El reto de comparar: nuestros titanes

Gustavo Ayón y Eduardo Nájera son los dos basquetbolistas mexicanos más destacados de la historia

Ayón y Nájera, mexicanos destacados
Ayón y Nájera, mexicanos destacados (Mexsport)

Ciudad de México

Gustao Ayón y Eduardo Nájera, contemporáneos pero no coincidentes, uno activo y el otro retirado, dan vida a historias de extraordinario valor humano y deportivo.

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CONSTANCIA Y ORGULLO

El momento es de Gustavo. Representa la fuerza que requiere el basquetbol mexicano para situarlo en un campo competitivo.

Acaba de ganar con el Real Madrid la Liga Europea, la Champions, que se le había negado a este equipo durante 20 años. Y su regreso a la selección nacional es inminente. Su negativa a vestir el equipo nacional por negarse a validar las decisiones de directivos, forzó que éstas se echaran para atrás... El mejor recuerdo es para Eduardo. Siempre ligada al pundonor y al coraje, su carrera fue ejemplo de lo que un mexicano es capaz de conseguir en el escenario más exigente. Orgulloso seleccionado nacional cada que se le requirió. Tras su retiro, en agosto de 2012, se convirtió en entrenador y accionista de los Texas Legends, que forman parte de la Liga de Desarrollo de la NBA.


AMERICANO-EUROPEO

Que el tiempo no les haya permitido compartir una duela a plenitud es una verdadera lástima. Cuando Eduardo Nájera concluía su carrera en la NBA, Gustavo Ayón llegó a ella.

Eduardo fue el segundo basquetbolista mexicano en jugar en la NBA (el primero fue el sinaloense Horacio Llamas). Se mantuvo durante 12 años jugando para los Dallas Mavericks, Golden State Warriors, Denver Nuggets, New Jersey Nets y Charlotte Bobcats. Gustavo no ha destacado tanto en la principal liga de basquetbol del mundo. Llegó a ella en la temporada 2011-12 con Nueva Orleans, justo cuando Eduardo se retiró. A la siguiente el nayarita estuvo en Orlando Magic y los Bucks de Milwaukee. En la 2013-14, la que hasta ahora es su última como NBA, militó en Atlanta. No se descarta que vuelva, pero ahora triunfa en el Real Madrid de la Liga de España, donde antes de su experiencia en la NBA destacó con el Fuenlabrada.

DE HECHURAS DISTINTAS

Eduardo es producto del deporte universitario de Estados Unidos. Jugó para la Universidad de Oklahoma de 1997 a 2000, convirtiéndose en una de las estrellas del equipo. Se le ubicó desde esos años colegiales como un buen prospecto para la gran liga profesional y cumplió a cabalidad con esas expectativas. Gustavo se hizo en México, entre vaivenes y las vergonzosas grillas que han torturado a este deporte. En el verano de 2003 comenzó su carrera en el equipo de bachillerato de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla. Tras dos años de aprendizaje subió al primer equipo de este mismo conjunto, de gran prestigio y tradición con 18 trofeos de campeones nacionales en sus vitrinas. Tras un breve paso por el colegial en Estados Unidos se fue a España.

LA POTENCIA-EL CORAJE

Gustavo juega en la posición de ala-pivote. Se caracteriza sobre todo por su fuerza que sabe aplicar muy bien tanto en defensa como en ataque, aunque no tiene demasiada movilidad se compromete físicamente al máximo. No pudo quedarse en el sistema colegial de Estados Unidos, entre otras cosas porque no se le facilitaba el aprendizaje del inglés. Pero durante toda su carrera ha demostrado un gran carácter y mucha dignidad. Pese a presiones ha sostenido una posición fi rme para presionar a que se hagan los cambios que este deporte requiere para crecer en el país... En la NBA jugó en 135 partidos de fase regular y en 3 de playo[1] s... Eduardo jugó también de ala, con fuerza y velocidad, destacando su capacidad defensiva.

Tiene 619 partidos jugados en fase regular y 59 más en playo[1] s de la NBA. En la Universidad de Oklahoma estudió psicología. Ayudó a la selección nacional a terminar en cuarto lugar en los Juegos Mundiales Universitarios de 1999. Recibió el premio universitario "Chip Hilton Player of the Year", otorgado por el Salón de la Fama del Baloncesto al jugador que demuestra tener una gran personalidad dentro y fuera de la cancha.