Por qué los Nets le pueden pegar a Miami

Te presentamos un análisis sobre el inicio de la NBA





Ahora con Garnett y Pierce en Brooklyn ese uppercut de James atiza más el encono de los ex Celtics contra LeBron. El cuatro veces Jugador Más Valioso, cree que después de vencerlos podrá ir a estrechar sus manos, pero éstos dos creen que es mejor si LeBron no volviera a ganar nunca y guardara sus saludos para quien le importen.

Son dos mentalidades opuestas en rumbo de colisión, incluso de dos épocas distintas de la NBA, y por ello los tres duelos que disputarán los Nets y el Heat este año son momentos obligados de la temporada 2013-2014.

James, con esa mentalidad de amigo de todo el mundo fuera de la cancha, perdió por completo el sentido del rencor de Garnett, quien por más que trata de recordar el número de teléfono de Allen no se acuerda; o de Pierce, que no tiene más intención en sus años otoñales en la liga que ser la piedrita en el zapato de Miami y hacer que el Heat vuelva a llorar en el locker room como cuando no podían ganar a comienzos de la primera temporada del Big Three de Miami.

No es que Ray se haya ido, es que Ray se unió a Miami, pecado capital. Miami es el diablo para Garnett y Pierce, por todo lo que representa para dos futuros integrantes del Hall of Fame con el estilo de la vieja escuela y la era de LeBron en que los jugadores de distintos equipos salen juntos a tomar un trago.

Y el que se hayan unido a los Nets, y no a los Clippers en Los Ángeles, debería darle una pista al número seis de Miami de la ira deportiva que ahora le profesan en Brooklyn, (equipo que jugó los dos juegos de pretemporada como si fuera un mandato divino aplastar a el Heat, y ganó los dos, incluyendo uno en Miami, y festejaron como si fuera un preludio de horribles y satisfactorias cosas que les gustaría hacerle a los de la Florida).

Basquetbol NBA (Especial)

CIUDAD DE MÉXICO

Es un año en que LeBron James se acerca a la trascendencia de inmortal. Por ello nada haría más feliz a Kevin Garnett y a los Nets de Brooklyn que hacer que los sueños de LeBron no se cumplan. Existe un momento curioso muy reciente, es James lanzando el puño cerrado por debajo de la mesa cuando se refería a que gente como Garnett y Paul Pierce arremetieron durísimo contra Ray Allen, por haberse unido a Miami hace un año.

"Hay un par de tipos que básicamente cagaron a Ray por dejarlos y ahora ellos se están yendo." Documentó la agencia AP durante la pretemporada.

Ahora con Garnett y Pierce en Brooklyn ese uppercut de James atiza más el encono de los ex Celtics contra LeBron. El cuatro veces Jugador Más Valioso, cree que después de vencerlos podrá ir a estrechar sus manos, pero éstos dos creen que es mejor si LeBron no volviera a ganar nunca y guardara sus saludos para quien le importen.

Son dos mentalidades opuestas en rumbo de colisión, incluso de dos épocas distintas de la NBA, y por ello los tres duelos que disputarán los Nets y el Heat este año son momentos obligados de la temporada 2013-2014.

James, con esa mentalidad de amigo de todo el mundo fuera de la cancha, perdió por completo el sentido del rencor de Garnett, quien por más que trata de recordar el número de teléfono de Allen no se acuerda; o de Pierce, que no tiene más intención en sus años otoñales en la liga que ser la piedrita en el zapato de Miami y hacer que el Heat vuelva a llorar en el locker room como cuando no podían ganar a comienzos de la primera temporada del Big Three de Miami.

No es que Ray se haya ido, es que Ray se unió a Miami, pecado capital. Miami es el diablo para Garnett y Pierce, por todo lo que representa para dos futuros integrantes del Hall of Fame con el estilo de la vieja escuela y la era de LeBron en que los jugadores de distintos equipos salen juntos a tomar un trago.

Y el que se hayan unido a los Nets, y no a los Clippers en Los Ángeles, debería darle una pista al número seis de Miami de la ira deportiva que ahora le profesan en Brooklyn, (equipo que jugó los dos juegos de pretemporada como si fuera un mandato divino aplastar a el Heat, y ganó los dos, incluyendo uno en Miami, y festejaron como si fuera un preludio de horribles y satisfactorias cosas que les gustaría hacerle a los de la Florida).

Armados y peligrosos

Los Nets o llamados Neyts, por la influencia rusa del dueño, el magnate Mikhail Prokhorov, son la nómina más cara de la NBA, pero no parece uno de esos experimentos zopencos de juntar talentos que no se complementan, es un cuadro estudiado para ser exitoso.

En el equipo titular, como movedor uno de los mejores point guards de la NBA, Deron Williams, un combo guard que será el centro de la ofensiva, como en todo equipo que dirige un ex movedor de pelota.

Como escolta el versátil anotador Joe Johnson, menospreciado por muchos, pero Johnson puede llevar al poste bajo a guardias de menor estatura y conseguir tiros en último segundo, si está conectado con el flujo ofensivo Johnson es una súper estrella menospreciada.

De delantero bajo, Paul Pierce, uno de los mejores anotadores que ha conocido la liga en la posición. Pierce nunca ha sido el más habilidoso ni atlético, pero su coeficiente para el juego es muy elevado y si no anota juega a la defensa y puede repartir juego como point forward, además de ser una probada amenaza desde la línea de tres.

Si Brook López goza de salud, Kevin Garnett puede volver a su posición natural de delantero de poder y su juego no ha variado en sus años de veterano, continúa siendo uno de los estilos de media distancia más mortíferos de la liga. El fuerte de Garnett no obstante es el costado defensivo, donde su bolsa de trucos para incrementar la concentración de su conjunto incluye verlo defender al movedor del equipo contrario, o golpearse el pecho con pasión insana.

El centro será López, el all star de 2013 que no ha podido desarrollar un tiro de media y hundirlo consistentemente, pero cuyo ataque desde el poste bajo y defensa a los tres metros lo convierte en un baluarte en ambos costados cuando está al cien por ciento de salud.

Banca

La banca tiene a Jason Terry, letal anotador y experto en venir del banquillo, mientras que Andrei Kirilenko es uno de los pocos jugadores capaces de desempeñarse en cinco posiciones y defenderlas. Además de Reggie Evans uno de los delanteros más físicos y trabajadores que es la adoración de cualquier coach. Shaun Livingston tiene la estatura y el ingenio para ser el segundo movedor y

además ser opción anotadora, que es lo que más necesitará Brooklyn cuando sus titulares vayan a descansar. Es un equipo creado para ganar este año, punto.

Su gran boleto

Traer a Garnett es lo mejor que le pudo pasar a los Nets, pues el llamado Big Ticket, es un maestro en los intangibles. Cuando llegó a Boston previo a 2007, pidió el número cinco en el jersey, porque era su manera de demostrar que la filosofía del equipo sería el juego de conjunto en el que el tiro lo haría el hombre libre, no la estrella del equipo, una idea que en una cultura estadunidense que premia el individualismo, resultó sorpresiva y así se reflejó ese ciclo.

Luego visitó a todos los jugadores, los invitó a su casa, salió con ellos a divertirse y los reunió para hablar de que el objetivo era el título y nada menos. Garnett parece uno de esos predicadores que si eligiera llevar a sus conversos a un suicidio ritual lo conseguiría. Por suerte no tiene ninguna de esas intenciones.

Es recordado el viaje a París de los Celtics, en que los jugadores se convirtieron en una familia alternativa y Garnett creó una especie de lenguaje interno entre todos los jugadores, el llamado ubuntu, que es una serie de normas y reglas basadas en la convivencia y en la confianza entre individuos, tal enfoque convirtió a los Celtics en el mejor registro del Este y dieron cuenta de los Lakers de Los Ángeles en seis juegos para conquistar el título 17 de Boston.

El evento no pasó desapercibido por el resto de la liga, los Heat de Miami se formaron inspirados por ese equipo de Boston, y la idea "gana ahora, lamenta después", Miami subió la apuesta e hizo su equipo no de estrellas, sino con tres súper estrellas y ahora tocan la puerta de un trío de títulos consecutivos, algo no conseguido desde los Lakers de 2000-2002.

A ganar ahora

Estos Nets han comenzado su camino como potencia en forma similar a esos Celtics de 2007. Al pasar a los Nets, Garnett botó una cláusula de su contrato que impedía que lo cambiaran, y exigió que en el trato los de Nueva York no incluyeran a Reggie Evans, un delantero de poder que es conocido por hacer el trabajo sucio en la pintura y por conseguir los rebotes ofensivos que tenían la menor posibilidad de conseguirse.

Además con Garnett los Nets parecen obviar la química que tarda años en formarse, como cuando un novato que ni siquiera podría quedarse en el equipo, mete un triple y Williams, el movedor estrella, hace unas lagartijas para festejar la jugada, o todos permanecen de pie festejando en un entusiasmo que parece de deporte universitario.

No parece tan artificial como cuando LeBron le tomaba fotos invisibles a los Cavs de Cleveland y al año siguiente terminó huyendo de Cleveland, parece como un equipo que viene a brutalizar al rival, y a festejarlo, un viso de otros tiempos NBA de ríspida pero memorable competencia.

Todo eso parece reflejar una unión y compañerismo que en la NBA es vital para un campeón: crear lazos, no es ocioso que Pat Riley les da charlas motivacionales a el Heat, los concentra en campamentos con disciplina militar o invita oradores y deportistas para fomentar su confianza, y los manda de viaje a las Bahamas.

Muchos escépticos dejan de lado que los Nets puedan ganar su primer título con Jason Kidd en su primer año como entrenador (y hace un año Kidd seguía siendo un jugador muy competente y como entrenador parece un jugador que aún no gana el respeto de un coach, que hasta se ve extraño de traje y habla como jugador), pero los Celtics de 2008 ganaron un título sin tener un movedor de elite (Rajon Rondo aún no descollaba en esa forma) y Kendrick Perkins era su centro titular cuando Perkins era un nombre desconocido.

Los añadidos de unos hambrientos Garnett, Pierce y Terry (quien ayudó a estropearle a Miami el título en 2011), deben tomarse en cuenta independientemente de su edad, son tres anti Heats dispuestos a todo para evitar que Miami gane, tienen talento y motivación para conseguirlo y nada los haría más plenos que aplastar el tercer dedo que LeBron quiere adornar con una joya.