Gustavo Ayón, monumental en el Palacio de los Deportes

Con 38 puntos, el nayarita comandó a México para otro triunfo, esta vez 95-83 ante una selección de Argentina que no había perdido en todo el torneo, y que será el rival el viernes

Ciudad de México

A Gustavo Ayón no le gusta que lo identifiquen como el héroe, ni que le digan que es la estrella del equipo mexicano, pero con partidos como el de la noche del miércoles no puede calificársele de otra manera.

El nayarita aportó 38 puntos, 14 rebotes y cuatro asistencias en el triunfo 95-83 sobre la selección de Argentina, que será el rival del viernes 11 de septiembre en las semifinales del FIBA Américas, donde se disputa el boleto a los Juegos Olímpicos de Río 2016.

Aunque el partido parecía fuera de alcance en el tercer cuarto, los mexicanos volvieron a nutrirse del apoyo del público para ganarle a un oponente que no conocía la derrota en el Palacio de los Deportes.

Sergio Valdeolmillos arrancó con Ayón, Héctor Hernández, Juan Toscano; Paco Cruz y Jorge Gutiérrez, de nuevo en su quinteta titular. Ninguno de los dos entrenadores arriesgaron a su mejor hombre, por Argentina, Sergio Hernández abrió el partido con Marcos Delia, uno de sus defensivos más duros para que trabajara desde el inicio con Ayón, mientras que Valdeolmillos le dio a Hernández la responsabilidad con Luis Scola.

Pero pensar en detener a Scola (quien acabó con 26 puntos) es imposible. El jugador de los Raptors de Toronto hizo ocho de los primeros 10 puntos para los albicelestes y terminó con 12 el primer cuarto; el número 4 parecía anotarlas todas y solo tuvo descanso cuando se metió en problemas por acumular tres faltas.

Aunque entraron al segundo cuarto con desventaja 26-20, los '12 Guerreros' jugaron su mejor basquetbol en el segundo periodo; con Gutiérrez y Paul Stoll dentro de la duela recuperaron el ritmo del partido y comenzaron a responder.

Ayón, como siempre, sólido en la tabla, y aunque falló varias oportunidades bajo el aro, llegó al descanso con 16 puntos y seis rebotes, acompañado de otros 10 puntos de Gutiérrez y otra decena de Paco Cruz. México se veía como un equipo más compacto que los rivales, dependiendo al cien por ciento de Scola y Andrés Nocioni, su otro jugador con experiencia en la NBA.

La emoción de irse al descanso ganando 45-42 duró poco: Ayón, con un bloqueo y luego una tremenda clavada, ponía al público de pie, pero luego la puntería desapareció.

Durante un lapso de cinco minutos México desapareció. Con todo y que Scola estaba fuera para cuidarlo de una expulsión, los argentinos tomaron una ventaja de 13 puntos para entrar al último cuarto.

Todo el duelo estuvo marcado por el contacto físico, no se esperaba algo diferente de un rival al que se le conoce tan bien; muchas detenciones y muchos tiros libres fueron la tónica del encuentro, donde Paul Stoll fue el primer expulsado.

La charla técnica del coach español debió ser fuerte para entrar al cuarto periodo porque los mexicanos salieron con la mayor motivación del torneo. En cinco minutos lograron ponerse a una sola unidad, con Cruz aprovechando a tope las oportunidades y Ayón jugando valiente; a pesar de que tenía cuatro faltas, bloqueo a Scola y luego anotó en la ofensiva subsecuente para poner el electrónico 76-77 a favor de la visita.

Más tarde, el nayarita demostró su liderazgo y anotó la del empate con 2:47 por jugar, trabajando en la pintura sobre Scola y llegando a 30 unidades en ese momento.

Nunca el ruido fue más ensordecedor, nunca fue tan importante el apoyo de los nacionales en la tribuna. Hicieron fallar libres a Scola y se le notaba tan desconcentrado que regaló una violación por caminar en el momento clave.

En los segundos finales, los nervios pesaron en los sudamericanos y los de Valdeolmillos no perdonaron. No hacía falta recordarlo, pero México vio en Ayón, quien terminó anotando todas las que intentó, al gran artífice de otro triunfo, y a la pieza clave de este resurgimiento del basquetbol en este país, con otro gran partido, con otra gran respuesta en el momento más complicado.