No hay quién detenga al Heat

Miami enfrenta hoy por la noche a los Nets con la posibilidad de sacar ventaja de tres juegos y lo hace mostrando al equipo más efectivo de su historia


 LeBron James, Chris Andersen y  Shane Battier, jugadores de Miami
LeBron James, Chris Andersen y Shane Battier, jugadores de Miami (Reuters )

Ciudad de México

El Heat de Miami pudo haber tenido la peor campaña desde la reunión del Big Three, pero en estos playoffs han tenido el mejor inicio en el mismo lapso. Desde su primer juego de visitante (el tercer encuentro de la primera ronda), Miami está ya en un nivel que no pudieron lograr en toda la temporada regular.

Todo el ciclo 2013-2014 fueron el peor registro en una estadística tan fundamental como los rebotes, la anomalía es que en sus últimos seis partidos siguen en último lugar de los 16 que accedieron a la disputa por el Larry O'Brien, pero su defensiva obligó a los Bobcats, que ostentaban la cuarta mejor defensiva del torneo a recibir 101.8 tantos por partido y el resultado fue la barrida en cuatro partidos.

Es la mejor defensiva de los playoffs permitiendo 89.3 y lo escalofriante: la quinta ofensiva de los equipos que quedan con vida.

Quizás más interesante que una esperada blanqueada por parte del bicampeón sea la forma en que adaptaron su estilo para resistir el juego de poste bajo de Al Jefferson. Parecía una suerte de simulacro para cuando llegue esa esperada serie de Finales del Este ante los Pacers, enfrentamiento que lleva cocinándose desde el comienzo de la temporada y que si todo sigue así se dará la próxima semana.

Parece como si Miami no haya reparado aún en lo complicado de la empresa que intentarán acometer en breve. En toda la historia de la NBA, sólo los Celtics de Boston que hilaron ocho campañas como campeones llegaron a una cuarta final consecutiva y la ganaron. El Heat, que hoy enfrenta el primero de dos partidos en el Barclays Center de Brooklyn y lidera 2-0, está en vías de llegar a la final de conferencia invicto.

Lo que busca este monarca es conseguir su tercer título en fila para pertenecer a un selecto club de cinco equipos históricos, y en estos momentos lucen mejor que en la primera temporada de LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh en coalición para traer siete títulos a South Beach; si este es el último año del trío de los de la Florida, está consolidando al Heat como el equipo más dominante desde el de los Lakers de Los Ángeles de la temporada 2001, que finalizó en el segundo de tres títulos seriados para los angelinos.

A pesar de que los Nets fueron la única franquicia en ganarle cuatro partidos a Miami, en postemporada ya colocaron a los Nets en un brete histórico. Según el Elias Sports Bureau, sólo 2 equipos de un total de 44 se han levantado de un déficit de 2-0 desde que se estableció el formato a ganar cuatro de siete.

Aprende y adapta

El Heat es sin duda el equipo que posee más talento en toda la liga, para muchos es una llamada de atención sobre el riesgo que existe en dejar que un plantel se arme de esa manera en lugar de optar por restricciones para distribuir más equitativamente el talento. Y la prueba máxima de ese dominio es su nivel en el cuarto año del experimento.

Tranquilamente Miami ha encontrado poco a poco su ritmo y ha sabido recuperarse de la pérdida de Mike Miller, elemento que fue importante para ayudarles el año pasado. Sin anunciar siquiera, el coach Erik Spoelstra sacó de las profundidades de la banca a James Jones, tan solo uno de sus efectivos tiradores de tres puntos. Jones ha anotado 7 de 17 en triples en esta postemporada luego de jugar solo en 20 partidos en la temporada regular.

La cantidad de "planes B" que tiene Miami es lo que los hace verdaderamente únicos, ya que si Jones no está en su noche puede echar mano de Rashard Lewis, que calladamente es el octavo tirador con más encestes de tres en toda la historia y ese poder se une en una mancuerna con Ray Allen, el máximo encestador desde la larga distancia con 2,973 dagas de tres en su haber y contando.

Allen simplemente ha pasado por encima de sus ex compañeros de los Celtics de Boston en la serie contra Brooklyn, que ahora amenaza con irse por limpia. Allen anotó 10 de sus 13 tantos en el tercer cuarto el jueves mientras ayudaba al Heat a obtener separación definitiva en el Juego 2.

Calladamente y hábilmente, Spoelstra tiene el poder letal de los Sonics de Seattle de la campaña 2002-2007 solo para suplir a su cuadro de tres súper estrellas. Lo que debe hacer temblar al resto de la liga es que muchas veces los jugadores más valiosos no son ni James, Wade o Bosh.

En ocasiones ha sido Mario Chalmers, con esa capacidad para vender faltas inexistentes a los árbitros, con esas pantallas (la lesión de Gustavo Ayón se debe en gran parte a cómo Chalmers echa el hombro ante una pantalla para castigar al rival); con Norris Cole como un movedor que muy pronto podría exigir un puesto en otro equipo como titular, un defensivo aguerrido sobre el porta balón además de un certero guardia que sabe cuándo tirar el triple y cuando mejor entrar hacia el aro.

En el inicio de la serie contra Brooklyn, Spoelstra tiró otro de esos movimientos inesperados al sacar de la banca a Shane Battier para colocarlo en el equipo titular, con el fin de limitar el daño que puede hacerles los Nets, que al jugar con Paul Pierce como cuatro, permitiéndoles tener a tres guardias en la alineación, con todo el equipo capaz de jugar al poste.

La maniobra sacó de su zona de confort a Shaun Livingston.

En unos años, y si Spoelstra logra conseguir ese ansiado tercer campeonato, será en gran parte gracias a los ajustes que ha realizado en esta campaña y muchos evaluarán su legado como entrenador seguramente en función de esta temporada.

Ya Miami está en el terreno de los equipos más ganadores, aquellos que encuentran la forma de sortear la adversidad para prevalecer, y que hacen que cada elemento que entra a la duela a jugar contribuya y se convierta en pieza importante. La forma en que el staff técnico de Miami ha podido adaptar el juego de Chris Andersen es otra gran lección de adaptación.

Andersen jamás va al poste para pedir el balón, hace pantallas altas y corta hacia el aro, y se ha beneficiado enormemente de la atracción de dobles marcas de Wade y James cuando éstos cortan hacia el tablero.

En la serie contra Brooklyn Andersen ha crecido su papel al convertirse en un gendarme del aro listo para bloquear desde el lado ciego.


Y la puntilla...

Pero el colmo del arsenal que ostenta Miami está en Chris Bosh. Durante los tres años anteriores Bosh, el hombre que lloró cual nenuco que echa sus babitas en el primer año porque no le pasaban el balón (ay pobrecito...), y que muchas veces tuvo que defenderse por medio de youtube para resaltar su valía (patético), es quizá la razón más importante por la que Miami luce listo para otro título, y de hecho para ser favorito el próximo año si Pat Riley y Spoelstra mantienen al equipo junto.

Bosh además de haber hecho crecer un juego de media distancia, ahora ya no teme dar ese primer paso y llevarla al aro, y la forma en que es capaz de comenzar su ofensiva desde atrás del arco de tres es el mayor rompe cabezas que enfrentará cualquiera que tenga la desgracia de enfrentarlos.

Bosh anotó 74 de 208 en triples este año, y en playoffs ya lleva 11 de 21, y su confianza crece con los días. Llevando tal armada, hay ocasiones en que la simple banca sostiene al equipo mientras James o Wade descansan y se convierten en el equipo de porristas más caro de la historia.

Miami solo tiene de dos sopas en el desenlace de este año: o termina como una nueva dinastía al alzar el tercer título, o se enfrenta a las dudas irremediables luego de desperdiciar su mejor oportunidad, pues el equipo que tienen es el más versátil de todos los que han ensamblado alrededor de su tripleta de estrellas.