En planetas distintos

En la misma temporada los Spurs de San Antonio pueden presumir su récord de 14 victorias en fila y contando, mientras que los Sixers de Filadelfia acumulan 25 derrotas al hilo para otra marca, aunque negativa

Spurs de San Antonio
Spurs de San Antonio (Reuters)

Ciudad de México

La NBA va de lo sublime a lo ridículo. Esta campaña los Spurs de San Antonio ostentan una marcha de 14 victorias consecutivas y ya amarraron su campaña 15 consecutiva con 50 o más triunfos, pero en el mismo ciclo los Sixers de Filadelia están a una sola derrota de empatar el récord de más caídas en fila.

Ambos equipos parecen un reflejo de sus respectivas Conferencias, con los Spurs como el equipo número uno del Oeste y los Sixers como un resumen de la decepcionante actuación del Este.

San Antonio es la efigie del baloncesto más inluyente en la Liga desde que tiene a la dupla Gregg Popovich-Tim Duncan, y por in tienen a todo su plantel sano, algo que no había ocurrido en tres años, ni siquiera la campaña anterior, cuando sus tres estrellas: Duncan, Tony Parker y Manu Ginóbili, perdieron considerable tiempo debido a lesiones y aún así llegaron a su quinta Final de la historia, misma que perdieron 4-3 ante Miami.

Y es esa misma actitud de concentrarse en el presente olvidando la triste derrota ante el Heat la que reluce más en la racha ganadora de San Antonio, que está listo para componer su yerro t regresar a las Finales.

La lesión que los afectó más este año es la de Kawhi Leonard, su ausencia los hizo ver como un equipo incapaz de llevarle el paso a conjuntos más atléticos, pero ahora con el alero de vuelta y todos los elementos listos para ganar la posición número uno de los playofs, los texanos practican el mejor baloncesto de la Liga en estos momentos: son la séptima mejor ofensiva (105.3 puntos por partido) y la quinta mejor defensiva (97.5 ppj), simple: ningún equipo es más balanceado.

Y justo a tiempo, en la segunda mitad de la campaña, como en los años en que se alzaron como campeones.

En las antípodas está el caso de los Sixers de Filadelia, un conjunto que no despega y no juega a nada, con Doug Collins como coach parecía que habría una potencia en la ciudad del amor fraternal.

Luego de perder en las semifinales del Este en los playoffs de 2012, en la campaña de 66 juegos debido al paro patronal, los Sixers no clasificaron siquiera en 2013, ya sin su emblema Andre Iguodala, y esta temporada dejaron ir a su otrora jugador franquicia, Evan Turner.

Todo el equipo está en manos del novato movedor Michael Carter-Williams y con esa racha adversa de 25 derrotas en ila, los rumores de que se dejan ganar para obtener un mejor lugar en la lotería del Draft tienen mucho fundamento.

Si los Sixers pierden el día de mañana ante los Rockets de Houston, empatarían el récord de más derrotas consecutivas, infame marca que pertenece a los Cavaliers de Cleveland de 2010-2011 y que les ganó de forma misteriosa la primera selección global, que transformaron en el movedor Kyrie Irving.

Con el Draft de este año, que se espera el más prolífico en talento desde el concurso de 2003 que trajo a la Liga a LeBron James y a Carmelo Anthony, parece que Filadelfia apunta a Joel Embiid, Jabari Parker o adrew Wiggins, prospectos que pueden completarse con Carter-Williams, y por ello su infamantes seguidilla se antoja espantosa.

Tanto Spurs como Sixers representan este año la ambivalencia de la NBA en todo su esplendor: por un lado la excelencia del baloncesto de equipo más revolucionado de la última década, y por el otro una lección de inconsistencia y de cómo se puede arruinar la imagen de una franquicia con tanta historia como la de Filadelfia.