Su origen, en la duela

Pedro David Meza, el armador titular de la selección mexicana, tiene padres que también fueron jugadores de basquetbol a nivel profesional y desde pequeño tomó el balón para forjar una carrera que lo llevó al Mundial en España este año

Pedro David Meza, integrante de la selección mexicana de basquetbol
Pedro David Meza, integrante de la selección mexicana de basquetbol (Especial )

Ciudad de México

Pedro David Meza ha tomado un rol protagónico en la selección mexicana, después

de conquistar la plata en los Juegos Panamericanos 2011 y el oro en el FIBA Américas 2013 con un papel más discreto, el armador se convirtió en titular en el Centrobasket 2014, donde el cuadro nacional se quedó también con el primer lugar.

Su aporte en el equipo nacional ha crecido e incluso fue uno de los representantes de la escuadra en el abanderamiento del presidente Enrique Peña Nieto antes del viaje al Mundial de España. El Pery se vislumbra como el movedor titular del equipo de Sergio Valdeolmillos y con ello cumplirá uno de los sueños de sus padres, Pedro Meza y Aurora Rogel.

El origen del número 11 de la selección mexicana está precisamente en las duelas. Sus dos padres jugaron basquetbol a nivel profesional y se conocieron en la Ciudad de México cuando ambos integraban el equipo Telepar, en las categorías varonil y femenil; después volvieron a Culiacán, Sinaloa, la casa del papá, donde nació el seleccionado nacional.

Pedro David es el segundo hijo de este matrimonio basquetbolero. El mayor, Jonathan, también jugó, e incluso llegó a ser entrenador de su hermano, mientras que Tania Aurora y Gloria Elena, tampoco se alejan de él.

"Siempre ha sido muy inquieto y desde pequeño todo el tiempo estaba con la pelota, porque como su papá juega basquetbol, siempre ha habido balones en la casa, desde chiquito, él lo agarraba y lo aprendió a botar muy bien", relata Aurora.

"Se quedaba tirando en la parte de atrás de la casa y no soltaba la pelota, al final se hizo muy disciplinado. La primera vez que hicimos un equipo nos ganaron como 60-4, porque teníamos que presentar un cuadro infantil, además del universitario y lo hice con él y sus amigos; se enojaba cuando perdíamos", completa Pedro.

Si en el Centrobasket, el movedor puertorriqueño de Minnesota en la NBA, José Juan Barea se desesperaba por la marcación intensa del armador del cuadro azteca, el origen está en esos primeros partidos de Pery.

"Traía el basquetbol en la sangre, siempre quería el balón y recuerdo que cuando empezó a jugar en las categorías infantiles lo trataban de marcar demasiado; el otro coach sabía que era bueno y le mandaba jugadores, Pedro me decía: 'papá ¿qué pasa? No me dejan', pues también responde era lo que le contestaba".

DE CULIACÁN A GRAN CANARIA

La parte inicial de la trayectoria del movedor de la selección ocurrió en Culiacán, donde jugó desde los equipos infantiles, hasta la preparatoria.

"Agarró el balón desde muy pequeño, me lo llevaba a los partidos y estaba en la cancha antes de los juegos, empezó a jugar a los seis, ya de forma competitiva en el Colegio Chapultepec, de ahí empezó a sobresalir en un Torneo de los Barrios, luego fue a la Olimpiada Infantil, a la Juvenil, a los Estatales; en la selección nacional estuvo en la juvenil, incluso fue a un torneo FIBA en Brasil y a torneos de desarrollo de la NBA", cuenta Meza padre.

Después fue a la preparatoria al Arizona Western College, regresó a México a Monterrey, Nuevo León y luego fue a estudiar la carrera de Mercadotecnia a Guadalajara, Jalisco, donde tomo la decisión de dedicarse al basquetbol al cien por ciento.

"Estando todavía en la Universidad me dijo 'mamá, quiero jugar el Cibacopa, creo que ya voy a dejar la escuela' y le respondí '¿cómo que loe vas a dejar?', pero me prometió que después terminaría y como lo empezaron a llamar a la selección, pues ya sólo me quedo decirle 'adelante pues'", cuanta Aurora.

Su salto al profesionalismo se dio a los 18 años cuando fue a los Halcones de Xalapa, equipo en el que aún milita y donde fue campeón de Liga teniendo como compañeros, entre otros, a Gustavo Ayón y Lorenzo Mata, con quienes coincide en la selección.

Su llegada al equipo mexicano fue prematura, apenas a los 16 años recibió su primer llamado, con lo que lleva ya 12 esperando por esta oportunidad de jugar un Mundial.

"En la mayor jugó desde los 16 años, Horacio Llamas le cortó el cabello en su debut, hubo comentarios de competencia y decían que era el niño de México, por que estaba muy jovencito y ya jugaba con los mayores, se podía decir que es el más veterano de este equipo", cuanta su mamá.

Aunque ambos padres brillaron e sus carreras como jugadores profesionales y comenzaron así su historia de amor, celebran los éxitos de Pery y su participación en el Mundial a partir de este sábado. Algo que ya no pudo disfrutar su papá, quien se integró a la selección nacional poco después de aquel 1974 en el que el himno nacional sonó por última vez en un torneo de este tipo.

"Disfrutamos mucho de esta etapa, se está hablando más de basquetbol, gracias a lo que han conseguido, ahora hay una fiebre por este deporte y ojalá que siga esta generación, que haya continuidad. Admiramos a todos y estamos orgullosos que forme parte de esto, que nos dé nuestro lugar y que esté pendiente de nosotros, es una felicidad tremenda verlo. Me pongo nervioso, pero es emocionante compartir con él lo que hace, salió mejor el alumno que el maestro, como siempre".