Kovacevic, la basquetbolista amputada que hoy es ejemplo

El 7 de septiembre de 2013 el autobús que trasladaba al equipo para disputar un partido de pretemporada sufrió un accidente en la ruta, en el que murieron el entrenador Fuzi Akos y el director deportivo Peter Tapodi.

BERLGRADO, Serbia

"Terminé mi primer entrenamiento con el equipo, apenas un año y medio después del accidente". La jugadora de baloncesto serbia Natasa Kovacevic publicó ese mensaje el 11 de febrero en su cuenta de twitter. Parece no tener nada de llamativo, salvo que tras el accidente que menciona le tuvieron que amputar su pierna izquierda.

A los 19 años, Kovacevic era una gran promesa del baloncesto serbio, con pasado en todas las selecciones juveniles de su país y con un futuro prometedor en el UNI Gyor, equipo tradicional húngaro con el que había firmado su primer contrato profesional.

Sin embargo, el 7 de septiembre de 2013, el destino cambiaría para siempre la vida de Natasa. El autobús que trasladaba al equipo para disputar un partido de pretemporada sufrió un accidente en la ruta, en el que murieron el entrenador Fuzi Akos y el director deportivo Peter Tapodi.

Ayudada por su compañera Milica Ivanovic, Kovacevic pudo salir del autobús y ser trasladada a un hospital. Sin embargo, los médicos que la atendieron no tuvieron otra opción que amputarle la pierna izquierda por debajo de la rodilla. Su carrera parecía llegar a su fin, casi sin haber comenzado.

Sus íntimos dicen que no lloró tras el accidente. "No te preocupes. La vida es así", le escribió en un mensaje a uno de sus entrenadores horas después. A la semana publicó en su facebook una foto postrada en la cama del hospital, con una enorme sonrisa.

Toda Serbia se conmovió con su historia. Incluso, los jugadores de la selección masculina, encabezada por el astro Milos Teodosic, le dedicaron el triunfo ante Letonia durante el Europeo de baloncesto que se disputaba en Eslovenia.

Lejos de caerse, Kovacevic mostró una entereza enorme. A un año y medio del accidente estudia en dos escuelas, dirige una fundación con el objetivo de proteger, desarrollar y promover jóvenes atletas y, sobre todo, está intentando regresar a jugar al baloncesto.

"Me hubiera gustado haber encontrado algo de sabiduría para compartir con la gente y ayudarles a encontrarse a sí mismos cuando se enfrentan a un reto importante. Pero eso no existe", comentó a dpa Kovacevic.

"Tuve que entender nada había cambiado para mí. A veces perseguimos la felicidad con tanta insistencia qué nos olvidamos de parar, tomar un respiro y disfrutar del valor de cada momento", añadió Natasa, que el año pasado fue nombrada embajadora del deporte para la juventud por FIBA Europa, el organismo continental de la Federación Internacional de Baloncesto.

El 7 de marzo, en vísperas del día internacional de la mujer, está anunciada para la gala anual "Campeonas del Corazón" en Angers, Francia, junto a actuales jugadoras de la Liga francesa y viejas glorias del baloncesto galo.

Acostumbrada a un duro entrenamiento desde la infancia, Kovacevic primero definió nuevas metas y luego canalizó toda su energía para recuperar los movimientos. "Todavía me estoy acostumbrando a esto, estoy satisfecha con el progreso paulatino. Voy a practicar con una sonrisa, me hago bromas a mí misma y puedo decir con total franqueza que me gusta lo que pasa", dijo Kovacevic.

Con una pierna ortopédica, su objetivo es volver a jugar entre las profesionales. Mientras tanto, en junio, durante el Europeo femenino de Budapest, tiene previsto participar en el Juego de las Leyendas.

Se trata de disfrutar del deporte que ama, no demostrar nada ni enviar un mensaje: "Cuando estaba en la cama del hospital, lanzaba a un aro de baloncesto improvisado. Simplemente me encanta, es una parte de mí".

Si bien el baloncesto es un deporte en el que es necesario correr, Natasa asegura que "se juega con la cabeza y con el corazón". "Es la parte más importante", añadió.

Kovacevic tiene una mirada filosófica sobre el desafío al que se enfrentó y al que aún se enfrenta. "No hemos sido creados iguales. Algunos deben luchar más que otros. El objetivo de la lucha es que te hace más fuerte", aseguró la jugadora, que está próxima a cumplir 21 años. "A veces la vida te cierra una puerta en la cara, pero deja una ventana abierta", agregó.

Mientras se recuperaba, la ex jugadora de la selección juvenil serbia descubrió que su voluntad de luchar puede inspirar a otros. "Lo sentí cuando una madre se me acercó para que hablara con su hija, que perdió una pierna por un cáncer", recordó.

Tras consultar con su entrenador en el Estrella Roja de Belgrado, Luciano Capicchioni, Kovacevic lanzó una fundación, con el apoyo del club y con el objetivo de ayudar a los jóvenes deportistas en una zona con carencias en materia de infraestructura.

Cuando se le preguntó cómo se ve a sí misma dentro de una década, Natasa no duda: espera seguir ligada al baloncesto. Sus ojos están puestos en una pasantía de postgrado con la organización FIBA Europa. Claro que la vida ya se ha encargado de demostrarle que sus planes no siempre se cumplen como los tenía previstos.

Mientras tanto, disfruta de estudiar, de su cargo de embajadora de FIBA Europa para la juventud, de ayudar a otros deportistas con necesidades y, en especial, de jugar al baloncesto, con el corazón y con la cabeza.