Siguen con su evolución

Cuando parecía que no podían mejorar su inicio de la temporada pasada, Golden State luce aún más implacable en la búsqueda del bicampeonato

Stephen Curry
Stephen Curry (AP)

Ciudad de México

Stephen Curry y los Warriors no prestan atención a los pronósticos que antes del inicio de la temporada 2015-16 ponían como favoritos, sobre ellos, a equipos como San Antonio y los Clippers de Los Ángeles.

Aunque la gran prueba del recargado conjunto de los Spurs aún está por venir, en su primera semana completa ya dieron cuenta dos veces de los Pelicans, un esperado equipo de playoffs; de los Rockets de Houston, en repetición de la Final del Oeste de la temporada pasada, para luego humillar a un contendiente, los Grizzlies de Memphis, por 50 puntos, y poner fuera de combate a los Clippers de Los Ángeles en su primer gran reto.

En total, un margen de 20.8 tantos por victoria en un equipo que el año pasado hizo historia por su dominio y no solo al llevar el primer título a Golden State en 40 años, sino al hacerlo siendo la mejor ofensiva y la mejor defensiva. Su inicio en los primeros juegos es ya el más dominante de la historia para los primeros cuatro partidos y lo han realizado con el coach interino Luke Walton, ya que Steve Kerr se recupera de una segunda cirugía en la espalda y no hay fecha para su regreso.

Y la reticencia a poner a los Warriors como favoritos este año se debe precisamente a que es difícil creer que tal campaña tan excepcional, en la que además el coach Kerr se convirtió en el primer coach novato en ganar las Finales NBA, se repitiera.

Pero los Warriors simplemente no prestan atención y siguen convirtiéndose en un análogo de lo que fue el showtime de los Lakers en los ochenta. Stephen Curry se convirtió en este lapso en el primer jugador en más de 40 años en anotar 148 puntos en los primeros 4 partidos, además de computar 21 triples en la misma cantidad de encuentros, para imponer otra marca.

Curry, el MVP reinante, ha demostrado en los primeros siete encuentros del ciclo que aún puede mejorar una campaña que lo convirtió en el rostro de la NBA en solo un año. Promedia 33.3 puntos por juego, 6.6 asistencias y 2.3 robos. Sin embargo, la clave de los Warriors es que a pesar de que su bujía es aquel al que ya consideran algunos el mejor tirador de todos los tiempos (y un movedor con visión de duela no lejos de la que poseía el dos veces MVP, Steve Nash), cada jugador de su cuadro titular podría ser all-star y cada hombre de banca sería titular en cualquier equipo.

Los Warriors solo han mejorado su fórmula este año, y si Draymond Green es la clave para que puedan espaciar la duela y favorecer el flujo de pases al jugar en el centro de la cancha y detrás de la línea de tres puntos, el inicio que han tenido Festus Ezeli como centro y Harrison Barnes como escolta muestran lo talentosos que son en todas posiciones los de San Francisco y que lo brillante de su juego radica en cómo poseen una alineación que se adapta a lo que le presenta el contrario.

Ezeli, quien llena el hueco del lesionado centro Andrew Bogut promedia 10.3 puntos, 7 rebotes y 1.7 bloqueos además de un porcentaje de efectividad de 60%, una de las razones por las que los Warriors tienen la mejor defensiva neta. El otro baluarte es Barnes, que registra 12.9 tantos y 5.7 rebotes, y comienza a proyectarse como un all-star este año; contra Clippers, Barnes anotó nueve puntos consecutivos en la segunda mitad para traer a los Warriors de vuelta ante ese acérrimo rival.

Lo estremecedor es que aunque las pruebas más complicadas están por venir, los Warriors parecen abrazar el reto de superar lo conseguido el año pasado, algo que comenzaría a proyectarlos como una auténtica dinastía para la siguiente década.