Legados en flujo

¿Cómo apreciaremos a LeBron James y Tim Duncan después de las Finales? 

LeBron James, del Heat de Miami, contra Tim Duncan (Spurs de San Antonio)
LeBron James, del Heat de Miami, contra Tim Duncan (Spurs de San Antonio) (Reuters)

Ciudad de México

El marco del foco de atención que generan las Finales de la mejor liga de baquetbol del mundo permite sacar a la luz un sinnúmero de historias interesantes para discutir. Esta final no sólo no es la excepción, sino que no recuerdo una con tantas vertientes en este aspecto.

Después de una de las mejores finales que hemos tenido la fortuna de presenciar (el juego 6 probablemente es el mejor que he visto en mi vida), los equipos se vuelven a encontrar y la temporada 2013-2014 coronará a una franquicia que no es ajena a la excelencia: Cuando todo esté dicho y hecho, entre ambos equipos contarán con un combinado de ocho campeonatos en los últimos quince años.

Me llama mucho la atención como afectará el resultado el legado de sus dos principales figuras, que si bien pierda quien pierda, no mancillará la percepción histórica de su grandeza sobremanera, si afectará la forma en que los percibimos en las millones de charlas hipotéticas que se generan alrededor del mundo al respecto.

Más que ningún otro jugador, el legado de LeBron se verá afectado de mayor forma dependiendo del resultado.

En caso de perder, su registro de finales se torna negativo, habiendo perdido en tres ocasiones, dos de ellas frente a los Spurs (siendo la primera cuando aún jugaba con los Cavs), mientras que si ganara su record se convierte en uno positivo, con tres victorias ante dos reveses.

En caso de levantar el trofeo Larry O'Brien por tercera ocasión, lo haría antes de cumplir los 30 años, hazaña que Michael Jordan fue incapaz de lograr.

Con tres anillos, cuatro trofeos al jugador más valioso y (probablemente) tres galardones como el jugador más valioso de las finales, su curriculum ya puede competir con el de Larry Bird y Magic Johnson y súbitamente ya existirían suficientes argumentos para justificarlo dentro de los cinco mejores jugadores en la historia. Me atrevo a aseverar que ganando, podemos llamar a LeBron el mejor delantero bajo en la historia del deporte e incluso el mejor delantero.

Y como cereza en el pastel, sí LeBron guiara a su equipo a la victoria en contra de los Spurs, vencería al equipo que eliminó al Thunder, equipo comandando por su acérrimo rival Kevin Durant, aquel que le arrebató de las manos la posibilidad de ganar su tercer trofeo como el jugador más valioso, hazaña que sólo lograda por Bill Russell y Wilt Chamberlain.

 Por su parte, Duncan no necesita ganar para ser considerado el mejor delantero de poder de todos los tiempos. No hay discusión al respecto. Sin embargo, ganando su quinto campeonato, quince años desde el primero y todos con la misma franquicia y con el mismo coach, sentaría una constancia de excelencia probablemente sólo superada por la de Kareem Abdul-Jabbar y de retirarse después de hacerlo podría tener uno de los arco narrativos de carrera más satisfactorios en la historia del deporte profesional occidental.

No sólo eso, sino que también superaría los cuatro anillos de Shaq y empataría los cinco de Kobe, colocándose de forma definitiva como el mejor jugador de su generación.

Perdiendo, podría presumir que venció a todos los equipos a los que enfrentó en finales, con la excepción del Heat, a quien nunca pudo superar en el máximo escenario.

 Será bastante interesante como cambiará nuestra perspectiva de estos futuros miembros del Salón de la Fama al terminar la serie.

@chemasolari