Warriors, por el logro para los fans

Solo una victoria le falta a Golden State para conseguir 73 triunfos en una temporada y establecer un dominio que nunca se había visto

Stephen Curry, ante sus fans, ídolo de Golden State
Stephen Curry, ante sus fans, ídolo de Golden State (Reuters)

Ciudad de México

No es extraño que los otros 29 equipos quieran imitar de plano o tomar un poco de la fórmula para el triunfo de los Warriors de Golden State, y cuando este miércoles intenten llegar a 73 victorias y superar la marca de más victorias en una campaña regular que pertenece a los Bulls de Chicago del ciclo 1995-96, lo harán teniendo en cuenta a los fans del basquetbol.

Tampoco es ocioso que la Oracle Arena sea la arena más ruidosa de la NBA, fans acostumbrados a ver un estilo de juego vertiginoso y por años se vieron condenados por el resto de aficionados NBA como un equipo que privilegia el espectáculo a ganar, un conjunto que era hermoso de ver, pero que caía como peso muerto a la hora de la verdad.

La NBA es una liga en que ante la mínima oportunidad, los entrenadores descansan a sus titulares o estrellas dándoles pausa rumbo a los playoffs. La identidad de los Dubs, es lo contrario, es salir en todos los juegos posibles y darle al fan que pagó su boleto uno de los espectáculos más vistosos que ha visto la Liga en toda su historia.

Y materia de análisis no solo de aficionados conocedores, sino de analistas, estudiosos y entrenadores, que no habían visto algo tan revolucionario y espectacular a la vez, desde el Show Time de los Lakers de Los Ángeles en los ochenta.

El coach de los Spurs de San Antonio, Gregg Popovich, ya ha declarado su reverencia a lo que ha construido su discípulo, Steve Kerr (en realidad Kerr recibió a un equipo armado por el anterior coach, hoy analista de ESPN, Mark Jackson) en Golden State y ha dedicado todo este año a tratar de descifrar la fórmula, un sistema que sería imposible de llevar a cabo con tal contundencia por otro equipo que no tenga ese elenco de jugadores, demasiado especializados en un nicho; y esas múltiples especializaciones crean un todo difícil de explicar.

Podría decirse que en más de un nivel es simbólico el que los Warriors tengan que hundir a los Grizzlies para coronarse como el mejor récord de la historia. Aunque estos Memphis están severamente aquejados por lesiones, durante varios años, Golden State ha representado el juego futurista (que en realidad es un regreso al fundamento del juego sin reunión y dibujado de jugadas) y los Grizzlies son el equipo old school que se resiste a morir y dejar la forma del basquetbol de antaño.

Los Grizzlies no tienen a su centro de élite Marc Gasol, que finalizó su campaña hace meses debido a una lesión en la planta del pie. Tampoco contarán con Mike Conley, su más que talentoso movedor de pelota y por eso el camino de los Warriors podría ser más fácil esta noche en su duela.

Solo le falta un paso más a Golden State para continuar su dominio sin precedente sobre una Liga que cada partido estará más cerca de descifrarlos y luego adaptar todas sus enseñanzas en sus propios proyectos.

Por eso los Warriors son históricos ya, porque devolverle la idea de entretenimiento y quitarle lo solemne a un deporte es una hazaña por la que se han ganado legiones de seguidores, pero también fieros detractores.

Lejos del debate de qué equipo es mejor, si los Bulls de Jordan, o los Warriors de Curry, una victoria más eclipsaría el logro anterior y dejaría asentados los cimientos de una dinastía en ciernes, una de las más impactantes de la historia del deporte profesional.