¿Vienen por todo los Pacers de Indiana?

El finalista del Este de la campaña anterior está listo paraco ncluir el trabajo, pero tendrán que hacer los progresos más difíciles de lograr: detalles finos, simples detalles



Pacers
Pacers (Reuters)

Ciudad de México

Tienen el mejor inicio de su historia en 8-0, son el mejorregistro de la NBA, la mejor defensa y aún así… algo no cuadra. Veamos. Indiana gana 102 a 101 con 2.2 segundos en el tiempo extra del primer juego de la Final del Este de 2013 contra el Heat de Miami. Paul George había conseguido tres libres luego de que DwyaneWade le diera falta en intento de triple. George, la súperestrella en ciernes de los de Indianápolis los hunde todos, y la gente en Miami no tiene habla, les van a quitar la ventaja de casa y los Pacers son soberbios en su propia duela, solo si se suicida Indy pierde.


Quedan esos dos punto dos segundos para que Miami intente un milagro. Y el milagro ocurre. Shane Battier saca de línea a LeBron James, quiendeja a George y enfila hacia al aro como si fuera una dejada de práctica, indemne, inmaculado. Es una catástrofe para los pupilos del entrenador FrankVogel. Y por absurdo, parece un sketch de los Monty Python.

 La gente en la American Airlines Arena sonríe incrédula, porque esquivaron una bala, y el otro equipo parece no reparar en lo que acaba de ocurrir. “Qué bueno que fueron esos inexpertos Pacers,” parecen expresar esos gritos de júbilo en la arena de Miami.

 

Indiana pierde esa gran oportunidad de tomar el juego uno.


Es curiosa la escena, porque Indiana obligó en 2012-2013 al Heat a la contratación desesperada de Chris Andersen en la agencia libre para reforzar su cuadro alto. Fue algo natural después de dos partidos de campaña regular en que el cuadro de Indiana los hizo ver mal, en serio, ganándo les la batalla de los rebotes 89-61 y la de puntos en la pintura 76-64. Fue una llamada de atención, pues la defensiva de los de Indianápolis los había limitadoa 77 tantos, su mínimo total hasta ese entonces.


El campeón se tomó muy en serio a los Pacers e incluso medían su éxito futuro en función de si podrían con ellos en el tercer y último juego de la serie de campaña regular. Ya con Andersen, el equipo de James tuvolo que buscaba en ese último juego: ventaja en puntos en la pintura (28-24) y unmenor margen deficitario en tableros (28-33) y lo más importante, una preciosavictoria de 105-91, una que reforzó sus ánimos.


Pat Riley, el presidente del equipo, supo de inmediato que un duelo contra ellos no solo era inminente en postemporada, sino que seríaquizá el principal obstáculo para repetir como campeones, debido a que habían ganadofácil a los Spurs de San Antonio, y al momento Indy era el único equipo  que les había ganado dos juegos.


Es ya histórico que Miami comenzó su racha de 27 ganadosconsecutivos luego de caer ante Indiana por segunda vez, porque para ellos fuecomo la bofetada que los despertó. No solo la sabiduría popular, sino elsentido común, apuntaban a un duelo en postemporada entre estas dos franquicias,y por eso el coach Erik Spoelstra de el Heat se preparó para el enfrentamiento.


Porque se podía decir que Indiana era el único que tenía aun Roy Hibbert, (el mejor defensor de la zona pintada hasta a tres metros delaro) para poner frente a James. Pero esa jugada descrita al principio, eseerror mental, garrafal e imperdonable, que hubiera hecho que Gregg Popovichechara espumarajos por la boca o volteara la cabeza como niña poseída, es eltipo de errores mentales que han hecho que muchos consideren que Indiana aúnestá lejos de derrotar a Miami, que en toda la extensión de la palabra se salvóde milagro toda esa serie, hasta que en el juego siete de esas Finales del Estevolvieron a ser el equipo dominante que había conquistado el Larry O’Brien en2012.



¿Los nuevos chicos malos?


La liga difunde actualmente un promocional que también haríaque Michael Jordan quisiera salir del retiro para patear algunos traseros. Esese en que James le da la mano en pleno partido a George a mitad de la cancha.Es el despropósito total. Quizá el sueño de la NBA de que la competencia sea entre amigos quecompiten en la duela en un simulacro de combate, pero juegan golf fuera de ellay se dan palmaditas como ositos cariñositos, pero esa imagen no ayuda en nada aIndiana a establecer la necesaria acrimonia para emprenderla contra losbicampeones.


Es donde parece radicar el problema. La serie entre Pacers yel Heat promete ser una de las mejores este año, pero con George saludando a surival en medio de la duela de un juego de playoffs, no parece como si fuera unarivalidad en absoluto, no parece como si James y compañía fueran la enfermedadque Indiana tiene que extirpar para reinar. Y eso son.

  

En esta campaña Indiana es la mejor defensiva de toda la NBA, limita al contrario a 85.3puntos por juego (siete puntos menos que el segundo lugar), .389 de porcentajede tiros de campo y tienen ya el mejor inicio de su historia en 8-0 además deser al momento el único equipo invicto en toda la NBA.


Y es que desde la llegada del delantero David West alconjunto la campaña pasada, se veía que Indiana tenía ya algo muy especial, y estatemporada regresó Larry Bird a la presidencia, el hombre que llevó a su primerafinal a los Pacers en 2000.


Se notan similitudes con el poderoso equipo de los Pistonsde Detroit de la década pasada, que llegara a seis Finales de Conferenciaconsecutivas y a dos Finales de liga, ganando el título en 2004.


Esos Pistons estaban construidos alrededor de un fenómenodefensivo, Ben Wallace, tal como éstos de 2013 tienen sus pilares en Hibbert;mientras que George Hill vino en 2011-2012 a tomar el rol protagónico comomovedor luego de pasar tres años a la sombra de Tony Parker en San Antonio, suinstinto para hundir el triple en momentos clave se parece un poco al deChauncey Billups, el llamado “mister big shot” de esos recordados Pistons.


West podría pasar como una versión un tanto de descafeinada(por el menor número de faltas técnicas y trash-talking),que Rasheed Wallace, y Paul George es una versión 2.0 de Richard  “Rip” Hamilton.


Al igual que esos Pistons, a los Pacers les gusta utilizarel juego físico para dar una tunda a sus rivales. Esta versión tiene elpotencial de dominar el Este en los próximos años en los mismos términos que esosDetroit, ya tienen el talento, solo les falta ese deseo de obnubilar al rivalque tenían los chicos malos y que tanto ensalza al básquetbol clásico de laConferencia Este. Pero siguiendo la analogía, tienen que derrotar a Miami paracomenzar a fundar el imperio, como curiosamente los Pistons de aquel entonces nodespegaron sino hasta que derrotaron a Indiana en la final del Este de 2004.



A componer las fallas


Indiana accedió a pagar el último año del contrato de DannyGranger (14, millones 21 mil,788 dólares), su ex mejor anotador, que no jugómás que cinco partidos en 2012-2013 por una lesión en la rodilla izquierda quelo ha molestado todo su carrera. Por momentos parecía que fue una fortuna, queel coach Vogel no quería arriesgar la química que había logrado el equipo con Georgecomo cabecilla, y muy pocos anticipaban que Granger sería recontratado.


Parece una situación similar a la de los Grizzlies deMemphis de la campaña 2011-2012, que tenían a un absoluto titán de equipo y sulíder anotador de las siete anteriores campañas lesionado. Era una incógnitacómo se iba a adaptar Rudy Gay al equipo de Grizzlies, el resultado fue laruina de Memphis, que aunque llegó a la Final del Oeste 2012 sin Gay, en elsiguiente ciclo jamás pudo acomodar a Gay, y con un contrato oneroso, los deMemphis tuvieron que abstenerse de firmarlo y traspasarlo a Toronto a mitad dela campaña.


Indiana no quería que su equipo perdiera ese factor quepuede aportar Granger, que es un anotador natural. Tras cuatro juegos deprecampaña, Granger se lesionó y ha estado fuera los ocho juegos iniciales,aunque según reportes podría volver a entrenamientos de cinco contra cinco estasemana.


En su lugar, el escolta Lance Stephenson, que saltó al ruedodurante los playoffs de este año ha recibido el puesto titular y es una parteimportante del inicio de 8-0 de Indiana. Stephenson ha anotado 14.3 puntos porjuego y su aportación ha liberado un poco a Hibbert de su deber anotador, unode los problemas que tuvo el coach Vogel el ciclo pasado es cómo obtener aportaciónde su poste titular sin volverlo el centro de su ofensiva.


El cuadro alto los Pacers es el mejor de la NBA combinándosepara 58.8 puntos y 31.9 rebotes por juego. El fundamento de su defensiva es Hibbert,el mejor en bloqueos con 4.3 por encuentro. Los Pacers se han revelado comocontendiente una vez más en gran parte gracias a George (24.9 ppj), que no sóloserá fuerte nominado a titular del allstar, sino, a este ritmo, a Jugador Más Valioso de la liga, pues eso hasido los ocho primeros juegos.


Con George, Indiana tiene a un anotador de uno contra uno,además de un delantero tirador que puede repartir el juego, utilizar pantallaspara desmarcarse y soltar sus bombas de tres puntos que hunde con porcentaje de.404.


Cuando vuelva Granger, éste tendrá que venir irremediablementedesde la banca debido a la gran química existente entre el equipo titular, quepromedia 94.9 por juego y son el mejor de la asociación. Indiana adquirió en elperiodo entre campañas a C.J. Watson, importante segundo movedor para elsegundo equipo y al delantero Luis Scola para crear juego de poste bajo aúncuando West y Hibbert van a la banca a descansar.


Indiana todavía tiene el problema de la anotación, en 94.9puntos por juego son el registro 23, pero cuando se les cierra el aro, −como enaños anteriores−, simplemente no encuentran la brújula. Un Granger sano podríaser una gran solución para nutrir un grupo de reservas que es el decimoquintode la NBA con22.5 tantos por juego.


Indiana practica lo que en círculos de coaches se conocecomo básquetbol smash mouth, oaplasta bocas, basado en la fisicalidad y en la fortaleza defensiva. Pero unode sus gendarmes de esa práctica, Tyler Hansbrough, partió a Toronto.Hansbrough es un elemento para hacer las tareas sucias que Indiana no tiene eneste momento, y que le hará falta más adelante.



Indy ha demostrado en ese gran comienzo que es capaz depracticar la mejor defensa de la NBA, pero la temporada es muy larga y tendrán que lograrmucha consistencia para evitar ver a Miami antes de la Final de Conferencia, elregreso de Granger puede ayudar si logran adaptarlo a ser un colaborador enlugar de la estrella que fue, pero no se sabrá hasta que éste se adapte como lasegunda o tercera fuerza anotadora de un equipo del que ya no es el poster boy, ese papel ahora es de George.


Con todos sus elementos, Indiana podría estar hablando de pelearsu primer título de liga muy en serio y volver a las Finales de la NBA, algoque no ha hecho desde 2000. Pero si sus lapsusbrutus vuelven aparecer en el camino como en aquel olvidable primer juegocontra Miami, tendrán que pensar urgentemente en… un psiquiatra.