que es equilibrio. Ese equilibrio que tanto necesitamos para nuestra salud, nuestro desarrollo personal y nuestro bienestar. Lo que intento hacer en esta vida, de tantos partidos y viajes, es buscar mis momentos de tranquilidad donde puedo cargar pilas, desconectar un poquito de todo y disminuir la velocidad.

P.- ¿Cómo encuentras esos momentos para ti en medio de la locura de la NBA?

R.- Me gusta mucho estar en mi casa y leer un buen libro antes de dormir para desconectar y bajar revoluciones. También medito porque me ayuda a calmar mis pensamientos y controlar mi estrés, y a centrarme en el momento.

P.- ¿De dónde sacas el tiempo para la meditación en tu día?

R.- Medito por la mañana o después de la siesta, antes del partido. Me ayuda a estar concentrado. Empecé a hacerlo hace unos seis años durante mi etapa en los Lakers porque nuestro entrenador Phil Jackson nos hacía meditar en grupo. A partir de ahí, profundicé.

P.- ¿Cómo transcurrían esas sesiones de meditación entre los gigantes de la NBA?

R.- Nos sentábamos en la sala de vídeo y Phil apagaba las luces. Sentados con los ojos cerrados y la espalda recta, nos centrábamos en la respiración. Él dirigía la sesión, enunciando los mensajes que quería que tuviéramos presentes en cada momento. Nos venía muy bien a todos y era un momento de mucha unión del equipo. La gran cualidad de Phil es que era un gran gestor, manejaba muy bien los egos y al grupo. Sacaba lo mejor de cada jugador.

P.- ¿Qué papel ocupa en tu vida tu parte zen?

R.- A medida que cumples años, vas aprendiendo y tu cuerpo te pide cosas distintas. Por ejemplo, ya no tienes esa energía tan grande de los 20 años. Hay etapas en las que dejas de meditar, pero luego lo retomas cuando notas que estás descarrilando. La meditación siempre te ayuda a volver a tu centro. Ahora estoy en una fase en la que estoy disfrutando plenamente.

P.- ¿Cuál ha sido el último libro de meditación que has leído?

R.- The Untethered Soul (El alma desconectada, sin ataduras) y habla sobre la importancia de ser un buen observador. Explica cómo evitar que la mente controle por completo nuestras vidas para que seamos nosotros, a través de la observación, los que lo hagamos. La lectura me sirve como herramienta de paz y para bajar ese ritmo frenético de vida que llevo.

P.- ¿Cómo es una jornada de partido?

R.- Medito por la mañana y voy al entrenamiento. Suelo prepararme yo mismo la comida prepartido (carbohidratos y proteínas) con pasta y con pollo. Duermo una siestecita, de una hora o una hora y media máximo, y a jugar. No soy demasiado supersticioso pero sí que sigo una rutina porque me ayuda a tener constancia.

P.- Dices que escuchas los mensajes de tu cuerpo y, a los 35 años, continúas en tu mejor momento de forma física. Está claro que tu cuerpo y tú os entendéis de maravilla, ¿no?

R.- En la etapa de tu juventud, te puedes permitir ciertos excesos. No tienes que entrenar ni descansar a tope para que te salgan bien las cosas. Pero, cuando te vas haciendo mayor, te das cuenta de que esos detalles son muy importantes si quieres prolongar tu carrera lo máximo posible y jugar a un cierto nivel muchos años. Yo eso lo he entendido a través de mi propia experiencia y viendo mis resultados. Si me cuido más, si como mejor, si me entreno mejor y si cuido más cada pequeño detalle, juego mejor. Por lo tanto, disfruto más y soy más feliz. Estoy orgulloso de tener una carrera excepcional y quiero continuar así. No soy conformista. Y doy gracias a Dios porque no he tenido problemas de salud graves ni lesiones importantes que me hayan apartado de la cancha.

P.- ¿Son los 30 los nuevos 20 en el deporte de élite?

R.- Hoy en día tenemos la suerte de poder consultar mucha información que nos ayuda a poder mejorar. Los avances de la tecnología nos han permitido tener ese acceso y los medios de los que disponemos son mejores de los que han dispuesto jugadores de otras generaciones anteriores. No cabe duda que todas estas cosas influyen en la capacidad de alargar las carreras deportivas y el rendimiento de los jugadores.

P.- ¿Siguen teniendo cabida los atletas que se hicieron leyenda pero cuyas vidas estaban basadas en excesos y desorden?

R.- Afortunadamente, no. Las ligas, teniendo la repercusión que tienen hoy en día, a nivel mediático y social, cuidan mucho más esos detalles y todo está mucho más regulado. El deporte siempre tiene que tener una imagen limpia. Se está luchando porque, al final, muchos niños se fijan en nosotros, en sus ídolos, y es importante que seamos un buen ejemplo para ellos.

P.- Muchos periodistas en Estados Unidos te conocen como Mr. Nice Guy. ¿Cuál es el secreto para mantener siempre esa sonrisa con todos los que te rodean?

R.- Soy una persona que intenta ser una buena influencia para los demás. Estoy convencido de que toda la positividad que transmitamos tiene un efecto dominó sobre los que están cerca de nosotros. Por mi posición, mucha gente podría pensar «este chico podría ser más seco o maleducado», pero no lo soy. La educación de mis padres es clave en este aspecto. Tengo esta actitud porque yo, como cualquier otra persona, también puedo sonreír más, estar de buen humor y ser amable con la gente. Esto es lo que intento hacer. Trato de mandar esa energía al mundo y que eso produzca más positividad y más alegría.

P.- ¿Es ésta la clave de tus logros?

R.- Eso dicen desde hace muchos años, que el secreto de mi éxito es que siempre he tenido la cabeza en su sitio y muy bien amueblada. Sin duda, me ha dado un gran plus.

P.- ¿Está en el gen Gasol?

R.- Más o menos. Mis hermanos y yo tenemos caracteres y personalidades diferentes, pero en lo básico, somos parecidos.

P.- Tu hermano Marc y tú os habéis embarcado en un proyecto con los hermanos Roca. ¿Qué sale cuando se juntan dos de los mejores jugadores de baloncesto del mundo con los cocineros del mejor restaurante del planeta?

R.- Sale el cuento de Luis y el Señor Kandinsky. Es un libro que trata de transmitir hábitos saludables para que los niños, aparte de divertirse leyéndolo porque está muy bien escrito, aprendan esos valores que les pueden venir muy bien en su vida y marcarán la diferencia.

P.- ¿Qué plato se te atragantaba de pequeño?

R.- ¡Las judías verdes! En mi casa, las preparaban con patatas hervidas. Las chafábamos con un poquito de aceite de oliva y sal para que entraran mejor. Siempre tratábamos de encontrar la manera de comernos todo, porque nuestros padres no nos dejaban.