Warriors, una máquina imparable e histórica

Con 24 puntos de Stephen Curry, los Warriors de Golden State llegaron a marca de 16-0 para imponer récord al mejor inicio en toda la historia

Stephen Curry durante el duelo ante los Lakers
Stephen Curry durante el duelo ante los Lakers (AP)

Oakland, California

Los Lakers pelearon como los equipos antes que ellos, pero jamás encontraron la respuesta a cómo detener el movimiento de balón de su rival. Los Warriors de Golden State se convirtieron en el primer equipo de la historia en iniciar una campaña con marca de 16-0, mientras derrotaban a los Lakers de Los Ángeles 111-77 para conseguir además su triunfo 28 en fila en su Oracle Arena.

Con el triunfo, los Warriors rompen el empate que sostenían con los Rockets de Houston de la campaña 1992-1993 y los Capitols de Washington de 1947-48 para el mejor inicio de una campaña.

Stephen Curry, el MVP y líder anotador de la NBA, anotó 24 puntos, Draymond Green aportó 18, con siete rebotes y cinco asistencias y los Campeones defensores de la Liga consiguieron 12 de 35 triples en una noche en donde la expectativa y emoción de los aficionados se asimilaba al ambiente de los playoffs.

A los Lakers, el segundo peor registro de la NBA, solo detrás de los Sixers de Filadelfia, les tocó la asignación más difícil de todo el año y lo intentaron, pero los Warriors tenían otros planes.

"Los que van a morir te saludan", parecían decir los rostros de los jugadores de los Lakers al emocionado estadio más ruidoso de la NBA y tras un inicio de 30-11 en el primer cuarto no parecía haber duda de que un destino adverso les esperaba a los angelinos. Kobe Bryant, la esperanza de los Lakers de que hubiera un milagro que frenara a la maquina que son los Warriors había hecho su mejor intento, anotando un punto en ocho minutos antes de llevar sus huesos de 39 años a la banca.

Los aficionados en la Oracle Arena comenzaban sus cantos estilo estadio de futbol mientras Curry y compañía anotaban siete triples en el primer parcial. Los Lakers mejoraron en durante el juego, pero los Warriors sentían la obligación de dar un nocaut al intruso de su fiesta y aunque llegaban a ser 20 puntos, los semblantes de Curry, Klay Thompson, Harrison Barnes y Andrew Bogut lucían inconformes, querían ganar y dar un espectáculo y sepultar sin ritos de por medio a su rival.

La diferencia a la mitad fue de 16, tras el tercer cuarto XX y al finalizar el partido XXX, en una noche en que el equipo que consiguió su primer título en 40 años apenas en junio pasado, e inauguró esta temporada con la declaratoria de guerra más despiadada al resto de la NBA, tuvo su noche soñada con su gente.