Regalo en Nueva York

Con el relevo generacional casi completo y el homenaje al enero perfecto de los Hawks de Atlanta, hoy se celebra la 64 edición del Juego de las Estrellas de la NBA 

Jeff Teague de Hawks contra Minnesota
Jeff Teague de Hawks contra Minnesota (Reuters )

Ciudad de México

Un regalo para Nueva York ante el estado en ruina de sus Knicks y la decepcionantes expectativas de sus Nets, eso es lo que será el 64 Juego de Estrellas que se celebra hoy en el Madison Square Garden, con cuatro jugadores (más su entrenador), para reconocer el primer enero perfecto en la historia: el de los Hawks de Atlanta; con notables ausencias, anunciando el advenimiento, ya casi completo, de una nueva clase de estrellas que mantendrán la flama viva hasta que otros la tomen de sus manos...

Con las dos historias de los Splash Brothers de Golden State, Stephen Curry y Klay h ompson, anotadores formidables, ambos hijos de destacados jugadores de la liga, que no solo auguran un futuro genial para sus franquicias, sino que parecen equipos que practican un estilo confeccionado para la posteridad. Es Nueva York, el encanto de la Gran Manzana, el mercado más prolífico de la NBA, o como lo dijo cierto cuatro veces MVP, vía teleconferencia:

"¡Es Nueva York, el Madison Square Garden! Con todo respeto a la ciudad de Cleveland, si pudiera jugar todos mis partidos aquí, lo haría, esta duela es excepcional", describió un efusivo James en el media day del viernes.

La razón parece asistirle al hijo de Akron, Ohio, pues en el llamado Palacio de las Tres Mentiras (no está en la calle Madison, no tiene forma de cuadrado y no es un jardín), Jordan veía como compromiso sepultar en 50 o más puntos a los Knicks, y Kobe Bryant le siguió como buen imitador, y ahora Kevin Durant y James, y Russell Westbrook, jugadores que estarán presentes hoy por la noche en el All-Star, son los que mantienen ese sentimiento que honra a los neoyorquinos recetándoles un sepulcro.

Se echarán de menos tres titulares originales de la Conferencia Oeste: Kobe Bryant, en quizá sus últimos instantes en la cúspide; Blake Griffn, que lucha contra una infección por estafilococos, y la maravilla que es Anthony Davis, que antes de lesionarse el hombro en una caída tras clavarla a dos manos, anotó el, posiblemente, tiro más espectacular del año.

Con el encuentro de los primeros hermanos jugando para equipos distintos en la escuadra titular: los hermanos españoles Pau y Marc Gasol, que marcan una indeleble presencia en un año en que la NBA alinea a 101 jugadores no nacidos en Estados Unidos; la globalización de este deporte ya en efecto.

"Nuestro compromiso, tanto el de Marc como el mío, es disfrutar este día con nuestras familias", dijo Pau durante la semana. "Ya de por sí es un sueño que Pau y yo estemos aquí, pero que sea en Nueva York", exclamó Marc, "¡Es como para no creerse!".

RELEVO GENERACIONAL

Parece mentira que Dirk Nowitzki solo hizo la lista cuando se anunció la no participación de Anthony Davis y que a Tim Duncan y a Chris Paul los eligieron los coaches, incapaces de no reconocer a estas leyendas, más por legado que por sus actuaciones de este año.

Que Damian Lillard tuvo que esperar a que lo seleccionaran en lugar de Blake Griffn; que DeMarcus Cousins va en lugar de la mismísima Black Mamba (Bryant) y que el MVP, y cuatro veces líder anotador, el poster child de la NBA, Kevin Durant, vendrá desde la banca.

Es una muestra del suceso de Golden State, que coloca a sus dos estrellas jóvenes en el plantel y a su coach en la dirección, incluyendo el que Stephen Curry le ganó en las votaciones (a los titulares los elige el público), a LeBron James, anunciando quién es el nuevo Golden Boy de esta era. Eso tan solo en el Oeste, donde la competencia es tan salvaje (o más) que en la última década.

El Este tiene sus propias gestas, como los cuatro jugadores llamados a participar por parte de los Hawks de Atlanta, en premio a su enero de marca 17-0 y a cómo esa escuadra exalta los valores del equipo, jugadores que no promedia ninguno 20 puntos y asistiendo a un Juego de Estrellas.

"Para mí será un orgullo representar a los Hawks de Atlanta y también representar a latinoamérica", dijo el dominicano Al Horford, el martes. Horford, Paul Millsap, Jef Teague y Kyle Korver serán reservas en representación de Atlanta, que cerró la media temporada como el equipo a vencer en toda la Liga.

Y el Este es un equipo donde se echará de menos a Ray Allen (en el semirretiro), Kevin Garnett, Paul Pierce, Dwyane Wade, una ahora vieja guardia que cumplió su cometido y ya están en espera del Salón de la Fama.

Y paralelo a la debacle de los Knicks estará Carmelo Anthony como titular del equipo, como un pequeño aliciente a la afición neoyorquina que tras de hoy, no tendrá nada que festejar el resto de la campaña.

El Juego de Estrellas, así, es una última oportunidad en la campaña de ver baloncesto emocionante en Nueva York, antes de que todos volteen para otro lado.

Con el paso de la antorcha ahora sí casi completo, el All-Star es la oportunidad del aficionado de ver nuevas pléyades formándose; las que van a cargar con la encomienda de mantener el amor y la fascinación por el basquetbol vivo y regalarnos instantes inolvidables por el resto de la década.