En el reino de Draymond Green

El delantero de los Warriors de Golden State lleva ocho triples dobles en la campaña 2015-16 y con seguridad participará en el Juego de Estrellas por primera vez en su carrera 

Draymond Green
Draymond Green (Reuters )

CIUDAD DE MÉXICO

El campeón defensor de la NBA tiene múltiples armas. No solo son los 'Splash Brothers', Stephen Curry y Klay Thompson, o su banca de elite, probablemente el jugador que cubre una mayor cantidad de estilos en toda la NBA juegue para ellos también. Ese es Draymond Green, seleccionado en la segunda ronda del Draft de 2012 por los Warriors, uno de esos experimentos que pagó hasta el tercer año, cuando el jugador hoy de 25 años encontró su nicho, como uno de esos jugadores que cubre múltiples posiciones.

Green vive su mejor campaña en la NBA, promediando 15 puntos, 9.6 rebotes y 7.4 asistencias por juego, incluyendo ocho triples dobles en esta campaña, y cuatro en los últimos seis partidos y podría ser bien la razón por la que los Warriors son una máquina más allá de dominante.

Green comienza la mayoría de las ofensivas en el centro de la cancha rival, justo detrás de la línea de tres puntos y desde ahí dirige el tráfico, distribuye el balón a los flancos para que sus compañeros consigan triples o si ve el camino libre ataca el aro, o pasa para canasta. O tira el triple con efectividad de 33%, genial para un delantero de poder.

Es un dolor de cabeza para los entrenadores marcar a un jugador tan habilidoso como Green, porque también puede jugar al poste y es como un armador escondido en un delantero, además atlético, defiende siempre al mejor hombre del equipo rival, sea cual sea la posición.

En la NBA la posición que juega Green se denomina 'stretch forward', que en español se traduce como un delantero que juega en el perímetro y al hacer eso, logra que su defensivo (usualmente un hombre del cuadro alto también), lo siga hasta más allá de la llave, abriendo las posibilidades para que su cuadro bajo ataque la pintura.

Green es exactamente el jugador que los equipos que quieren adoptar el 'small ball' (jugar con alineaciones de menos estatura, pero rápidas), sueñan con tener y su importancia es tal que Golden State hizo su prioridad renovarle el contrato en este periodo entre campañas.

Green comandó mejores ofertas de Pistons, Hawks y Rockets, equipos que pudieron darle un contrato del máximo de dinero permitido, y sus representantes y los Warriors protagonizaron una reñida lucha por la renovación de contrato, al final bailaron al son de Draymond, que devengará un salario de 85 millones de dólares por cinco años, pero la gerencia general de Bob Myers entendió que Green es fundamental para los planes de dinastía que tiene el equipo en mente.

Detroit, Atlanta y Houston andaban tras de él y al final decidió regresar al equipo que acababa de ganar el Larry O'Brien. Es muy interesante lo que ocurre con Draymond, que con la votación que lleva al momento para el Juego de Estrellas del próximo 14 de febrero, seguramente será titular por la Conferencia Oeste.

Porque Green pudo haber partido a otro equipo para ser el hombre principal, en cambio decidió seguir ante la sombra de Curry y este ciclo ha demostrado que de haber querido pudo partir a otro equipo y ayudarlo como líder, algo que hizo James Harden, por ejemplo, cuando dejó Oklahoma City para hacer su propia historia con los Rockets.

Green, así, se convierte en el nuevo tipo de estrella por la que babean los equipos y lo escalofriante es que no parece haber desarrollado todos sus potenciales todavía. El resto de los equipos por eso tiembla ante los Warriors.