Kobe Bryant: Muere el villano, nace la leyenda

Su retiro tras una carrera de 20 años finaliza una época para los Lakers de Los Ángeles marcada por la ambivalente personalidad de su estrella

El adiós de Kobe en el Staples.
El adiós de Kobe en el Staples. (AP)

Ciudad de México

La gran realidad es que un grande de la estatura de Kobe, Tim Duncan, también puede estar viviendo su última campaña y no hizo gira de despedida. Son detalles que siempre perseguirán el legado de Kobe Bean Bryant hasta que se olviden, su ego que exige una ceremonia cuando lo único que hizo toda su vida fue dominar un juego que practican los niños.

Y cuando ayer, el jugador más letal de su generación observó las luces apagarse para anunciar un tributo a todo lo que le dio a su equipo, en medio de las cerca de 20 mil almas con dinero suficiente para presenciar el acontecimiento también se percibe alivio, pues a partir del próximo año el equipo no tendrá que pagarle el contrato más jugoso de la Liga a un jugador de 37 años y podrá pensar en comenzar su ascenso otra vez, luego de conocer dos de las campañas más humillantes de su historia por pagarle tributo a su querida estrella que no quiso retirarse a tiempo.

Bryant la bendición y la peor maldición, a veces al mismo tiempo, la mitad de las estrellas actuales creció viéndolo y aprendió su dosis de alevosía y cinismo de la Black Mamba, el hombre que quiso ser lo más cercano a Michael Jordan para su generación, abandona la NBA como eso mismo.

Y mientras besa a sus hijas y les dice cariños en perfecto español, Bryant se entrega a su homenaje tomando una página del libro de Derek Jeter. Quiere celebrar en el peor nivel de jugador de su vida. 20 años, tres de ellos aplazando lo inevitable viajando a Alemania para revolucionarios tratamientos en sus viejas rodillas. Pero sonríe. Se va en casa, ante la gente que amó desde los 17.

Mientras otros Lakers le dan la bienvenida al selecto club, casi un santoral para muchos, Bryant contiene el llanto. Trata de lucir fiero, no hay nada de lo que se arrepienta y eso mismo marcará su historia a partir de este momento.

"Si tuviera una máquina del tiempo, no la usaría, porque eso le quitaría la importancia a lo que ya viví, yo no quisiera estar repitiendo lo mismo"

Kobe admitió durante su gira del adiós que el vivir como el villano fue una forma que utilizó toda su carrera para darse una motivación extra para ganar. Probablemente ningún jugador resulte más ambivalente para la historia de una franquicia. Bryant ayudó a conseguir cinco títulos de la NBA a los angelinos, manteniendo el empuje que les dio Shaquille O'Neal a principios de los dosmiles, les dio a un campeón que representó durante mucho tiempo los

ideales de la franquicia. Pero después, cuando la misma franquicia supo que pasaría mucho tiempo sin pelear le pidió retirarse o aceptar un recorte de salario.

Bryant no aceptó y luego sus lesiones lo obligaron a disputar solo 42 partidos en dos campañas, las primeras del contrato que le paga este año, su último, 25 millones de dólares, en un equipo que está en la peor temporada de su historia y que no puede hacer nada hasta que la cuantiosa suma a Bryant salga de sus libros.

Eso es lo que hay que entender de Bryant, no solo los 81 puntos que anotó a Toronto en 2006, o que se va como el tercer mejor anotador de la historia de la NBA, pasando a Michael Jordan o que forjó una reputación como uno de los más fieros competidores de la historia, uno que quería ganar cada jugada.

El mismo Bryant lo admitió, la derrota en las Finales de 2008, a manos de los Celtics de Boston, que incluyó una paliza de 39 tantos en el sexto partido lo cambió, lo volvió un compañero de equipo dispuesto a hacer lo que fuera por el equipo en lugar de intentar 46 disparos para lograr 81 tantos.

Quizá no sea una coincidencia que siguieron dos años en que Bryant llevó a sus Lakers a dos títulos en fila, y en el final, en 2010, tomó revancha de los Celtics, una brutal serie a siete juegos al cabo de la cual Bryant llevaba a las vitrinas de la histórica franquicia el título 16, sin ayuda de Shaquille, anotando 633 tantos en los playoffs con un hambre por el triunfo que parecía inmoral. Con él convertido en un líder que ya había silenciado a los críticos con hechos y ya se había ganado un lugar entre los diez más grandes de la historia.

Bryant observa respetuoso a todos de pie. No será la primera vez en que la historia perdonará a un jugador excepcional con serios problemas de personalidad. Y mientras se difuminaba el recuerdo del villano, ascendía invisible el halo de la leyenda, esa que quedará en el recuerdo de las mayorías.

VEINTE AÑOS EN PÚRPURA Y ORO

De la generación que llegó a la NBA a finales de los noventa, solo tres jugadores han pasado toda su carrera con una franquicia, Tim Duncan y Manu Ginóbili de San Antonio, Dirk Nowitzki de Dallas y Kobe Bryant de los Lakers de Los Ángeles. Bryant fue seleccionado por los Hornets de Charlotte como selección 13 del Draft de 1996, pero jamás jugó para ellos.